Nada de lo que pasa habilita a nadie a creer que actuaría mejor

PorMarcelo Zanotti

Dic 23, 2020

Gobierno argentino, oposición argentina. Todos salidos de la población argentina. Hay que asumir nuestra condición de ineptos como sociedad.

 

Hubo un momento en que quienes jamás debieron relajarse en la pandemia, lo hicieron. Y no hablamos de pérdida de la distancia física (lo de «distancia social» es una falacia que aún no se sabe quién fue el pelotudo que la inventó ni en qué país). Hablamos de una relajación en la seriedad invariable e inalienable que requería definir todos los item necesarios para que una vacuna contra el Covid-19 estuviera lista para aplicársela a la población en la Argentina.

Pero siempre hay un pero cuando el plan es ser serios. La sucesión de noticias confusas y datos erróneos acerca de la vacuna rusa fueron protagonizados por muchos de los que no deberían equivocarse en un ápice. ¿Por qué desviarle la mente y el pensamiento a quienes sospechan que alrededor del primer intento de traer esa vacuna había una trama de corrupción?

El problema es que quienes levantan esa bandera más alto con cara de abnegación son los operadores políticos de la oposición más sospechados de otras corrupciones.

¿A quién le importa que el presidente grite que hay mala intención en quienes sospechan? Si él mismo gritó desde el llano todo lo contrario a lo que grita ahora? ¿se entiende? ¿o te lo digo a los gritos, a ver si entendés lo que te quiero decir?

Ojo: esto no habilita a nadie a decir que políticamente lo haría mejor.

Porque no lo haría mejor.

Ni Cristina Kirchner ni Mauricio Macri.

Ella, que anda a los gritos retando sin dar nombres a gente del gobierno que ella misma «mancomunadamente» construyó con fulanos que no banca ni la bancan. Él, que si no fuera por semejante suma de desbarajustes a raíz de la pandemia, todavía estaría guardadito a causa de los efectos de una gestión que fue torpe en casi todo, menos en el saqueomarket, por cuyas ventanas se voló todo el dinero pedido al FMI.

Ya hay quienes andan pidiendo «Alguien que ponga seriedad, por favor». Ojo con esos. Piden a ousiders. Juira, perro (vivan Poldy todos los perritos). Que el que se decida a ser serio (hoy o en el Siglo 22) sea «de la política», porque si no, nos volvemos a engañar, como siempre, con mentirosos que provienen de ámbitos externos, que «supuestamente» «no están contaminados». Sea porque vienen con la carga de buscar justicia porque le asesinaron un hijo o porque militó en lo derechos humanos y dejó «buena impresión» en organismos que lideran la actividad.

Se apela siempre a lo mismo: la popularidad -eventual o permanente- de un candidato que responda a un comando mayor que lo propone. En la inmensa mayoría de los casos, demostraron caer en una de estas dos opciones: ser burros para llderar o ser rancios operadores de los delirios de los líderes reales.

Boludez mayor con visos de turrismo: Colgarse ideológicamente de un criterio «occidentalista» y considerar que la vacuna de un laboratorio privado, como Pfizer, tiene una vacuna mejor. Las pelotas.

Los gobernantes salen de las mismas sociedades que ellos gobiernan.

A los argentinos nos cuesta asumir que tenemos gobiernos ineficientes porque los ineficientes somos nosotros.

Y sucede lo mismo con nuestra quíntuple condición: de pelotudos, de ignorantes y de corruptos. Ah! ¿faltan dos? Sí, claro: Necios frente a los sabios y negadores de la realidad cuando nos sobrepasa.

 

La vacuna de

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