• Diario 5 -Buenos Aires, domingo 16 de enero de 2022

Estación Buenos Aires y la LBS ¿El Ferrocarril Perón o el Ferrocarril Yrigoyen?

PorCarlos Allo

Jul 12, 2015

La 59, única línea de colectivos que accede a Estación Buenos Aires.
La 59, única línea de colectivos que accede a Estación Buenos Aires.

La Ciudad no termina de saldar su deuda permanente con las estructuras de servicio de las grandes terminales de Ferrocarril ―que tienen siempre una importancia mayúscula por los miles de ciudadanos que necesitan diariamente de esos centros de circulación― y especialmente con una de ellas: La Estación Buenos Aires.

Tanto en Retiro, como en Constitución, en Once como en Lacroze, los accesos de transportes de colectivos y subterráneos que unen estas estaciones con otros puntos de la ciudad, son más o menos completos. La red porteña de transportes comienza a hacer agua cuantitativamente a partir de las casi nulas facilidades para llegar y salir hacia y desde la Estación Buenos Aires, una ignorada terminal, cabecera del Ferrocarril confusamente denominado Belgrano Sur.

Primer eslabón de una cadena en la que nada es casual: Existe una coincidencia muy clara en las zonas del GBA a las que acceden estos trenes con la población de más bajos recursos, trabajadores o buscadores de trabajo, personas sin posibilidades de utilizar transportes privados o combis caras. La postergación durante décadas a las mejoras de la Estación Buenos Aires debe llegar a su fin en tiempos de una Ciudad de Buenos Aires autónoma e interactiva con los partidos del conurbano.

Segundo eslabón de la misma cadena: La coincidencia que le sigue a la anterior es que la mayoría de toda esa población que habita en los alrededores de Capital y que necesita de este fundamental medio de transporte es inmigrante, oriunda de distintas provincias del país. Por lo tanto, y sin que medie ninguna necesidad de relevamiento para este tema, todos nos damos cuenta de que mejorar estos accesos significa claramente ofrecer una elevación en el nivel de vida de todos, pero especialmente de los residentes del interior, pues sobresalen en mayoría entre los usuarios.

La Estación Buenos Aires se encuentra en la finalización de la calle Australia, escondida a unos 200 metros de su intersección con la Avenida Vélez Sársfield. A la puerta de la terminal sólo llega la línea 59 de colectivos y la 37 apenas pasa por ese tan incómodo y distante cruce. El acceso es, usando una palabra que aliviana la realidad, pésimo. Ni analizamos lo que ocurre un día de lluvia. Esto es así desde siempre y no por eso debe seguir siéndolo.

Los buenos políticos han pensado alguna vez en este tema, pero la verdad es que ellos no han podido imponer a los demás un proyecto de Ordenanza Municipal, Ley Nacional o Decreto (del que nadie se quejaría) la acción de forzar la llegada de otras líneas de transporte hacia la Estación Buenos Aires. Los usuarios de este postergado ferrocarril utilizan como opción más lógica acceder desde y hacia la Estación Dr. Antonio Sáenz, primera parada de la línea férrea en el barrio de Nueva Pompeya, demasiado lejos del centro de la Ciudad, desde y hacia donde se moviliza la mayoría de los pasajeros.

Si esos buenos funcionarios hubieran tomado una idea conceptual más poderosa desde el punto de vista político, quizás habrían tenido mejor suerte. Por ejemplo: Si se tratase de un legislador peronista, bien podría intentar cambiar ese nombre que causa tanta confusión con este ferrocarril (Belgrano Sur) y proponer llamarlo Ferrocarril Gral. Perón. Si el gestor fuera radical, valdrá su intento de denominarlo Yrigoyen. Es claro: si el ferrocarril se llamara, por ejemplo, Perón, buena parte del peronismo estaría interesado en saber de qué manera se desempeña el servicio con el nombre de su gran líder y eso pondría en marcha un aparejo de trabajo que, dado lo malo del servicio, sólo debería redundar en mejoras.

El nombre de un servicio ferroviario debería ser lo de menos, pero en la Argentina, donde habitualmente lo importante es postergado y lo banal gana importancia, consideraremos que es fundamental que se le cambie el nombre a este ferrocarril para que sea tomado con la jerarquía que merece. Bromas aparte -aunque no existió ninguna broma en lo expresado- es inadmisible que el usuario del tren deba viajar en colectivo hacia (y desde) una estación intermedia del ferrocarril por falta de transporte hacia (y desde) la terminal, que es más cercana al centro, en vez de hacer el tramo en el mismísimo tren. Las pérdidas de dinero, tiempo y comodidad son proporcionales a la vergüenza que causa el planteo en una ciudad que se pretende moderna.

El respeto a una obra de gran envergadura como es un trazado de líneas férreas para uso de la sociedad, nos tiene que llevar a nuevas ideas en busca de que la función para la cual fue concebida se cumpla con todas las letras. El porteño de los barrios del Sur y Sudoeste de Buenos Aires será también beneficiario de las mejoras de transporte hacia el GBA donde, como se sabe, habitan tantos residentes del interior.

Aquí estamos: planeando, planteando y difundiendo estrategias directas y claras para fomentar la superación que necesitamos como ciudadanos, desde el lugar que tienen los que han venido a Buenos Aires a buscar un mejor horizonte, pero que redunden en beneficios reales para todos. Nos dicen que es un tiempo fundacional en la Argentina. Fundemos entonces.

Un comentario en «Estación Buenos Aires y la LBS ¿El Ferrocarril Perón o el Ferrocarril Yrigoyen?»
  1. Hola
    LLego a esta linda nota buscando información de la estación Buenos Aires, de la que ni sabía su existencia.
    Es interesante que hayan hecho la linea H de Subte con una traza que la esquiva olimpicamente. A pesar de pasar tan cerca (estación Caseros), llegar a pie o en Colectivo desde el Subte H es prácticamente imposible.
    Les comento que según Google Maps la calle de la estación no es Australia sino Olavarria.
    Cordialmente,
    Gustavo

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