{"id":8779,"date":"2016-07-03T09:11:11","date_gmt":"2016-07-03T12:11:11","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=8779"},"modified":"2024-11-13T01:09:54","modified_gmt":"2024-11-13T04:09:54","slug":"el-insoportable-3-de-julio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/el-insoportable-3-de-julio\/","title":{"rendered":"El insoportable 3 de julio"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\"><\/h2> <p>La Locuci\u00f3n en la Argentina est\u00e1 planteada como una actividad profesional para atrofiar la capacidad de pensamiento de una persona con vocaci\u00f3n por la radiodifusi\u00f3n. Son realmente muy pocas las virtudes reales que se le pueden adjudicar a este casillero entre las funciones que tiene el medio.<\/p>\n<p>Durante unos pocos a\u00f1os -y despu\u00e9s de estudiar, ejercer el periodismo y hacer la \u00abcarrera\u00bb de locuci\u00f3n- manej\u00e9 dentro de m\u00ed una reserva al orgullo del tener ese mentado carnet. Era extra\u00f1o, ya que, si alguien ten\u00eda pruebas contundentes desde lo vocacional, cierta intuici\u00f3n acerca de los c\u00f3digos radiales y una carga de esfuerzo para arribar a la meta (hab\u00eda dado cinco veces el ingreso al ISER) era yo. Por eso, en ese per\u00edodo indefinido y ambiguo, reivindicaba la profesi\u00f3n que\u00a0 nos daba posibilidades de cumplir ciertos planes personales y profesionales.<\/p>\n<p>Como tantos pocos, guardo pruebas vocacionales irrefutables de haber estado envuelto en esa pulsi\u00f3n de locutor-periodista-productor con inclinaci\u00f3n a la m\u00fasica y la poes\u00eda. \u00bfY? \u00bfqu\u00e9 ganamos con eso? \u00bflo cuento por radio? O algo peor: \u00bfpaso al aire en mis programas las grabaciones de cuando, a los 12 a\u00f1os, jugaba a la radio? Aunque parezca mentira lo que est\u00e1s por leer, hay gente que cree que mostrando vanidosamente sus insoportables minutos de imitaci\u00f3n de Guerrero Martinheitz, Larrea o Bad\u00eda en los a\u00f1os 70 en cintas Geloso o casettes TDK, estar\u00eda ofreciendo a la historia de los medios de comunicaci\u00f3n alg\u00fan documento digno de los tesoros de Newseum. Y la verdad es que no. No le importa a nadie. Y ellos, al escuchar esto, consideran que los envidi\u00e1s. Porque ellos ganaron \u00abreconocimiento\u00bb. No que hablar si a alguno se lo engloba en una extra\u00f1a c\u00e1psula de medi\u00e1ticos ahuecados llamada \u00ablos famosos\u00bb. Son capaces de ningunear hasta a alg\u00fan entrevistado importante, ya que, terminada la entrevista (o quiz\u00e1s durante la misma) s\u00f3lo medir\u00e1n esa importancia a partir del eventual reconociemiento que tambi\u00e9n tenga ese reporteado, aunque se trate de un gran cient\u00edfico, un escritor o un consagrado de las artes o el deporte.<\/p>\n<p>Como toda actividad vinculada a los medios y cercana, tangencial o directamente vinculada con el medio de mayor atractivo para los amantes de la exposici\u00f3n personal, la televisi\u00f3n, la comunidad de locutores siempre estuvo cargada de egos prominentes y vanidades m\u00faltiples. El otro orgullo, el tesoro, la gema del arca de todos los pactos, la frambuesa en el bomb\u00f3n, era el carnet, la rid\u00edcula y endeble coraza legal que supuestamente proteg\u00eda a los ostentosamente llamados \u201cLocutores Nacionales\u201d de las eventuales invasiones contra el derecho que nos reconoc\u00eda y nos ung\u00eda como genuinos y aut\u00e9nticos. Ese falso bunker fue vulnerado desde varias plataformas del sentido com\u00fan: estaba bien que un actor conocido dijera marcas, estaba bien que un cantante presentara un programa de TV y estaba bien que un periodista leyera una noticia, sin la incomodidad de decirla de memoria, ya que, de lo contrario \u201cviolaba\u201d nuestro terreno de trabajo).<\/p>\n<p>Ya sobre este asunto se dijo demasiado. Siempre se hizo desde los medios y en defensa de los locutores, que detentamos, a\u00fan, varios micr\u00f3fonos en el pa\u00eds. Es verdaderamente insoportable, cada 3 de julio escuchar la sinfon\u00eda, casi en Cadena Nacional, ensalsando de manera autorreferencial, una actividad que, si bien tiene un lindo toque de solidaria, compa\u00f1era y tantas bondades que a los hombres y mujeres de radio nos gusta remarcar, llen\u00e1ndonos la boca por sentirnos los salvadores de sociedad herida de soledad y encuentra en la radio el refugio que no le da el resto de la sociedad, es decir una vanidad repugnante de nuestra parte. Tomamos el D\u00eda del Locutor haci\u00e9ndonos anualmente un homenaje, como si fu\u00e9ramos los sostenes de Borges y Jos\u00e9 Jos\u00e9 Ingenieros, cuando apenas somos los alimentadores de Gran Hermano.<\/p>\n<p>Hay una verdad y que hay que decirla, de una vez y para siempre, desde esta profesi\u00f3n: la locuci\u00f3n es un arte menor, cuyo objetivo es que algunas expresiones se las consiga verbalizar con una cierta est\u00e9tica y correcci\u00f3n idiom\u00e1tica. Todo lo dem\u00e1s es sindicalismo: las exclusividades y las prohibiciones a terceros de hacer lo que supuestamente es inherente al locutor.<\/p>\n<p>Pavadas.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s de 10.000 carnets y ni siquiera existe una defensa de la actividad. Todav\u00eda hay colegas que, colgados de un esp\u00edritu \u201creparador\u201d, ni siquiera repararon en que ni las radios grandes e hist\u00f3ricas respetan esas viejas normas que aseguraban fuentes de trabajo.<\/p>\n<p>Hoy, a casi 30 a\u00f1os de aquel ilusionado arranque de la profesi\u00f3n que supuestamente \u201cme completaba\u201d como comunicador y como periodista y a m\u00e1s de 32 a\u00f1os de ese quinto intento de ingreso al curso (seamos serios, la locuci\u00f3n no es una \u201ccarrera\u201d), estoy en condiciones de afirmar y discutir con cualquiera en el foro que se presente, no solamente que se hace necesario declarar por extinguida a la profesi\u00f3n del locutor bajo sus identificaciones legales \u201cLocutor Nacional\u201d, \u201cLocutor Provincial\u201d.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 necesario, con alguna ley o decreto, defender la fuente de trabajo de quienes hoy ejercen la locuci\u00f3n en cuanto medio los tenga bajo relaci\u00f3n de dependencia, mientras que, para sincerar la situaci\u00f3n de los que est\u00e1n fuera y evitar confundir m\u00e1s a las nuevas generaciones, derogar todas las normativas que sostienen las ya antiguas condiciones profesionales, definitivamente inexistentes, generadoras de ilusiones en los m\u00e1s j\u00f3venes y, en consecuencia, parte de la estructura de hipocres\u00eda sobre la que se monta un alto porcentual de las esperanzas argentinas de ser una sociedad que supere la mediocridad recurrente. M\u00e1s que un c\u00edrculo vicioso, una verdadera calesita de la desventura.<\/p>\n<p>Esa premisa que pretende ahorrarle al 95% de los m\u00e1s j\u00f3venes, carnet de Locutor Nacional en mano, el seguro destino del infortunio, por ausencia total de fuentes genuinas para el ejercicio de una profesi\u00f3n inexistente, la manifiesto desde lo m\u00e1s profundo de mis convicciones personales, ya que considero que me abarca a\u00fan a m\u00ed, que, despu\u00e9s de d\u00e9cadas de considerar que era yo el culpable de no adaptarme a los vaivenes de los tiempos para trabajar en lo uno sabe y le gusta hacer, he comprendido que no deber\u00eda castigarme tanto.<\/p>\n<p>Lo explicamos y cerramos.<\/p>\n<p>En 1979, a punto de cumplir los 18 a\u00f1os y habiendo tenido cierto \u00e9xito con la b\u00fasqueda laboral in situ en las empresas (en tiempos de buscar un puesto de cadete), sin depender de los clasificados del diario, me anim\u00e9 a dar el salto cualitativo y aparec\u00ed por la gran entrada de Maip\u00fa 555, preguntando por el jefe del informativo para ver si pod\u00eda colarme con alg\u00fan trabajito en la redacci\u00f3n. Apareci\u00f3 el inolvidable Arturo Allende, quien despu\u00e9s de unos minutos b\u00edblicos de conversaci\u00f3n acerca del medio, me explic\u00f3 que ya no se tomaban redactores en una radio y que ya exist\u00eda la figura del locutor-redactor. Ese d\u00eda, l\u00f3gicamente, decid\u00ed, en un tiempo de dictaduras que todo lo impon\u00edan, que ten\u00eda que estudiar en el ISER para poder ejercer el trabajo. En el fondo y a \u00a0pesar de mi juventud, algo me dec\u00eda que me estaba por meter en un embrollo t\u00edpico de adolescente, aunque jam\u00e1s sospech\u00e9 que estaba por enfrentar, m\u00e1s que un aprendizaje, un gigantesco, pr\u00e1cticamente inconmensurable y quinquenal tr\u00e1mite burocr\u00e1tico para acceder a una carretera sin demasiada se\u00f1alizaci\u00f3n<\/p>\n<p>Siete a\u00f1os m\u00e1s tarde deb\u00eda cambiar aquel objetivo de redactar en aquella radio. Como ocurre con todas las actividades mejorar como locutor nos llev\u00f3 a casi todos una parte de nuestra juventud, mientras que en la Argentina nadie hac\u00eda mucho por valorar lo que se defend\u00eda desde la locuci\u00f3n en cuanto al uso del idioma y ciertas formas de hablar \u00bfqui\u00e9n ten\u00eda raz\u00f3n? \u00bfLa locuci\u00f3n o la Argentina? Aqu\u00ed cierro porque resulta doloroso encontrar m\u00e1s y m\u00e1s motivos para hacerle juicio a un Estado que en mi juventud me plante\u00f3 reglas de juego muy firmes y estrictas, mientras que al paso del tiempo las desech\u00f3 y, sincer\u00e1ndose solapadamente, le encontr\u00f3 la vuelta para que cualquiera pueda tener un carnet de locuci\u00f3n con un curso de una semana, como ocurri\u00f3 hace poco.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Locuci\u00f3n en la Argentina est\u00e1 planteada como una actividad profesional para atrofiar la capacidad de pensamiento de una persona con vocaci\u00f3n por la radiodifusi\u00f3n. Son realmente muy pocas las virtudes reales que se le pueden adjudicar a este casillero entre las funciones que tiene el medio. 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