{"id":8099,"date":"2018-06-05T00:53:10","date_gmt":"2018-06-05T03:53:10","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=8099"},"modified":"2018-06-03T21:30:53","modified_gmt":"2018-06-04T00:30:53","slug":"tan-lejos-y-tan-cerca-ser-italiano-en-buenos-aires-ayer-y-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/tan-lejos-y-tan-cerca-ser-italiano-en-buenos-aires-ayer-y-hoy\/","title":{"rendered":"Tan lejos y tan cerca: ser italiano en Buenos Aires, ayer y hoy"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\"><\/h2> <figure id=\"attachment_8100\" aria-describedby=\"caption-attachment-8100\" style=\"width: 613px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/italia_argentina.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-8100\" src=\"http:\/\/diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/italia_argentina-300x159.jpg\" alt=\"Una ruta eterna\" width=\"613\" height=\"325\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/italia_argentina-300x159.jpg 300w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/italia_argentina-400x212.jpg 400w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/italia_argentina-260x138.jpg 260w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/italia_argentina-160x85.jpg 160w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/italia_argentina.jpg 550w\" sizes=\"(max-width: 613px) 100vw, 613px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8100\" class=\"wp-caption-text\">Una ruta eterna<\/figcaption><\/figure>\n<p>Emigrar nunca es f\u00e1cil. Puede ser interesante, puede ser un reto aventurero, puede ser un paso adelante inundado de esperanza. F\u00e1cil, pero, por desgracia, nunca lo es. Emigrar a Argentina, en particular, es una decisi\u00f3n que cambia la vida de forma espectacular. Incluso hoy en d\u00eda, con las distancias m\u00e1s peque\u00f1as que se obtienen gracias a Internet y al transporte, Argentina sigue siendo distante. \u00bfQui\u00e9n va a esta tierra debe alejarse de Italia y Europa no por un mes, ni siquiera dos? Ser\u00e1n seis meses, o ser\u00e1 un a\u00f1o &#8230; o incluso m\u00e1s tiempo. No se puede volver por un fin de semana cuando la nostalgia muerde, porque el fin de semana apenas es suficiente para las horas de vuelo. Y s\u00f3lo el viaje costar\u00eda alrededor de uno o dos salarios mensuales. Por esta raz\u00f3n, es tambi\u00e9n poco probable que unos amigos deciden visitarlo. Se parte con la idea de ir lejos por mucho tiempo, con muchos retos por delante y unos puntos de referencia, listo para sentirnos extra\u00f1os en una tierra lejana.<\/p>\n<p>Una vez en Buenos Aires, sin embargo, se siente extra\u00f1amente en casa. La carretera que conduce desde el aeropuerto hasta la ciudad se llama Ricchieri, como un viejo conocido. Hay un l\u00edo de coches, que sabemos que es propio de Am\u00e9rica del Sur, pero tiene algo familiar. La ciudad se parece a ninguna en particular, roba trozos de diferentes identidades y les vuelve a montar de una manera muy particular: hay una Buenos Aires Par\u00eds, una Buenos Aires Londres, una Buenos Aires Nueva York. Pero en casi todos los sentidos el ambiente est\u00e1 impregnado de algo que recuerda a Italia. Las tiendas se nombran con apellidos italianos, el car\u00e1cter de la gente es muy reconocible; la musicalidad del castellano, la variante del espa\u00f1ol que se habla aqu\u00ed es tan similar a la de los italianos que tantas veces me confund\u00eda, haci\u00e9ndome creer que a mi alrededor hab\u00eda alg\u00fan paisano. Me equivoco, pero no demasiado, casi siempre: seg\u00fan diversos estudios, entre ellos uno de la &#8216;Universidad de Toronto, la entonaci\u00f3n del castellano de Buenos Aires es una fusi\u00f3n entre el terreno de juego de los espa\u00f1oles y los italianos inmigrantes, nacido A principios del siglo XX, coincidiendo con la gran emigraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las estad\u00edsticas Istat, emigraron a Argentina entre el final del siglo XIX y finales del siglo XX m\u00e1s de tres millones de italianos. En 2003 se estim\u00f3 que los descendientes de italianos en Argentina fueron de 20 millones, o alrededor de la mitad de la poblaci\u00f3n. Parad\u00f3jicamente, sin embargo, casi ning\u00fan argentino habla italiano. Se cultiva s\u00f3lo en los c\u00edrculos culturales estrechos y de \u00e9lite. Esto es debido a que el real italiana nunca ha llegado a estas costas. En 1902 se distribuy\u00f3 un folleto, elaborado por el Gobierno de la Argentina, con indicaciones para los inmigrantes italianos: Gu\u00eda del emigrante italiana a la Argentina. Se inform\u00f3 y coment\u00f3 en una publicaci\u00f3n interesante de Luigi Barzini, acerca de la Argentina. En el folleto se cuenta la historia de una Argentina en crisis financiera que necesita brazos para su agricultura. El Gobierno desalienta a los que hab\u00edan estudiado o tenido \u00abeducaci\u00f3n para m\u00e1s mejores opciones\u00bb a que no aventure en Argentina. Esta tierra atrajo a los que no ten\u00edan nada que perder y, probablemente, casi ninguno de los miles de emigrantes hablaba italiano: se comunicaban con una mezcla de dialectos y espa\u00f1ol, tal como se habla lo que se llama hoy \u00abcocoliche\u00bb. Luigi Barzini informa de que, ya en 1902, los descendientes de italianos que se establecieron en Argentina hab\u00edan perdido casi por completo su patrimonio ling\u00fc\u00edstico y cultural.<\/p>\n<p><em>En esta introducci\u00f3n a un tema muy caro para el acervo cultural porte\u00f1o y argentino todo: Isabella Cannat\u00e0 realiza de una interesante jugada de racconto y reubicaci\u00f3n al presente, siempre tomando como epicentro el hecho de emigrar a Buenos Aires proveniendo de Italia. Esta semana, m\u00e1s detalles de este interesante an\u00e1lisis.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emigrar nunca es f\u00e1cil. 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