{"id":677567,"date":"2025-04-02T06:11:00","date_gmt":"2025-04-02T09:11:00","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=677567"},"modified":"2025-04-03T12:19:27","modified_gmt":"2025-04-03T15:19:27","slug":"677567","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/677567\/","title":{"rendered":"Malvinas y nuestro ranking solidario"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\">De la deuda que la sociedad mantiene con los soldados de Malvinas de un pedido de perd\u00f3n por el grav\u00edsimo pecado del ninguneo del regreso, todav\u00eda nadie habla. Todos quieren alzar el martillo de juez.<\/h2> <p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-691517\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/malvinas-toas20250402.jpg\" width=\"700\" height=\"393\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/malvinas-toas20250402.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/malvinas-toas20250402-300x168.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>Vociferar apasionadamente que las Islas Malvinas fueron, son y ser\u00e1n argentinas no agranda nuestros derechos. Los deja siempre en el mismo lugar.<\/p>\n<p>\u00bfEs eso, acaso. una pena?<\/p>\n<p>Para quienes creen que las acciones con impronta \u00e9pica y aroma a pueblo en lucha, s\u00ed.<\/p>\n<p>Pero nuestros derechos no se sostienen porque se grite en una cancha o se repita en un discurso vac\u00edo. En los terrenos de la geograf\u00eda, la historia y el derecho internacional contamos con un poco de mejores chances. La presencia brit\u00e1nica en el archipi\u00e9lago es la continuaci\u00f3n de una invasi\u00f3n colonial que se mantiene -naturalmente- por la fuerza y no por la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>La Argentina jam\u00e1s dej\u00f3 de reclamar lo que le pertenece, pero lo hace frente a una potencia que se ampara menos en su poder\u00edo militar que en la indiferencia de un mundo que prefiere priorizar otros focos de conflicto en el mundo (si es que, de verdad, le da importancia al alguno).<\/p>\n<p>El f\u00e1cil despojo de 1833 no fue un hecho aislado, sino una parte muy significativa de la estrategia de dominaci\u00f3n en la regi\u00f3n: Inglaterra ten\u00eda s\u00f3lo una colonia (propiamente dicha, de dominio pol\u00edtico efectivo) en Am\u00e9rica del Sur, Guyana, tierra de un clima trop\u00eccal, diametralmente opuesta a la perspectiva que se presentaba en las islas m\u00e1s extensas que se conoc\u00edan en cercan\u00edas del Polo Sur. Durante un siglo y medio, el misterio brit\u00e1nico de su angurria por conservar el archipi\u00e9lago, le jug\u00f3 a favor en algunas negociaciones en la regi\u00f3n. Incluso hasta la Segunda Guerra Mundial se lleg\u00f3 a creer y decir que se pod\u00eda controlar el sur del mundo desde Port Stanley y que hastalos nazis pretend\u00edan apoderarse las islas.<\/p>\n<p>Los m\u00e1s de 148 a\u00f1os que pasaron entre esa toma de las Malvinas y el conflicto de 1982 hicieron crecer un mito al que un ileg\u00edtimo gobierno argentino intent\u00f3 desbaratar en el momento pol\u00edtico menos oportuno de la historia. M\u00e1s all\u00e1 de que se repita la teor\u00eda de que si se alcanzaban los 150 a\u00f1os de administraci\u00f3n permanente, las Naciones Unidas le reconocer\u00edan a Gran Breta\u00f1a el derecho definitivo de posesi\u00f3n de su colonia, la realidad es que si se aceptaba el plan estadounidense de la administraci\u00f3n de Malvinas a tres banderas, hoy podr\u00edan estar entre nosotros los 649 soldados que dieron su vida en el horrendo y congelado campo de batalla. Y probablemente, hasta mantendr\u00edamos el hist\u00f3rico estatus de ser la naci\u00f3n m\u00e1s pr\u00f3spera de toda la regi\u00f3n. Por supuesto que esa propuesta del gobierno de Ronald Reagan, trasmitida en Buenos Aires por el Secretario de Estado Alexander Haig, no fue aceptada por la delirante Junta de Comandantes argentinos, integrada por Leopoldo Galtieri, Jorge Anaya y Basilio Lami Dozo. No es que la hayan descartado por amor a la patria. Ellos tambi\u00e9n eran angurrientos. Pero tambi\u00e9n eran geopol\u00edticamente torpes y diplom\u00e1ticamente nulos.<\/p>\n<p>Independientemente de nuestras propias infecciones pol\u00edticas, la autodeterminaci\u00f3n que se esgrime como argumento brit\u00e1nico para promover cierta independencia de los habitantes de Malvinas por su supuesta libre decisi\u00f3n, es un artificio: la poblaci\u00f3n implantada nunca puede ser juez y parte en un conflicto territorial que se inici\u00f3 con una ocupaci\u00f3n ileg\u00edtima. La \u00fanica soluci\u00f3n real pasa por el di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n, caminos que el Reino Unido se niega a transitar arguyendo necesidad de cautela para \u00abevitar males mayores\u00bb. Aparte de saber que su posici\u00f3n es insostenible en t\u00e9rminos jur\u00eddicos y morales, el tema Malvinas siempre puede resultar un detonador harto negativo a la hora de tener que enfrentar situaciones similares en la ONU, especialmente frente a Espa\u00f1a, por Gibraltar.<\/p>\n<p>La Guerra de 1982 fue la consecuencia de una dictadura desesperada por sobrevivir. La tercera Junta Militar de ese proceso inicado en 1976, arrinconada por su fracaso econ\u00f3mico y la creciente resistencia interna, decidi\u00f3 jugar la ultra hip\u00f3crita carta del nacionalismo para intentar recuperar legitimidad. Condujeron al pa\u00eds a un conflicto desigual y condenaron a miles de j\u00f3venes a una guerra para la que no estaban preparados. El coraje y la entrega de los combatientes contrastan con la incompetencia y la brutalidad de los altos mandos, que maltrataron a sus propias tropas mientras pretend\u00edan enga\u00f1ar a la sociedad con una victoria imposible.<\/p>\n<p>Malvinas no fue un error, fue un crimen. No les import\u00f3 la por muchos advertida inviabilidad de la operaci\u00f3n. Menos a\u00fan que muchos de esos soldados pudieran perder la vida o sufrieran efectos calamitosos, como discapacidades, psicopatolog\u00edas y o impulsos suicidas.<\/p>\n<p>El precio mayor de la canallada de unos indignos herederos de San Mart\u00edn y Belgrano que s\u00f3lo buscaban salvar su culo, lo pagaron soldados de la conscripci\u00f3n. Los malditos generales, almirante y brigadieres de entonces, enviaron al infierno a un pu\u00f1ado de ciudadanos\u00a0 enrolados en la Fuerzas Armadas por la obligatoriedad de cumplir con el Servicio Militar.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda era clase 62.<\/p>\n<p>Imperdonable es poco.<\/p>\n<p>Para comprender el asco que tal reclutamiento significaba, basta con mirar hoy, en 2025 a cualquier grupo de chicos de 18, 19 y 20 a\u00f1os y transpolar sus rostros a un uniforme de batalla. Y no ser\u00eda aceptable ninguna c\u00ednica teor\u00eda que intente asignarles a aquellos adolescentes un grado mayor de madurez por encima de los actuales.<\/p>\n<p>Al volver, los excombatientes encontraron un pa\u00eds que prefer\u00eda olvidarlos. No hubo homenajes, ni reconocimientos, ni asistencia adecuada. Muchos quedaron sumidos en la pobreza, la enfermedad y el abandono.<\/p>\n<p>Por eso, no habr\u00e1 jam\u00e1s campa\u00f1a de recaudaci\u00f3n por inundados, ni para ayudar a afectados por terremotos, ni por el bien de personas con discapacidad, ni movidas extraordinarias con artistas que brinden su apoyo a los pobres, ni nada por impresionantemente descomunal que se vea, que pueda devolverle al argentino en general, el argentino medio, es decir, el \u00abargentino merdio\u00bb, el m\u00e9rito de sentirse \u00absolidario\u00bb,. Cuando las hipocres\u00edas sobran, los que amamos se\u00f1alarlas renovamos nuestras energ\u00edas.<\/p>\n<p>Y lo hacemos.<\/p>\n<p>Pueblo solidario en general, las pelotas.<\/p>\n<p>Apenas una parte muy peque\u00f1a de la poblaci\u00f3n con cierta dignidad que provea suficiente verg\u00fcenza personal como para salir a pelear por la dignidad de otros. Y -sin bastardear la superioridad moral que estas personas tienen por encima de la media- habr\u00eda que ver por cu\u00e1nto tiempo podr\u00edan sostenerlo. Este pu\u00f1ado de personas se complementa con un sector con cierto nivel de generosidad caritativa, dispuesto a donar bienes o, incluso dinero, cuando -cada tanto- alguna de esas necesidades convoca. Solidaridad, en cambio, es una cadena de acciones con un nivel de compromiso que suele exceder nuestra comodidad.<\/p>\n<p>Efectivamente, la solidaridad requiere de compromiso activo y horizontal con los dem\u00e1s. Y, antes de cambiarlo por una actitud contraria, debemos saber si habr\u00eda situaciones en las que ser\u00edamos capaces de sostenerlo con alguien que no fuera parte de nuestros sentimientos. Se solidarizan de verdad quienes aplican el sentido de comunidad, sin tanta necesidad de basar su acci\u00f3n en la empat\u00eda f\u00e1cil. Los soldados de Malvinas, despu\u00e9s del 14 de junio de 1982 eran los mismos que dos meses antes recib\u00edan cartas de apoyo de chicas de colegios secundarios.<\/p>\n<p>\u00bfNadie se puso a pensar qu\u00e9 suceder\u00eda si la guerra no llegaba al puerto que anhelaban los que viv\u00edan la guerra como si fuera una competencia deportiva?<\/p>\n<p>Nadie, no. Pocos, s\u00ed.<\/p>\n<p>Ser solidario implica reconocerse en el otro y -si es necesario- actuar colectivamente para mejorar condiciones algo que haga falta en la de alguien, algunos o todos. Esta parte habr\u00eda llevado a la sociedad a reconocerse perdedora de la guerra.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQuee\u00e9? Ni en pedo! A m\u00ed me dijeron que hab\u00edamos recuperado las Malvinas y me tienen cantando la marchita desde abril, para que ahora nos vengan con que perdimos?<\/p>\n<p>En la solidaridad cada parte aporta y recibe en funci\u00f3n de sus posibilidades y necesidades, sin generar dependencia ni desigualdades en la relaci\u00f3n.\u00a0En cambio, la caridad, aunque puede nacer del mismo impulso de ayudar, resulta en un acto unilateral y asistencialista. Se basa en la buena voluntad de quien da, pero sin cuestionar las estructuras que generan la necesidad.<\/p>\n<p>Mientras la solidaridad busca transformar la realidad de manera duradera, la caridad suele aliviar moment\u00e1neamente un problema sin necesariamente erradicar su causa. \u00bfD\u00f3nde creemos los argentinos que estamos ubicados?<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay compatriotas que nos discuten sobre este tema. Se desesperan por alzar la vos diciendo que \u00abel argentino es solidario\u00bb. Y volvemos siempre sobre lo mismo: que ayudamos a los inundados en Bah\u00eda Blanca 2025, La Plata 2013 y Santa F\u00e9 2004; a los incendiados en C\u00f3rdoba, en Neuqu\u00e9n, que donamos plata en <em>Un Sol para los chicos<\/em>, para la <em>Casa del M\u00fasico<\/em> y participamos de cenas para recaudar fondos a favor de hospitales p\u00fablicos. Todo est\u00e1 bien. Y loable. Pero tildar de \u00absolidaria\u00bb a una sociedad no se consigue con un tr\u00e1mite veloz.<\/p>\n<p>La sociedad, que hab\u00eda vibrado con el \u201cestamos ganando\u201d de los noticieros, dio vuelta la cara cuando la derrota se hizo evidente. Malvinas dej\u00f3 de ser un s\u00edmbolo patri\u00f3tico y se convirti\u00f3 en un tema inc\u00f3modo. Reci\u00e9n d\u00e9cadas despu\u00e9s se empez\u00f3 a reparar en algo de lo que se deb\u00eda: pensiones, reconocimiento, asistencia psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Pero el da\u00f1o ya estaba hecho.<\/p>\n<p>Y todav\u00eda quedan secuelas, a\u00fan hay deudas pendientes. El hero\u00edsmo de los soldados nunca debi\u00f3 confundirse con la cobard\u00eda de los dirigentes que los usaron como carne de ca\u00f1\u00f3n. Y el olvido no es una opci\u00f3n para un pa\u00eds que dice reivindicar su historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Malvinas es una herida abierta, pero tambi\u00e9n es una causa justa. No es un capricho, no es una excusa pol\u00edtica, no es un pretexto para discursos demag\u00f3gicos. Es la expresi\u00f3n de un reclamo leg\u00edtimo que atraviesa generaciones y que debe sostenerse con inteligencia, con estrategia y con memoria. No se trata s\u00f3lo de recordar a los ca\u00eddos. Hablamos de ayudar a las generaciones venideras a que puedan entender lo que pas\u00f3. Las naciones que aprenden de los errores, crecen.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY seguir exigiendo?<\/p>\n<p>&#8211; Nos corresponde. Mientras haya una voz que lo diga, Malvinas seguir\u00e1 siendo parte de lo que somos.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPodr\u00edamos haber renunciado a nuestros derechos de reivindicaci\u00f3n de la soberan\u00eda de las Islas Malvinas?<\/p>\n<p>&#8211; Desde que hubo derramamiento de sangre de compatriotas, no. De ninguna manera.<\/p>\n<p>Y de no haber habido una guerra por Malvinas \u00bfpodr\u00eda haberse realizado un plebiscito tal el caso de las islas Picton, Lennox y Nueva en el Canal de Beagle, en el que la ciudadan\u00eda decidi\u00f3 -en 1984- si continu\u00e1bamos reclamando por ellas o las ced\u00edamos a Chile, como propon\u00eda el laudo arbitral del Papa Juan Pablo II, qued\u00e1ndonos con la soberan\u00eda mar\u00edtima del canal?<\/p>\n<p>En ese hipot\u00e9tico caso, entendemos que no habr\u00eda podido ser igual. Reclamar por las Islas Malvinas, un territorio mar\u00edtimo argentino de entra\u00f1able arraigo cultural desde la educaci\u00f3n de muchas generaciones, no es igual a hacerlo por tres puntos geogr\u00e1ficos pr\u00e1cticamente desconocidos por la poblaci\u00f3n, hasta el momento del riesgo de conflicto con Chile, en diciembre de 1978.<\/p>\n<p>La soberan\u00eda no se regala ni se olvida. No involucra odios, venganzas, ni revanchismos posibles. Es la delicada combinaci\u00f3n de justicia por argumentos reconocibles y dignidad colectiva de una naci\u00f3n. Todos sabemos que se trata del m\u00e1s importante desaf\u00edo diplom\u00e1tico que se haya planteado la Argentina en toda su historia. Y continuamos esperando al canciller capaz de enfrentarlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-691519\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/esquiu20250402.jpg\" width=\"700\" height=\"920\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/esquiu20250402.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/esquiu20250402-228x300.jpg 228w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-691520\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/voz_chaco20250402.jpg\" width=\"700\" height=\"816\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/voz_chaco20250402.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/voz_chaco20250402-257x300.jpg 257w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-691521\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_eldia20250402.jpg\" width=\"700\" height=\"1008\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_eldia20250402.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_eldia20250402-208x300.jpg 208w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-691522\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_chubut20250402.jpg\" width=\"700\" height=\"899\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_chubut20250402.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_chubut20250402-234x300.jpg 234w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-691523\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_clarin20250402.jpg\" width=\"700\" height=\"977\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_clarin20250402.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_clarin20250402-215x300.jpg 215w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-691524\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/nacion20250402.jpg\" width=\"700\" height=\"1062\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/nacion20250402.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/nacion20250402-198x300.jpg 198w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/nacion20250402-675x1024.jpg 675w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-691525\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_ancasti20250402.jpg\" width=\"700\" height=\"949\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_ancasti20250402.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_ancasti20250402-221x300.jpg 221w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-691526\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_rio_negro20250402.jpg\" width=\"700\" height=\"948\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_rio_negro20250402.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/ar_rio_negro20250402-222x300.jpg 222w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De la deuda que la sociedad mantiene con los soldados de Malvinas de un pedido de perd\u00f3n por el grav\u00edsimo pecado del ninguneo del regreso, todav\u00eda nadie habla. 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