{"id":636487,"date":"2023-01-12T06:50:00","date_gmt":"2023-01-12T09:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=636487"},"modified":"2023-01-13T00:08:42","modified_gmt":"2023-01-13T03:08:42","slug":"636487","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/636487\/","title":{"rendered":"La cultura contencionista del bar"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\"><\/h2> <p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-663918\" title=\"La cultura contencionista del bar\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/coffee-cup-on-a-wooden-table-free-photo20230112.jpg\" alt=\"La cultura contencionista del bar\" width=\"994\" height=\"662\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/coffee-cup-on-a-wooden-table-free-photo20230112.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/coffee-cup-on-a-wooden-table-free-photo20230112-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 994px) 100vw, 994px\" \/><\/p>\n<p>Jam\u00e1s imaginamos hace 40 a\u00f1os que a\u00f1orar\u00edamos en todas las ciudades de la Argentina la \u00abVida de Bar\u00bb, no s\u00f3lo  por nuestros propios cambios de costumbres, sino por la mism\u00edsima ausencia de la mayor\u00eda de ellos.<\/p>\n<p>En Buenos Aires, faltan bares porque faltan parroquianos y viceversa. Eso significa que el porte\u00f1o &#8211; y aqu\u00ed no hay Riachuelo ni Av. General Paz que valgan para separar a nadie de nadie, ya que, urbana, social y culturalmente, se incluyen como porte\u00f1os a todos los habitantes del AMBA-\u00a0 ya no va al bar.<\/p>\n<p>\u00bfMotivos?<\/p>\n<p>Muchos, todos conocidos y en su mayor\u00eda basados en las m\u00faltiples y aceleradas decadencias argentinas. Se impone muy especialmente la desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica, rayana en un estancamiento que aterra. Aunque tambi\u00e9n arrecia cierta difuminaci\u00f3n de algunas costumbres que el argentino obtuvo, al amalgamar tradiciones coloniales con las acarreadas por millones de inmigrantes y que ubicaba al gusto por asistir a los bares entre sus objetos de valor.<\/p>\n<p>Por otro lado, los riesgos abiertos a cualquier hecho delictivo dentro o fuera de un caf\u00e9 y en cualquier barrio de cualquier localidad, son tan evidentes que hasta resulta pueril presentarlo como \u00edtem.<\/p>\n<p>El motor y la esencia misma de los bares en barrios no recay\u00f3 en la capacidad de consumo del p\u00fablico frente a la oferta de cada comercio, sino que radic\u00f3 en la convivencia in situ entre quienes daban \u00abaleatoriamente\u00bb el presente. As\u00ed, la certeza o la esperanza de que siempre hay alguien a punto de llegar, termina coronando lo socialmente inigualable de los caf\u00e9s. A pesar de que el habitu\u00e9 no tiene parte ni acciones en esas organizaciones gastron\u00f3micas, es -en una intangible pero aceptable medida- due\u00f1o del lugar.<\/p>\n<p>Esa convivencia mostrada por los bares fue siempre m\u00faltiple y, por lo tanto, transgeneracional. Promediando su mensaje de urbana sensibilidad, Enrique Santos Discepolo nos pone en situaci\u00f3n en <em>Cafet\u00edn de Buenos Aires<\/em>:<\/p>\n<p><em>Me diste en oro un pu\u00f1ado de amigos<\/em><br aria-hidden=\"true\" \/><em>que son los mismos que alientan mis horas<\/em><br aria-hidden=\"true\" \/><em>Jos\u00e9, el de la quimera<\/em><br aria-hidden=\"true\" \/><em>Marcial, que a\u00fan cree y espera<\/em><br aria-hidden=\"true\" \/><em>Y el flaco Abel que se nos fue<\/em><br aria-hidden=\"true\" \/><em>pero a\u00fan me gu\u00ed<\/em>a<\/p>\n<p>Claramente, nos dispara la percepci\u00f3n de que el relator es un hombre joven que entabl\u00f3 amistad con personas de edad madura y que resultaron importantes en su propia vida.<\/p>\n<p>En <em>Caf\u00e9 La Humedad<\/em>, Cacho Casta\u00f1a deja abierta una hendija para que confirmemos -luego del verso que confiesa \u00abSon 30 abriles ya cansados de so\u00f1ar\u00bb- que en estos templos de la convivencia, el rango para la amistades puede abarcar un siglo:<\/p>\n<p><em>Ya son pocos los amigos que me quedan<\/em><br aria-hidden=\"true\" \/><em>Vamos, muchachos, esta noche a recordar<\/em><br aria-hidden=\"true\" \/><em>Una por una las haza\u00f1as de otros tiempos<\/em><br aria-hidden=\"true\" \/><em>Y el recuerdo del boliche que llamamos \u00abLa Humedad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Porte\u00f1os, rosarinos, cordobeses, platenses, mendocinos, tucumanos, santafecinos, paranaenses y tantos parroquianos de bares, bolichones y pulper\u00edas de la Argentina, personas de edades distantes entre s\u00ed, se vincularon durante casi tres siglos, en esos puntos de encuentro con los que tenemos una deuda como sociedad.<\/p>\n<p>Cuando ponemos la lupa en los tantos aspectos de evidente disgregaci\u00f3n social en el pa\u00eds, notamos r\u00e1pidamente que el hist\u00f3rico factor de <em>uni\u00f3n por reuni\u00f3n, <\/em>el encuentro en un lugar agradable, sin necesidad de lujos y hasta de confortabilidad precaria pero con mesas y sillas nucleando los entornos grupales con caf\u00e9s, bebidas o algo para consumir al alcance del bolsillo de todos y un ba\u00f1o disponible para todos, ha dejado de existir.<\/p>\n<p>El m\u00e1gico \u00abhalo del lazo\u00bb que los bares pod\u00edan irradiar a favor de los amores, tambi\u00e9n se est\u00e1 convirtiendo en un recuerdo de abuelos. Al respecto, Daniel Salzano present\u00f3 una espectacular imagen cantada por Jairo, en la que, tras contarnos que <em>Ella est\u00e1 triste y \u00e9l est\u00e1 solo en el Bar Uni\u00f3n,<\/em> nos revela los poderes del legendario recinto de C\u00f3rdoba:<\/p>\n<p><em>Algunos bares parecen hechos a la medida,<\/em><br \/>\n<em>Son como besos que hacen milagros en las heridas<\/em><\/p>\n<p>Por supuesto que no estamos pretendiendo, ni m\u00ednimamente, hacer referencia al encantador rol de los bares en la vida cultural y art\u00edstica de la sociedad argentina, su bohemia po\u00e9tica, sus cultores y sus gloriosas competencias literarias y tertulias pol\u00edticas. Estamos hablando, nada m\u00e1s, que de poder detenernos en un lugar que provea de una t\u00e1cita contenci\u00f3n a las personas que deciden asistir all\u00ed para vincularse y caer en la hermosa redundancia de que son humanos.<\/p>\n<p>De buena f\u00e9, quisimos hacer honor a otras pinceladas musicales que apelaran a bares para enriquecer el haber de sus historias. Encontramos <em>Al calor del amor en un bar, <\/em>de<em> Gabinete Caligari<\/em> (insignificante), \u201cEl bar de la estaci\u00f3n\u201d, de <em>Los Flechazos <\/em>(marginalidad sin pudor), <em>Quiero beber hasta perder el control<\/em>, de <em>Los Secretos<\/em> (p\u00e9sima), <em>Visite nuestro bar<\/em>, de <em>Hombres G<\/em> (lamentable) y <em>Diga qu\u00e9 le debo, <\/em>de<em> Siniestro Total<\/em> (asco).<\/p>\n<p>En los &#8217;90s, cuando la realidad econ\u00f3mica present\u00f3 un in\u00e9dito incremento de la desocupaci\u00f3n y su consecuente efecto hacia la desigualdad que hoy nos agobia, un sector de la juventud ya hab\u00eda cambiado la costumbre \u00abparar\u00bb en bares nocturnos y trasnocturnos, por sentarse a beber cerveza alrededor de un kiosco.<\/p>\n<p>La posterior prohibici\u00f3n de venta de bebidas alcoh\u00f3licas en las horas de la noche trajo otras consecuencias, como el \u00abestoqueo\u00bb previo de bebidas por parte de las barras de amigos, ya no habitu\u00e9s de bares, sino -simplemente- de esquinas.<\/p>\n<p>Con fr\u00edo en invierno, sentados en umbrales habitualmente sucios y multiplicando la posibilidad de ser denunciados por ruidos molestos, orinando a los costados de los contenedores de basura en la calzada, hoy hay una generaci\u00f3n que desconoce por completo aquella contenci\u00f3n que integraba la vida en un pa\u00eds m\u00e1s o menos presentable: el bar.<\/p>\n<p>En cuanto a la existencia o inexistencia de caf\u00e9s en las ciudades, como sucede con cualquier otro emprendimiento comercial, si se repite y se prolonga la situaci\u00f3n de que no hay dinero para consumo, el est\u00edmulo para la inversi\u00f3n se va diluyendo hasta desaparecer. Huevo y gallina. Gallina y huevo. Se necesita cuidar de ambos. Si no, se toma el camino directo a la recesi\u00f3n terminal: Huevo, gallina, huev, gallin, hue, galli, hu, gal, h, g&#8230; puf.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Pendiente Decadente Permanente<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Resulta cansador vivir encontrando, a cada paso, nuevas muestras -y siempre claras- del irrefrenable plano inclinado por el que nos deslizamos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-663969\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/atajando_a_la_Argentina.jpg\" alt=\"\" width=\"498\" height=\"321\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/atajando_a_la_Argentina.jpg 498w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/atajando_a_la_Argentina-300x193.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 498px) 100vw, 498px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><!--googleoff: index--><!--googleon: index--><br \/>\n<img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full 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\/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-663956\" title=\"La cultura contencionista del bar\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/ar_cronista20230112.jpg\" alt=\"La cultura contencionista del bar\" width=\"700\" height=\"1005\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/ar_cronista20230112.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/ar_cronista20230112-209x300.jpg 209w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-663920\" title=\"La cultura contencionista del bar\" src=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/buenosaires_economico20230112.jpg\" alt=\"La cultura contencionista del bar\" width=\"700\" height=\"833\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/buenosaires_economico20230112.jpg 700w, 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