{"id":625409,"date":"2021-07-03T06:51:00","date_gmt":"2021-07-03T09:51:00","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=625409"},"modified":"2021-07-11T01:22:42","modified_gmt":"2021-07-11T04:22:42","slug":"625409","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/625409\/","title":{"rendered":"Locutores: la necesaria decisi\u00f3n que nadie quiere tomar"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\"><\/h2> <p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es, probablemente, una de las m\u00e1s grandes estafas del Estado Argentino a su poblaci\u00f3n y una mancha poco lavable para la Educaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds. A su vez, se trata de una de las m\u00e1s injustificadas motivaciones para agregarle al panorama gremial nacional un sindicato no representativo. La Sociedad Argentina de Locutores fue siempre, apenas, un recomendador de tarifas.<\/p>\n<p>Estudiar locuci\u00f3n para trabajar en esa actividad, al amparo de una normativa que le fue impidiendo en\u00e9rgicamente a quienes no hac\u00edan el curso, la posibilidad de ejercer el oficio, fue un error hist\u00f3rico tan inmenso que, hoy, con las evidencias en nuestra cara y con la \u00abprofesi\u00f3n\u00bb ultra destruida y desmembrada, nos cuesta elegir entre tantas hilachas para comenzar a desmadejar un problema que todos ven y que nadie asume.<\/p>\n<p>Cualquier facilista estar\u00eda del lado de entender, creer y opinar que fueron los cambios sociales los encargados de licuar la actividad.<\/p>\n<p>Deciles que s\u00ed, as\u00ed se quedan tranquilos, se van birrear al kiosco y no vuelven a molestar, porque el tema, en realidad, les aburre.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos 18 a\u00f1os, escuch\u00e9 la opini\u00f3n de muchos profesionales acerca de por qu\u00e9 se produjo esta diluci\u00f3n tan evidente de la locuci\u00f3n. Todos tienen raz\u00f3n. Y es que todos han vivido diferentes situaciones que comprueban que este trabajo ya no es igual a cuando H\u00e9ctor Larrea conduc\u00eda \u00abRapid\u00edsimo\u00bb.<\/p>\n<p>Es demasiado obvia la realidad de que, hoy por hoy, presentarse como locutor en un medio audiovisual, no garantiza -ni m\u00ednimamente- alcanzar las pautas que promet\u00eda una supuesta educaci\u00f3n especial para la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQui\u00e9n dijo eso? \u00bfDe d\u00f3nde sali\u00f3 que un tipo o una mina que cursan de 3 a\u00f1os una carrera liviana podr\u00edan superar a cualquier persona de amplio vocabulario, preparada, l\u00facida, de \u00abbuena\u00bb o \u00ablinda\u00bb voz (que las hay de a millones) o que -aunque no se destaque por su timbre- arrasa con la atenci\u00f3n apenas dice \u00abhola\u00bb?<\/p>\n<p>No es una afirmaci\u00f3n err\u00f3nea aseverar que esa ilusi\u00f3n delirante fue producto del criterio cuadr\u00e1tico que sobrevolaba el cine y los medios de comunicaci\u00f3n argentinos en los a\u00f1os 40s.<\/p>\n<p>&#8211; Ehhh!! \u00bfTanto?<\/p>\n<p>&#8211; Obvio. El ISER se puso en marcha en 1951 con \u00abgrandes docentes formadores\u00bb. \u00bfDe qu\u00e9 tiempos proven\u00edan los impulsores de esa planificaci\u00f3n educativa de los futuros comunicadores?<\/p>\n<p>Por supuesto, que, a la sombra de la tendencia cultural de una Argentina que contaba con artistas inmensos, en esos tiempos val\u00eda la pena pensar la educaci\u00f3n especializada para quienes aspiraran a plantarse frente a un micr\u00f3fono. Para ser justos, la academia arranc\u00f3 con todo: la radio era popular\u00edsima y para el gran p\u00fablico hab\u00eda mucho encanto en la costumbre de escuchar voces que dejaban sensaciones impactantes. El ISER nace con el f\u00e9rreo compromiso de formar a los candidatos a ocupar un lugar frente a los micr\u00f3fonos de las grandes radios. Hay toneladas de repetid\u00edsimas historias sobre la radiofon\u00eda, que no haremos aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Y volviendo a hacer justicia con los impulsores de la novel academia de locutores, hay documentaci\u00f3n fehaciente de que la formaci\u00f3n que brindaba -toda una novedad en el mundo, aunque ya por entonces exist\u00edan reservas- era de jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfcu\u00e1l fue el problema?<\/p>\n<p>El vicio del \u00abexclusivismo\u00bb.<\/p>\n<p>El Exclusivismo es, en esencia, un amor inconfesable por lo <em>excluyentemente exclusivo<\/em> y lo <em>exclusivamente excluyente<\/em>. No es la primera vez que se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de marginar a gente en una actividad porque la condici\u00f3n de excluyente dispara la apariencia de \u00abasunto importante\u00bb, un mandato marketinero que genera puntos hacia la meta del prestigio.<\/p>\n<p>Seguros de que \u00abLos cuerdos nunca hacen nada\u00bb, el Estado prefiri\u00f3 a los \u00ablocos con carnet\u00bb (*). Es como comer una frutilla cualquiera y luego vociferar -orgullosamente- que es la frutilla de la torta. Aunque, en realidad, nunca hubo torta.<\/p>\n<p>Podr\u00eda definirse con m\u00e1s precisi\u00f3n con un cuasi neologismo: exclusivizaci\u00f3n gremial: un gremio que consigue que una normativa le permita ejercer una determinada actividad s\u00f3lo a quienes estudiaron para tal fin, aunque existan personas tanto o m\u00e1s capaces que las \u00abacademizadas\u00bb para hacerlo.<\/p>\n<p>La locuci\u00f3n va de la mano con la mism\u00edsima veta art\u00edstica de quien presta su voz y sus silencios. \u00bfNos lo pueden ense\u00f1ar? T\u00edmidamente se puede decir que s\u00ed. Pero apenas en la teor\u00eda. Tomar el toro por las astas ser\u00eda dar clases de actuaci\u00f3n. Y no profundizaremos sobre una hist\u00f3rica pol\u00e9mica que enfrent\u00f3 por a\u00f1o (y a\u00fan lo hace) a actores y locutores doblajistas.<\/p>\n<p>El Estado fabric\u00f3 la cerradura y vendi\u00f3 la llave para abrir una puerta que no daba a ning\u00fan lado. Ni dar\u00e1 jam\u00e1s. La locuci\u00f3n es un oficio vocacional, habitualmente incorporado en personas con inclinaci\u00f3n por las comunicaciones y las artes.<\/p>\n<p>En nombre de pretender \u00abdefender las fuentes de trabajo\u00bb de los locutores que sacaba al mercado formados por ellos, el Estado les daba un carnet, con el ultra discriminador t\u00edtulo de locutor \u00abNacional\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Guaaaaauu. \u00bfsal\u00edas \u00abLocutor Nacional\u00bb?<\/p>\n<p>&#8211; Qu\u00e9 importante, hermanito. \u00bfY por qu\u00e9 lo de \u00abNacional\u00bb?<\/p>\n<p>Porque en un penoso deschave antifederal. El Locutor Nacional se diferenciaba de los \u00ablocutores provinciales\u00bb que (agarrate con \u00e9sta) DEB\u00cdAN VENIR A RENDIR EXAMEN AL ISER, en la Ciudad de Buenos Aires, para obtener sus \u00abrev\u00e1lidas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Bailando el minu\u00e9 del ISER<\/strong><\/p>\n<p>La gran Ciudad les dec\u00eda qu\u00e9 estaba bien y qu\u00e9 mal para hablar por radio y TV.<\/p>\n<p>En 1984, con el advenimiento de la Democracia, se cre\u00f3 en el ISER un salvoconducto a favor de las tonadas provincianas, estableciendo un criterio menos discriminatorio que el impuesto desde la fundaci\u00f3n del instituto para el ingreso a la carrera de Locuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed: los Locutores provinciales que ya hab\u00edan transpirado demasiado la camiseta en emisoras de todo el pa\u00eds y haciendo una parva de tr\u00e1mites, pod\u00edan pasar -examen mediante- a \u00abjugar en primera\u00bb y obtener el vergonzante y ansiado carnet de Locutor Nacional, como cualquiera que hab\u00eda estudiado en la Meca: el Instituto Superior de Ense\u00f1anza de Radiodifusi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfFuimos una manga de pelotudos, que aceptamos reglas de juego infantiles como si fueran serias y ?<\/p>\n<p>No nos animamos a dar respuesta a un cuestionamiento tan tenso. S\u00ed dejamos abierta la pregunta y con justa raz\u00f3n. Justicia perseguir\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero si bien a nadie le cae en gracia tener que reconocer un error cuando ni siquiera sabe si lo cometi\u00f3, menos a\u00fan puede aparecer alguien dispuesto a admitir una equivocaci\u00f3n del Estado que dej\u00f3 afuera de su sue\u00f1o a un alto porcentual de cinco generaciones de vocacionales comunicadores.<\/p>\n<p>Viene ahora una paradoja de una ridiculez execrable.<\/p>\n<p>El organismo rector del Instituto, el actual ENACOM, durante los a\u00f1os iniciales de este enga\u00f1o a los estudiantes \u00abexclusivizados\u00bb, se llam\u00f3 ComFeR, es decir, Comite Federal de Radiodifusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues no.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s fue \u00abFederal\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo expuesto, comprendemos que debi\u00f3 llamarse Comit\u00e9 UNITARIO de Radiodifusi\u00f3n (quiz\u00e1s, \u00abComUniR\u00bb).<\/p>\n<p>Tras el ISER, el Estado habilit\u00f3 al COSAL y m\u00e1s tarde se le dio v\u00eda libre a otros institutos que vieron el \u00abcurrito\u00bb de preparar locutores, una bicoca educativa garantizada, por la alta adhesi\u00f3n que conlleva una actividad desde la que resulta posible alcanzar popularidad, notoriedad o fama, objetivos perseguidos por muchos j\u00f3venes, cargados de ilusiones indiscutiblemente leg\u00edtimas.<\/p>\n<p>S\u00f3lo por tomar un ejemplo, la Rep\u00fablica Oriental del Uruguay siempre tuvo en sus radios a locutores de una calidad que nos pasaban por encima. Durante un siglo de radiofon\u00eda, el Estado uruguayo jam\u00e1s oblig\u00f3 a quienes quer\u00edan nombrar marcas a tener una matr\u00edcula habilitante y -menos que menos- enviar a los aspirantes a locutor a estudiar dos o tres a\u00f1os para obtener esa \u00abvisa de trabajo\u00bb.<\/p>\n<p>El Estado argentino hizo con la actividad de los locutores un laberinto absurdo. Nadie tuvo los reflejos suficientes como para reaccionar a tiempo y liberar la actividad de la obligatoriedad de los carnets que, lejos de garantizar el trabajo a los profesionales, los achanch\u00f3, sin advertirles que se ven\u00eda un final por apagamiento, como un moribundo fade out.<\/p>\n<p>El curso formador de locutores bien pudo haber sido abierto a todos y sin el \u00abpremio\u00bb de un carnet habilitante, permitiendo que la decantaci\u00f3n se manifieste a tiempo, desde el primer d\u00eda. Incluyendo un posible abandono del curso y no alimentando las inabarcables expectativas que manten\u00edas, especialmente desde 2001.<\/p>\n<p>El \u00abMercado\u00bb y el Estado, juntos, con sus medios de comunicaci\u00f3n exclusivamennte dedicados a jugar sus cartas pol\u00edticas, permitieron que la mayor\u00eda de esos miles y miles de chicos, recibidos y dispuestos a -pobres!- comerse el mundo, se acercaran, a toda velocidad, al pared\u00f3n de un parque de trabajo irremediablemente vac\u00edo de fuentes genuinas para ejercer un oficio.<\/p>\n<p>Un oficio que -por favor, alguien que se sincere con esto de una vez- no es para nada importante en el aparejo de trabajo de una radio o un canal de TV.<\/p>\n<p>Todos los a\u00f1os, en Diario 5, encontrar\u00e1s alguna de las aristas que conforman este pensamiento, que no tendr\u00e1 retorno.<\/p>\n<p>La premisa mayor de esta actividad deber\u00eda ser, siempre: \u00abNo es mi carnet el que me hace locutor\u00bb.<\/p>\n<p>Muchos tuvimos que estudiar en el ISER porque el Estado dec\u00eda que hab\u00eda que tomar ese camino para ejercer la actividad que quer\u00edamos. Vocacional impert\u00e9rrito, est\u00e1s leyendo a quien dio cinco veces el examen de ingreso de entonces, hasta ingresar. Luego vino el curso, el egreso y reci\u00e9n ah\u00ed trabajar (dentro de lo que hab\u00eda disponible) en lo que ostentosamente llam\u00e1bamos \u00abla profesi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00ed, claro, \u00e9ramos profesionales. No hab\u00eda dudas. Pero algo nos empezaba a hacer ruido.<\/p>\n<p>Detalle interesante: Personalmente, hab\u00eda estudiado periodismo en el Instituto Grafot\u00e9cnico y nadie entre entre aquellos compa\u00f1eros consideraba que al terminar el curso iba a haber una corona de laureles o un halo m\u00e1gico que nos iluminara para protegernos en nuestro camino a ninguna gloria. Pero en la carrera de Locuci\u00f3n, algo de eso hab\u00eda. Se percib\u00eda. Se hablaba mucho de las normas que \u00abblindaban\u00bb la actividad, respetada no s\u00f3lo  en los medios, sino en agencias de publicidad, productoras de cine comercial, estudios de grabaci\u00f3n, laboratorios de doblaje y reclutadoras de casting.<\/p>\n<p>Se respetaba la normativa. Y la ley era el puto carnet. Pero cualquiera puede confundirse. La secretaria de un jefe de producci\u00f3n de la agencia Lautrec jug\u00f3 un doble rol el d\u00eda que dijo con firmeza pero con dulzura: \u00abNene, el mi\u00e9rcoles grab\u00e1s. As\u00ed que traeme tu carnet el martes\u00bb. El orgullo del locutor de llevar el sobrevaluado comprobante de pertenecer a la \u00abcasta del bien decir\u00bb, fue mayor que el de grabar aquel aviso de Renault, dirigido por Stagnaro. La cabeza ya se estaba limando.<\/p>\n<p>La necesaria decisi\u00f3n a la que alude el t\u00edtulo de esta entrega es la de liberar la actividad de la locuci\u00f3n a la preparaci\u00f3n que cada interesado logre por su cuenta y aspiraciones, conservando los cursos del ISER y de todas las academias e institutos que lo deseen, bas\u00e1ndose en alguna regulaci\u00f3n pertinente, pero DISCONTINUANDO LA EXIGENCIA DEL CARNET PROFESIONAL, PORQUE SE TRATA DE UN FACTOR DE CONFUSI\u00d3N PARA J\u00d3VENES ESTUDIANTES. De este modo deber\u00e1 dejar de ser exclusivo para matriculados el ejercicio de la locuci\u00f3n a los en el que se mencionen marcas en emisoras y medios de comunicaci\u00f3n audiovisual. Lo mismo con informativos.<\/p>\n<p>Finalmente y por pura dignidad, la pregunta: \u00bfrealmente a\u00fan existen locutores que se consideran personal excluyente para dar la hora la temperatura y la humedad en una radio?<\/p>\n<p>Viva la locuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muera el carnet.<\/p>\n<p>A\u00fan con esta observaci\u00f3n, encuentro \u00abex\u00bb colegas que se niegan a aceptar que fueron estafados por el Estado y por ciertos intereses privados y gremiales, durante m\u00e1s de la mitad de sus vidas.<\/p>\n<p>No es algo tan diferente a cualquiera de tantos desmoronamientos que se han visto en la Argentina en los \u00faltimos 30 a\u00f1os.<br \/>\nLa diferencia radica en que los protagonistas de la debacle de la locuci\u00f3n no est\u00e1n dispuestos a verlo.<br \/>\nY pens\u00e1ndolo mejor, en ese negacionismo tampoco hay tanta diferencia con la dem\u00e1s verg\u00fcenzas vern\u00e1culas.<\/p>\n<p>Es l\u00f3gico. A nadie le gusta golpearse el pecho por una situaci\u00f3n as\u00ed. Es com\u00fan que un argentino evite confesar que fue estafado, para evitar que se lo tilde de incauto.<\/p>\n<p>Pero es lo que hay.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>(*) Vaya un gran agradecimiento a Nicol\u00e1s P\u00e9rez Delgado y a Joan Manuel Serrat por inspirar la premisa de los Locos y los Cuerdos.<\/h6>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Es, probablemente, una de las m\u00e1s grandes estafas del Estado Argentino a su poblaci\u00f3n y una mancha poco lavable para la Educaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds. A su vez, se trata de una de las m\u00e1s injustificadas motivaciones para agregarle al panorama gremial nacional un sindicato no representativo. La Sociedad Argentina de Locutores fue siempre, [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":630166,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"series":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/625409"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=625409"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/625409\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":630579,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/625409\/revisions\/630579"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/630166"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=625409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=625409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=625409"},{"taxonomy":"series","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/series?post=625409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}