{"id":618179,"date":"2020-05-25T11:01:02","date_gmt":"2020-05-25T14:01:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/a-puertas-cerradas-poli-destaco-la-solidaridad-resurgida-ante-la-pandemia\/"},"modified":"2020-06-19T18:57:35","modified_gmt":"2020-06-19T21:57:35","slug":"poli-solidaridad-error","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/poli-solidaridad-error\/","title":{"rendered":"Poli y la solidaridad: s\u00f3lo buenas intenciones"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\">Si el argentino no asume sus miserias, seguir\u00e1 atribuyendo sus impotencias, carencias y falencias a factores externos<\/h2> <p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" src=\"http:\/\/diario5.com.ar\/img\/mario_poli01.jpg\" width=\"347\" height=\"199\" \/>En un Tedeum a puertas cerradas, el cardenal Mario Poli dijo que la sociedad hizo resurgir \u00abla solidaridad\u00bb ante la pandemia del Coronavirus. El arzobispo de Buenos Aires se anim\u00f3 a ensayar un paralelo entre la pandemia actual y la par\u00e1bola del buen samaritano.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n realizada por el jefe de la Iglesia local, es nada m\u00e1s que una expresi\u00f3n de deseos basada en cuatro o cinco elementos destacables, frente a una realidad que no refleja ni m\u00ednimamente la tan mentada solidaridad de la que varios argentinos, supuestamente influyentes, pretenden incorporar en la conciencia colectiva como real.<\/p>\n<p>En la producci\u00f3n Ar Visual, se prepararon cap\u00edtulos para el Bicentenario de la Patria por el mismo redactor que comanda este vuelo. Fue hace exactamente 10 a\u00f1os. El m\u00e1s destacado se llam\u00f3 \u00abLa Solidaridad Argentina\u00bb. Ten\u00eda todas las caracter\u00edsticas de un audio para armarle arriba un documental en im\u00e1genes para descoser almas. En \u00e9l se enumera una serie de elementos que dan \u00abprueba\u00bb de tal efecto colectivo como una suma de valores que aparentaban hasta tener alguna solidez.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde (doce en realidad, ya que Ar Visual naci\u00f3 en 2008) el arrepentimiento por haber elaborado ese contenido para aquel cap\u00edtulo es el m\u00e1s grande que cualquier plasmador de ideas haya -seguramente- podido experimentar a nivel intelecto-emocional. Ya en ese momento, el equipo de locutores (Gabriela de la Cruz, Florencia Ib\u00e1\u00f1ez, Gerardo Larrosa y el autor) grab\u00e1bamos frases como \u00abHay una solidaridad argentina que se mantiene viva y atenta\u00bb, con entusiasmo profesional. Los impactantes resultados que percib\u00edamos -a medida que avanzaba el trabajo- en un audio impecable, munido de atractivas cortinas, interesantes efectos sonoros y voces, superaban largamente en jerarqu\u00eda al mensaje que se estaba enviando. \u00bfY en qu\u00e9 se basaba ese mensaje? en un barquito de papel surcando aguas efluentes: la \u00absolidaridad argentina\u00bb. Nada menos. Cuando todo el trabajo termin\u00f3, las dudas acerca de la contundencia de aquel inolvidable cap\u00edtulo inicial de Ar Visual me asaltaron v\u00edvidas. Algo sonaba raro. Casi a verso. Hab\u00edamos realizado toda una producci\u00f3n en la que se exaltaba a una Argentina solidaria. Nada que ver. Y era dif\u00edcil asumirlo despu\u00e9s de .<\/p>\n<p>No podemos seguir jact\u00e1ndonos de ser due\u00f1os de una solidaridad generalizada como si se tratara de la Argentina de nuestros abuelos, en la que los vendedores o distribuidores pod\u00edan dejar los productos en las puertas de las casas de los ciudadanos. Cualquiera y de cualquier edad sabe que lo que fuese que se dejara, quedaba all\u00ed, incluso horas y horas, despu\u00e9s del reparto. As\u00ed era en cualquier pueblo o localidad, incluso grandes urbes, como la mism\u00edsima Buenos Aires.<\/p>\n<p>No hay que olvidar que la solidaridad va de la mano de la decencia. Y lo \u00fanico que faltaba en estos tiempos de tergiversaci\u00f3n, tanto de la noticia del d\u00eda como de la propia historia, que alguien salga a defender la idiosincrasia del argentino como efecto de una <em>estructura decente<\/em> de la sociedad. Porque no lo es. A los argentinos nos cuesta horrores asumir. No logramos hacernos cargo. No sabemos hacerlo. No estamos acostumbrados. A algunas cosas nos mal acostumbramos y a otras nos mal acostumbraron. La Argentina, en su tiempo de oro, fue el pa\u00eds latinoamericano que mejor atendi\u00f3, desde el Estado, las necesidades de las personas y tambi\u00e9n de los emprendimientos privados.<\/p>\n<p>Cuando el Estado fue mutando hasta transformarse en depredador de su propia sociedad, con picos notables en los &#8217;70 y los &#8217;90, los argentinos que comprendieron a tiempo esa situaci\u00f3n salieron a \u00abcubrirse\u00bb de los males que ellos acertaron en ver avecinarse. No fueron ni diez ni cien gur\u00faes. Fueron miles: fueron empresarios entrenados tanto en el oro como en el barro de los negocios, fueron comerciantes baqueanos en todos los tira y afloje que se conoc\u00edan hasta entonces, fueron profesionales atentos a los cambios diarios de su actividad, fueron economistas con visi\u00f3n panor\u00e1mica, fueron modernos administradores de empresas, fueron cuentapropistas previsores y fueron empleados despabilados ante los cimbronazos sucesivos que se vendr\u00edan, dejando cada vez menos puestos de trabajo disponibles, crisis tras crisis. Y el ingrediente m\u00e1s poderoso de la bomba: Algunos de se sintieron influyentes l\u00edderes en barrios, pueblos y ciudades y se babearon ante una oportunidad de ingresar a la pol\u00edtica por intereses. Todos ellos fueron los primeros en cambiar. Nadie los culpa. No hay pruebas. Eran inteligentes, vivos, muchos avivados por dem\u00e1s, pero todos conscientes de que la Argentina ya no iba a ser lo que hab\u00eda sido hasta sus infancias.<\/p>\n<p>Los hoy chorros de barrio, los viejos ladrones de gallinas, los fieritas, los poco preparados, sin demasiada educaci\u00f3n, siempre listos para la jodita agresiva, ellos no vieron el camino de entrada. Ellos, los chapados al tetra burl\u00e1ndose de cualquiera en una esquina, presas f\u00e1ciles de los comercializadores de drogas baratas que consumir\u00e1n para fugarse de una realidad fea pero que los depositar\u00e1 en otra directamente asquerosa, ellos, no tienen la m\u00e1s m\u00ednima posibilidad de ser los que te destruyan la estructura moral de una naci\u00f3n. Cuando lo intentan, van presos y quedan presos. Es imposible que generen una movida que act\u00fae sobre la conciencia de la poblaci\u00f3n como para que algunos ciudadanos empiecen a pensar que merece ser excarcelados, amnistiados, indultados o obtengan cualquier beneficio que los consagre impunes.<\/p>\n<p>No tenemos dudas de que fue el anterior grupo de argentinos el primero que torci\u00f3 -sin demasiados esfuerzos- las costumbres argentinas que la ubicaban como un pueblo una solidaridad sustentable.<\/p>\n<p>Yendo a los puntos que podr\u00edan justificar la pretenciosa expresi\u00f3n de Poli, se destacan las redes lideradas por Juan Carr o Javier Lozano, las manos solidarias permanentes de los equipos de cocineros que comanda Margarita Barrientos y las organizaciones colegas, que abarcan lo que pueden en su vocaci\u00f3n que merecen el aplauso permanente. Nunca formar\u00e1n parte de una estad\u00edstica de solidaridad las campa\u00f1as promocionadas para donaciones por caridad. Tampoco las an\u00f3nimas. La caridad no es solidaridad. La caridad es un sentimientito que puede activarse cuando sobran unos pesos. La solidaridad es una actitud y ah\u00ed, como argentinos, cagamos la fruta. La actitud implica comprometernos. Est\u00e1n abiertos los comentarios para que discutamos si los argentinos sabemos aguantar esos trapos.<\/p>\n<p>De todos modos, tomando en cuenta las complicaciones futuras de la Argentina al combinarse su fragilidad econ\u00f3mica actual, la pandemia de Covid-19 y la incertidumbre que nos abraza, podemos aceptar que el Cardenal Poli apele a una mentira piadosa.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si el argentino no asume sus miserias, seguir\u00e1 atribuyendo sus impotencias, carencias y falencias a factores externos En un Tedeum a puertas cerradas, el cardenal Mario Poli dijo que la sociedad hizo resurgir \u00abla solidaridad\u00bb ante la pandemia del Coronavirus. 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