{"id":616719,"date":"2019-11-23T01:06:39","date_gmt":"2019-11-23T04:06:39","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=616719"},"modified":"2019-11-23T01:32:40","modified_gmt":"2019-11-23T04:32:40","slug":"evitando-especulaciones-con-el-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/evitando-especulaciones-con-el-hambre\/","title":{"rendered":"Evitando especulaciones con el Hambre"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\"><\/h2> \n<p class=\"has-medium-font-size\"><br \/>Cuando el autor de El Fin de la Cocina nos invita a pensar, nos abre un universo. Domina las aristas de su actividad desde tantos \u00e1ngulos, que su criterio no s\u00f3lo  alcanz\u00f3 a influir en cocineros. Lleg\u00f3 a nutricionistas y planificadores culinarios de instituciones donde hay que brindar alimentaci\u00f3n, como escuelas y hospitales. Este extraordinario mini ensayo es reproducido por Diario 5 con autorizaci\u00f3n de su autor. Para la mayor\u00eda de nosotros, espec\u00edmenes modelo de aspiraci\u00f3n a las m\u00faltiples burgues\u00edas, si estamos decididos a sintonizar nuestra percepci\u00f3n personal con la real la dimensi\u00f3n de lo que estamos expresando cuando hablamos de hambre, es imperdible.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/manuel_corral_vide_20181215-700x673.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-616724\" width=\"490\" height=\"470\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/manuel_corral_vide_20181215-700x673.jpg 700w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/manuel_corral_vide_20181215-300x289.jpg 300w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/manuel_corral_vide_20181215-768x739.jpg 768w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/manuel_corral_vide_20181215.jpg 1160w\" sizes=\"(max-width: 490px) 100vw, 490px\" \/><figcaption>Corral Vide encarna una valiosa corriente de pensamiento en el S XXI para la alimentaci\u00f3n. Su libro El Fin de la Cocina es fuente de consulta insoslayable en los sectores gastron\u00f3mico y nutricional.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Escribe: Manuel Corral Vide<\/p>\n\n\n\n<p>Solemos decir que el camino al infierno est\u00e1 empedrado de buenas intenciones para indicar que de nada sirven los buenos prop\u00f3sitos (o promesas), si no van acompa\u00f1ados de hechos concretos. Del dicho al hecho hay mucho trecho. Sin embargo, los humanos necesitamos creer, tener esperanzas, so\u00f1ar con un mundo m\u00e1s justo y equitativo. Por ello, ante el anuncio, donde sea o por quien fuere de acabar con el hambre, prestamos atenci\u00f3n. Nadie bien nacido puede soportar que alguien sufra hambre en este planeta que, por ahora, produce comida de sobra para alimentar a sus habitantes. Tal vez por ello, la reuni\u00f3n convocada por el futuro presidente, Alberto Fern\u00e1ndez, para presentar el Consejo Federal de Lucha contra el Hambre en la Argentina, caus\u00f3 un gran revuelo medi\u00e1tico, especialmente por la presencia entre los casi 30 invitados a formar parte del nuevo organismo, de algunos personajes ajenos a la pol\u00edtica como Marcelo Tinelli, la dise\u00f1adora Mar\u00eda Cher o la medi\u00e1tica cocinera Narda Lepes y de otros famosos con prestigio en diferentes \u00e1reas, pero no precisamente especialistas en educaci\u00f3n, alimentaci\u00f3n o nutrici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin \u00e1nimo de polemizar, intentar\u00e9 como cocinero y periodista dejarles algunas reflexiones sobre un tema que preocupa y mucho, aqu\u00ed y all\u00ed, por ser drama planetario. Planteando, desde el principio, que el hambre no se debe utilizar para llevar agua al molino de ning\u00fan partido pol\u00edtico, est\u00e9 en el poder o en la oposici\u00f3n. Es algo que nos afecta a todos.<br \/>Pienso que, al factor socioecon\u00f3mico se le debe sumar el cultural, principal causante a mi humilde entender de la mala alimentaci\u00f3n y desnutrici\u00f3n infantil en el mundo. Ense\u00f1ar a pescar y no regalar pescado, ser\u00eda la consigna obligatoria.<\/p>\n\n\n\n<p> En ese contexto, la cocina como show intrascendente, vac\u00edo de contenido e identidad, tambi\u00e9n colabora con la desinformaci\u00f3n y la persistencia de malos h\u00e1bitos, implantados por una publicidad instrumentada maliciosamente por la industria de la alimentaci\u00f3n. Que, entre otras cosas, intenta instalar la idea de que la cocina casera es una p\u00e9rdida de tiempo para el hombre y la mujer moderna.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, imaginar soluciones desde posiciones partidarias, dando la culpa al otro, no parece ser buena idea. La mala alimentaci\u00f3n, como problema estructural de larga data en un pa\u00eds como la Argentina, resulta preocupante y no es reciente. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Carr record\u00f3 que \u00aba finales de la d\u00e9cada de los ?90 mor\u00edan 25 ni\u00f1os por d\u00eda por desnutrici\u00f3n, en 2010 baj\u00f3 a 4 y luego volvi\u00f3 a subir\u00bb. Y concluy\u00f3: \u00abel hambre puede ser una raz\u00f3n econ\u00f3mica o puede ser una raz\u00f3n t\u00e9cnica\u00bb, pero desde mi intuici\u00f3n de no especialista creo que pasa, primero, por una cuesti\u00f3n cultural. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Francisco Yofre, director de FAO Argentina, atribuye una parte del problema a la falta de educaci\u00f3n. \u00abLa Argentina es uno de los pa\u00edses que m\u00e1s desperdicia alimentos y uno de los de mayor consumo de az\u00facar y bebidas azucaradas\u00bb, advierte. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan n\u00fameros de la FAO, el 12% de la producci\u00f3n de alimentos en la Argentina es desperdiciada y el 45% de eso corresponde a frutas y hortalizas, el rubro m\u00e1s caro y nutritivo. Solo una campa\u00f1a de concientizaci\u00f3n bien instrumentada y una pol\u00edtica de estado a corto, mediano y largo plazo puede revertir el estado de cosas en el pa\u00eds, concluye.<br \/>Leer la historia, interesarse en la literatura y el arte, tambi\u00e9n ayuda a entender con mejor perspectiva la cuesti\u00f3n del hambre. En su cuento \u00abEl hambre: 1536\u00bb, Manuel Mujica L\u00e1inez describe el hambre atroz en la fallida Primera Fundaci\u00f3n de Buenos Aires: \u00abas\u00ed han transcurrido varios d\u00edas; muchos d\u00edas. No los cuentan ya. Hoy no queda mendrugo que llevarse a la boca. Todo ha sido arrebatado, arrancado, triturado: las flacas raciones primero, luego la harina podrida, las ratas, las sabandijas inmundas, las botas hervidas cuyo cuero chuparon desesperadamente. Ahora jefes y soldados yacen doquier, junto a los fuegos d\u00e9biles o arrimados a las estacas defensoras. Es dif\u00edcil distinguir a los vivos de los muertos. Don Pedro se niega a ver sus ojos hinchados y sus labios como higos secos, pero en el interior de su choza miserable y rica le acosa el fantasma de esas caras sin torsos, que reptan sobre el lujo burl\u00f3n de los muebles tra\u00eddos de Guadix, se adhieren al gran tapiz con los emblemas de la Orden de Santiago, aparecen en las mesas, cerca del Erasmo y el Virgilio in\u00fatiles, entre la revuelta vajilla que, limpia de viandas, muestra en su tersura el Ave Mar\u00eda her\u00e1ldico del fundador\u00bb.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Margarita Elichondo, en \u00abLa Comida Criolla\u00bb, Ediciones del Sol, Buenos Aires, 2003, escribi\u00f3: \u00ab(\u2026) recordemos, a prop\u00f3sito, el caso del \u00abgustador&#8217;, pobre y solitario hueso que pasa de rancho en rancho, en el NOA argentino, para dar ilusi\u00f3n de sustancia al locro\u00bb. As\u00ed lo canta la copla norte\u00f1a: \u00abhace decir mi mamita \/ que le mande el gustador \/ para preparar la cena \/ a mi t\u00edo Salvador\u00bb. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Esa tiran\u00eda impuesta por irremediables carencias, como consecuencia de situaciones socioecon\u00f3micas dentro de las cuales solo el ingenio de quienes atienden el quehacer culinario puede suplir en algo la cotidiana estrechez\u00bb.<br \/>Allende los mares, Picadillo (seud\u00f3nimo de Manuel Puga y Parga), en \u00abCoci\u00f1a Popular Galega\u00bb, Xerais, Vigo (1993), comparte un cuento donde se refiere a la mujer del Chosco de Lazin, sabia cocinera y sufrida esposa. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>El argumento es simple: el hombre ten\u00eda la mala costumbre de pegarle a su mujer y cuando le preguntan por qu\u00e9 lo hace, responde: \u00abSe\u00f1or, le pego porque el caldo es muy bueno\u00bb. La respuesta absurda se basaba en que al Chosco le encantaba el caldo, pero no conceb\u00eda que tuviera tan buen sabor si en su preparaci\u00f3n no hab\u00edan utilizado huesos de jam\u00f3n, chorizo, berzas, grelos y alg\u00fan trozo de carne de ternera. Como estos elementos no estaban en el cuenco que llegaba a su mesa, el hombre pensaba que su mujer com\u00eda lo m\u00e1s sustancioso y le dejaba el sabroso l\u00edquido. Nadie le habr\u00e1 dicho que un buen cocinero puede convertir sentimientos en un buen caldo, sabroso y nutriente.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Sarmiento, a qui\u00e9n le gustaba comer bien, en cartas a sus hermanas que se conservan en el Museo Hist\u00f3rico del pr\u00f3cer, les reclamaba frecuentemente el env\u00edo de alimentos caseros, como duraznos en aguardiente, uvas moscatel, arrollado de chancho, higos y aceitunas prensadas, entre otras delicias sanjuaninas. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Es sabido que durante su estad\u00eda en el Delta de Tigre, Sarmiento elaboraba personalmente toda clase de conservas. Eran frecuentes sus comentarios a\u00f1orando los platos elaborados por su madre en la ni\u00f1ez: \u00abdesde muy temprana edad yo mismo recuerdo estantes con frascos grandes de vidrio con escabeches de conejo, perdices, merluza y conservas de todo tipo en mi propia casa natal. Y en la cocina embutidos y carnes ahumadas esperando el momento de ser degustadas\u00bb.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Abel Gonz\u00e1lez, en su libro \u00abElogio de la berenjena\u00bb, Javier Vergara, Buenos Aires, 2000, comenta: \u00ab(\u2026) el a\u00f1o 1950 fue terrible, la palabra inflaci\u00f3n se oy\u00f3 por primera vez en boca del General. Eva Duarte inici\u00f3 entonces una campa\u00f1a para que la poblaci\u00f3n comiera m\u00e1s papas que carne vacuna, cuyo precio no cesaba de aumentar. Se difundieron consignas por radio y se distribuyeron recetarios entre las amas de casa, proponiendo una dieta m\u00e1s equilibrada, con m\u00e1s cordero que vaca, (y m\u00e1s consumo de papas). Dicen que en ese tiempo Per\u00f3n se aficion\u00f3 al pastel de papas, prefiri\u00e9ndolo con muchas pasas de uva\u00bb. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Las crisis econ\u00f3micas continuaron en el tiempo; los argentinos no abandonaron su dieta carn\u00edvora, pero, como sucede en casi todo el planeta, dejaron de cocinar, ces\u00f3 la cultura del ahorro y muchos ya no saben c\u00f3mo procurarse alimento sin pasar por el supermercado. Pocos saben plantar lechugas, papas, tomates. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Hace un a\u00f1o, en un Congreso de Patrimonio Cultural Gastron\u00f3mico, o\u00ed de boca de un antrop\u00f3logo que, visitando comunidades abor\u00edgenes en el Alto Neuqu\u00e9n o Salta, notaban que los m\u00e1s j\u00f3venes ya no sab\u00edan cultivar la tierra y hab\u00edan olvidado las recetas de sus mayores. Culturalmente estaban asimilados al consumismo y la dieta basada en productos alimenticios industriales. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo con dolor un caso que ocup\u00f3 en su momento a los medios masivos: la muerte por desnutrici\u00f3n de un ni\u00f1o en Tucum\u00e1n. El padre comentaba que hab\u00eda viajado desde su pueblo a la capital de la provincia casi todos los d\u00edas, por seis meses, intentando tramitar un subsidio del Estado sin resultado positivo. Por eso hablamos de que la cuesti\u00f3n cultural es fundamental. Educar es esencial, dar herramientas para sobrevivir a las estrecheces, b\u00e1sico. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo al presente y recordando que en 1984 el presidente Ra\u00fal Alfons\u00edn lanz\u00f3 el malogrado Plan Alimentario Nacional (PAN) para repartir alimentos, leemos que Daniel Arroyo, candidato para ocupar el Ministerio de Desarrollo Social, dice que el nuevo Plan Argentina contra el Hambre funcionar\u00e1 con una tarjeta alimentaria que permitir\u00e1 comprar cualquier tipo de alimento, excepto bebidas alcoh\u00f3licas. <br \/>El monto, aclar\u00f3, ser\u00e1 la diferencia entre los ingresos comprobados y el costo de la canasta b\u00e1sica. Tambi\u00e9n aclar\u00f3 que la \u00ablista con los alimentos que cada contribuyente adquiera ser\u00e1 revisada por especialistas que luego le aconsejar\u00e1n y orientar\u00e1n sobre c\u00f3mo conseguir una mejor calidad nutricional. \u00abLe vamos a apuntar a los l\u00e1cteos, carne y verdura\u00bb, se\u00f1al\u00f3. <br \/>Arroyo tambi\u00e9n dijo: \u00abtenemos que lograr que todos accedan a la canasta b\u00e1sica, no puede haber hambre en la Argentina. El 14% de los chicos se saltean comidas, no es la hambruna de la Segunda Guerra Mundial o de algunos pa\u00edses de \u00c1frica, pero tenemos problemas de alimentaci\u00f3n\u00bb. Seguramente es un buen diagnostico, esperemos que las soluciones sean las acertadas por el bien de todos. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Mis reparos tienen que ver con los fracasos de muchas comisiones, consejos y comit\u00e9s de notables en el pasado. Con la acci\u00f3n de los punteros pol\u00edticos, el mal uso de los recursos, el fomento de clientelismo, el oportunismo de los que aparecen para la foto y luego desaparecen. Si no hay un plan de acci\u00f3n bien estructurado y consensuado, basado en estad\u00edsticas correctas, solo se habr\u00e1n gastado recursos para que los aprovechen unos pocos y otros se beneficien electoralmente en el futuro. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Si pensamos en cambiar las cosas debemos comenzar por los m\u00e1s peque\u00f1os, cocinar para ellos, ense\u00f1arles a elaborar platos saludables, que reconozcan el valor nutricional de cada alimento, informarles c\u00f3mo una econom\u00eda familiar sustentable en tiempos de crisis. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>En mi libro \u00abEl Fin de la Cocina\u00bb escrib\u00ed, preocupado y tal vez exagerando: \u00ab(\u2026) la cocina y su entorno es el \u00faltimo baluarte de la humanidad, vestigio de identidad que no debe diluirse en la indiferencia generalizada. Hablamos de una cocina que nazca de lo emotivo, recreando sabores, texturas y aromas entra\u00f1ables, pero planteando m\u00e9todos y materias primas que tengan en cuenta una dieta saludable, una filosof\u00eda de vida que privilegie el placer de reconocerse en cada plato, sentirse acompa\u00f1ado y comprendido por quienes comparten nuestra mesa. <br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Por ello planteo que, por herencia, todos somos cocineros, o deber\u00edamos, todos asumirnos como seres que cocinan para hacer justicia a nuestra condici\u00f3n de humanos. No hablo por boca de ganso, crec\u00ed en la posguerra, viv\u00ed distintas migraciones, conoc\u00ed en breves per\u00edodos el hambre, sobreviv\u00ed cocinando, aprovechando lo que me transmitieron los mayores.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">La nota que precede fue publicada con la volanta \u00abPobres que son rehenes de la pol\u00edtica\u00bb y el t\u00edtulo \u00abMucha Mesa contra el Hambre, pero de educaci\u00f3n nada\u00bb en  <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Fondo de Olla (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"http:\/\/www.fondodeolla.com\" target=\"_blank\">Fondo de Olla<\/a>, el martes 19 de noviembre de 2019.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el autor de El Fin de la Cocina nos invita a pensar, nos abre un universo. Domina las aristas de su actividad desde tantos \u00e1ngulos, que su criterio no s\u00f3lo alcanz\u00f3 a influir en cocineros. 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