{"id":5422,"date":"2018-02-03T07:27:30","date_gmt":"2018-02-03T10:27:30","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=5422"},"modified":"2018-02-03T13:23:34","modified_gmt":"2018-02-03T16:23:34","slug":"5422","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/5422\/","title":{"rendered":"Eduardo Archietti: Aportando registros"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\"><\/h2> <p><em><a href=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/masculinidades.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-6098 alignleft\" src=\"http:\/\/diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/masculinidades.jpg\" alt=\"masculinidades\" width=\"272\" height=\"402\" \/><\/a>El\u00a0cap\u00edtulo que observaremos del libro Masculinidades, F\u00fatbol Tango y Polo en la Argentina\u00bb de Eduardo Archietti, profesor de antropolog\u00eda profesor de Antropolog\u00eda en la Universidad de Oslo, en Noruega, e<\/em><em>st\u00e1 \u00edntimamente emparentado con los brillantes trabajos recopilatorios de muchos estudiosos de la vida porte\u00f1a*.\u00a0 \u00abMasculinidades&#8230;\u00bb tambi\u00e9n escarba en una urbe que muchos a\u00f1oran &#8211; y no sin raz\u00f3n- donde la vecindad estaba cargada de c\u00f3digos irrecuperables.<\/em><\/p>\n<p><em>Nos introducimos en \u00e9l porque vale la pena. Cuando Archietti escribi\u00f3 su libro, dej\u00f3 un cap\u00edtulo muy jugoso acerca del v\u00ednculo global de la Buenos Aires de todos los tiempos, con su gente, el resto del pa\u00eds y el mundo. Comenzamos hoy a revisarlo, con alguna que otra NdelaR, pero respetando el caudal literario del autor y recopilador.<\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\">INTRODUCCION: ESTRUCTURAS Y PERSPECTIVAS<\/span><\/p>\n<p>Buenos Aires y la Naci\u00f3n<\/p>\n<p>La Argentina actual es una sociedad altamente urbanizada e industrializada y que depende, hasta cierto punto, del desempe\u00f1o econ\u00f3mico de su sector agrario. No es sorprendente, por lo tanto, que ia imagen poderosa de la Argentina rural, las pampas y los gauchos, a\u00fan hoy coexista con el dominio abrumador de las grandes ciudades, particularmente Buenos Aires, la capital, una metr\u00f3polis con trece millones d\u00e9 habitantes.<\/p>\n<p>En la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica can\u00f3nica del pasado se acepta que desde 1860, al final del per\u00edodo de las guerras civiles y hasta la crisis econ\u00f3mica de 1930, la Argentina se transform\u00f3 en un pa\u00eds moderno a trav\u00e9s de las distintas masivas inmigraciones europeas, las inversiones brit\u00e1nicas en infraestructura vial y en la industria. y la integraci\u00f3n exitosa a la econom\u00eda internacional a trav\u00e9s de la exportaci\u00f3n intensiva de cereales, lana y carne vacuna. Entre l 870 y 1924, llegaron a la Argentina alrededor de 6 millones de europeos, de los cuales casi 3.3 millones se establecieron en forma En 1914\u00bb, un tercio de la poblaci\u00f3n argentina hab\u00eda nacido en el exterior, siendo la mayor\u00eda italianos (39,4%) y espa\u00f1oles (35,2%) (Solberg 1970: 38).<\/p>\n<p>Hacia 1900, cientos de miles de italianos del norte se dedicaban a trabajos rurales y eran agricultores arrendatarios en las provincias de la zona de la pampa (Buenos Aires, C\u00f3rdoba y Santa Fe). Los italianos tambi\u00e9n se instalaron en la ciudad de Buenos Aires, montaron la industria del vino en Mendoza y abastecieron la mayor parte de la demanda de mano de obra para la construcci\u00f3n de los ferrocarriles anglo&#8211;argentinos. La mayor\u00eda de los espa\u00f1oles venia de Galicia y por lo menos un tercio de ellos se estableci\u00f3 en Buenos Aires y se dedicaron a actividades vinculadas a los servicios. Los inmigrantes rusos, en su mayor\u00eda jud\u00edos, que ven\u00edan escapando de las persecuciones \u00e9tnicas y pol\u00edticas del Imperio Ruso, conformaron la tercer minor\u00eda (4,1%) y establecieron en colonias agr\u00edcolas en Buenos Aires, Santa Fe y Entre R\u00edos. Los sirios y libaneses (2,7%) arribaron luego de abandonar otro estado opresivo, el Imperio Otomano. Algunos eran musulmanes y evitaron la agricultura para dedicarse a los negocios. Tambi\u00e9n llegaron inmigrantes de Francia, Alemania, Dinamarca y del Imperio Austro H\u00fangaro \u00a0en su mayor\u00eda serbo-croatas y friulanos. Una importante y poderosa minor\u00eda era brit\u00e1nica; en 1914 constitu\u00edan el 1,1 % del total de la poblaci\u00f3n extranjera (casi 30.000), se desempe\u00f1aban en empresas brit\u00e1nicas y viv\u00edan en los suburbios ricos de Buenos Aires o en las estancias de su propiedad. Ten\u00edan prestigiosas escuelas con internado y sus propios clubes sociales, manteniendo de esta manera, claras fronteras sociales. Introdujeron en pa\u00eds sistemas financieros modernos, el ganado bovino\u00a0 ingl\u00e9s y escoc\u00e9s\u00bb y las razas ovinas que revolucionaron la producci\u00f3n ganadera. Los brit\u00e1nicos transformaron tambi\u00e9n el transporte y el comercio y sobre todo, introdujeron nuevos deportes como el f\u00fatbol, el tenis, el polo, el rugby y el criquet.<\/p>\n<p>Entre los brit\u00e1nicos, los ingleses\u00a0 mucho m\u00e1s que los irlandeses que viv\u00edan en zonas rurales en en la pampa 0 que los campesinos galeses que trataban de sobrevivir en la zona de la Patagonia fueron Capaces de establecer c\u00e1nones sociales admirados por la clase alta argentina. Estos c\u00e1nones estaban relacionados de muchas maneras con el poderoso imaginario del Buenos Aires es un reflejo de este patr\u00f3n hist\u00f3rico. La ciudad aument\u00f3 r\u00e1pidamente su poblaci\u00f3n de 180.000 habitantes en 1869 a 1.576.000 en 1914. En 1930, la ciudad contaba con m\u00e1s de 3 millones de habitantes, un tercio de los cuales eran inmigrantes europeos (Ferrer 1972: 146). La proporci\u00f3n de extranjeros era de un 13,8% en 1869, un 24% en 1895 y un 42,7% en 1914 (V\u00e1zquez Rial 1996: 24). El desequilibrio evidente de g\u00e9nero en el arribo de inmigrantes entre la poblaci\u00f3n m\u00e1s joven produjo, en largos per\u00edodos en la historia de Buenos Aires, una sobreabundancia de varones. Es posible entonces imaginar a Buenos Aires como una especie de Babel cultural donde el ingl\u00e9s fue el idioma de la industria y el comercio, el franc\u00e9s el idioma de la cultura y el lenguaje de la vida diaria una mezcla de espa\u00f1ol y gallego, italiano -varios dialectos- y una amalgama de idiomas europeos. En la d\u00e9cada de 1920, Buenos Aires al igual que Nueva York, representaba, antes del reciente descubrimiento antropol\u00f3gico del impacto de la cultura global, di\u00e1sporas y encuentros multiculturales, un \u201cespacio global real de conexiones y disoluciones culturales\u00bb (Clifford 1998:24).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante las primeras d\u00e9cadas del siglo veinte, la vida urbana se transform\u00f3 r\u00e1pidamente: arquitectos europeos y argentinos construyeron hoteles lujosos, teatros, restaurantes, clubes nocturnos, cientos de caf\u00e9s y un teatro de \u00f3pera famoso a nivel mundial. Esto provoc\u00f3 cambios en el uso del tiempo libre y cre\u00f3 un nuevo espacio fuera de las paredes de la privacidad y el hogar. El auge econ\u00f3mico argentino permit\u00eda este tipo de consumo conspicuo. Durante las tres primeras d\u00e9cadas del siglo veinte, la Argentina se encontraba entre los diez pa\u00edses m\u00e1s ricos del mundo. Este per\u00edodo tambi\u00e9n se caracteriz\u00f3 por la r\u00e1pida expansi\u00f3n de las pr\u00e1cticas deportivas y los clubes sociales y la Construcci\u00f3n de un majestuoso hip\u00f3dromo en la zona de Palermo. Con la construcci\u00f3n de varios estadios y la creaci\u00f3n del campeonato nacional, el f\u00fatbol se desarroll\u00f3 de manera tal que para fines de 1920 la Argentina era un l\u00edder mundial en este deporte.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de espacios p\u00fablicos facilit\u00f3 la creaci\u00f3n de nuevas para la participaci\u00f3n popular. Tres instituciones en particular al p\u00fablico con nuevas emociones y oportunidades para el despliegue de fantas\u00edas sexuales: los modernos burdeles legales con miles de prostitutas tra\u00eddas de Europa, las academias de baile o caf\u00e9s de camareras y el cabaret (NdelaR: las tendencias a estas formas de trata en aquel entonces, no ten\u00edan la condena social que hoy la Argentina est\u00e1 comenzando a dejar a la luz). Estos lugares no s\u00f3lo  eran frecuentados por hombres sino tambi\u00e9n por mujeres, aunque de un tipo especial. La imagen potente de una metr\u00f3polis como Buenos Aires depend\u00eda de una complejidad cultural y social que trascend\u00eda el mundo cerrado y limitado de los pueblos de provincia. En esta representaci\u00f3n, tambi\u00e9n fueron portantes las posibilidades que surg\u00edan del uso del tiempo libre y la consolidaci\u00f3n de marcos institucionales para la creatividad y la versatilidad individual. En la Argentina de esa \u00e9poca, el \u00e9xito para un cantor, bailar\u00edn, m\u00fasico o jugador de f\u00fatbol se asociaba a las actuaciones y al reconocimiento de la audiencia y de los expertos porte\u00f1os. Desde el punto de vista de sus habitantes y de los argentinos que ven\u00edan de las provincias del interior, del campo e incluso de ciudades importantes como Rosario o C\u00f3rdoba, Buenos Aires lo ten\u00eda todo: caf\u00e9s, teatros, \u00f3pera, cabarets, burdeles lujosos, clubes de f\u00fatbol, restaurantes sofisticados, hoteles opulentos y deportes ecuestres, incluyendo desde 1928; el Campeonato Abierto de Polo en las canchas de Palermo.<\/p>\n<p>La elite argentina consideraba a Par\u00eds la \u00fanica ciudad comparable a Buenos Aires. Hacia fines del siglo diecinueve, Par\u00eds hab\u00eda alcanzado el t\u00edtulo de capital mundial de la elegancia, la sofisticaci\u00f3n y el placer. pero Par\u00eds era aun m\u00e1s que todo esto: un centro cient\u00edfico, un \u00e1mbito para las innovaciones t\u00e9cnicas y un medio cosmopolita donde los debates ideol\u00f3gicos y donde se daba un apropiado marco para el desarrollo de las tendencias art\u00edsticas vanguardistas. En la \u201cciudad luz\u201c, considerada el coraz\u00f3n de la modernidad, se llev\u00f3 a cabo en el 1900 la m\u00e1s exitosa Exposici\u00f3n Universal que atrajo a m\u00e1s de 50 millones de visitantes. Pero, sobre todo, Par\u00eds promet\u00eda entretenimiento y diversi\u00f3n, con sus caf\u00e9s y restaurantes, sus teatros, vaudevilles y cabarets, sus grandes tiendas y mercados y sus ferias locales tan pintorescas. Par\u00eds funcionaba para el mundo de los turistas de ese momento, como una f\u00e1brica de fantas\u00edas e ilusiones. Buenos Aires funcionaba de la misma manera para la Argentina y m\u00e1s tarde, cuando su prestigio aument\u00f3, para el resto de Am\u00e9rica del Sur. Para los sudamericanos, la imagen positiva de Buenos Aires no estaba dada s\u00f3lo por la diversi\u00f3n y la elegancia: era crucial el hecho de que fuera considerada una ciudad t\u00edpicamente europea y blanca.<\/p>\n<p>Si bien su poblaci\u00f3n era europea, Buenos Aires sus or\u00edgenes no era una t\u00edpica ciudad del viejo continente. La metr\u00f3polis porte\u00f1a nunca fue un laberinto medieval como muchas ciudades europeas, incluida Par\u00eds antes de la transformaci\u00f3n Haussmaniana provocada por el levantamiento de la Comuna en 1871. Buenos Aires siempre hab\u00eda tenido un dise\u00f1o en cuadr\u00edcula y a fines del siglo diecinueve era una ciudad chata y extendida. A partir del siglo veinte, la r\u00e1pida expansi\u00f3n de la electricidad no s\u00f3lo  remplaz\u00f3 al gas como fuente principal de energ\u00eda sino que hizo posible la construcci\u00f3n de edificios altos con ascensores. En 1905. la ciudad ten\u00eda 126 edificios con m\u00e1s de tres pisos y un ascensor La cantidad de estos edificios se hab\u00eda triplicado hacia 1909 (Liernur 1993: 66). Hacia 1980, Buenos Aires estaba \u201cterminada\u201d y ya se asemejaba a una ciudad europea con grandes bulevares, con enormes palacios en la zona norte, plazas y monumentos; contaba con un sistema moderno de transporte, a partir de la inauguraci\u00f3n de) tranv\u00eda en 1897, el subterr\u00e1neo y el tren que conectaban los suburbios con el centro, donde coexist\u00edan la burocracia, los negocios, los centros comerciales y los lugares de entretenimientos. Pero Buenos Aires aun ten\u00eda m\u00e1s ya que, a diferencia de Par\u00eds, era una ciudad con un enorme puerto en constante movimiento y contaba con cantidad de barrios residencia v los en los suburbios (Silvestri 1993).<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p><em>*Eduardo Ab\u00f3s (El Libro de Buenos Aires), al que tambi\u00e9n, desde este medio se le hace un seguimiento de todos sus item.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El\u00a0cap\u00edtulo que observaremos del libro Masculinidades, F\u00fatbol Tango y Polo en la Argentina\u00bb de Eduardo Archietti, profesor de antropolog\u00eda profesor de Antropolog\u00eda en la Universidad de Oslo, en Noruega, est\u00e1 \u00edntimamente emparentado con los brillantes trabajos recopilatorios de muchos estudiosos de la vida porte\u00f1a*.\u00a0 \u00abMasculinidades&#8230;\u00bb tambi\u00e9n escarba en una urbe que muchos a\u00f1oran &#8211; y [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":2,"featured_media":6098,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"series":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5422"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5422"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5422\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":603669,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5422\/revisions\/603669"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6098"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5422"},{"taxonomy":"series","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/series?post=5422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}