{"id":3576,"date":"2015-04-01T15:49:39","date_gmt":"2015-04-01T18:49:39","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=3576"},"modified":"2015-07-26T20:25:02","modified_gmt":"2015-07-26T23:25:02","slug":"manuel-a-bilbao-1800-comidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/manuel-a-bilbao-1800-comidas\/","title":{"rendered":"Manuel A. Bilbao &#8211; 1800 &#8211; Comidas"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\"><\/h2> <div id=\"rg_h\" data-initialized=\"1\">\n<div id=\"rg_hc\"><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/asado3.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-7146 alignleft\" src=\"http:\/\/diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/asado3.jpg\" alt=\"asado3\" width=\"321\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/asado3.jpg 253w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/asado3-160x126.jpg 160w\" sizes=\"(max-width: 321px) 100vw, 321px\" \/><\/a><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"rg_h\" data-initialized=\"1\">\n<div id=\"rg_hc\">Espectacular, deliciosa cr\u00f3nica de Manuel Bilbao, sobre las costumbres alimenticias porte\u00f1as a muy poco de tener que soportar las invasiones inglesas y a pasos, en el tiempo, de la Revoluci\u00f3n de Mayo. Dice<\/div>\n<\/div>\n<p>A principios del siglo XIX el desayuno general era el mate cocido o con bombilla, acompa\u00f1\u00e1ndosele a veces de un buen churrasco. (&#8230;) Don Tom\u00e1s Hogg, abuelo que fue del conocido banquero de este nombre fallecido hace poco, transmit\u00eda en 1819 en sus cartas a Inglaterra sus impresiones sobre lo que ve\u00eda: (. . .)<\/p>\n<p>\u201cUna curiosidad propia de este pa\u00eds es el t\u00e9 paraguayo, que se bebe chup\u00e1ndolo por medio &#8216;de un ca\u00f1ito de metal de unas ochos pulgadas de largo: el l\u00edquido se pone en tazas de madera o unas calabazas ahuecadas abiertas, de un di\u00e1metro no mucho mayor de una libra. La gente pudiente considera elegante adornar estas tazas con plata y Oro y colocarles tres pies del mismo metal y he visto algunas muy bonitas y art\u00edsticas. Es costumbre tomar esta bebida caliente, como el t\u00e9, cuatro veces diarias: a la ma\u00f1ana, al mediod\u00eda, a la tarde y a la noche; pero la mayor\u00eda de las clases altas S\u00f3lo tornan chocolate por la ma\u00f1ana. Una sola taza se utiliza para todos los aficionados al mate. <img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-7147 alignright\" src=\"http:\/\/diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/asado4.jpg\" alt=\"asado4\" width=\"391\" height=\"294\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/asado4.jpg 260w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/asado4-160x119.jpg 160w\" sizes=\"(max-width: 391px) 100vw, 391px\" \/>Y el ca\u00f1ito es chupado por todas las bocas, inclusive la de los esclavos que se encargan de hacerlo. En muchas casas tomar este t\u00e9 se convierte en un vicio como fumar. Y se le atribuye el poder de producir la obesidad.\u201d La difusi\u00f3n del mate dio origen a un verso que se dec\u00eda a los extranjeros cuando eran reacios o no conoc\u00edan el uso general de \u00e9ste. El verso dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Tom\u00e1 mate, che, tom\u00e1 mate, che,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Que en el R\u00edo de la Plata<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>no se estila el chocolate,<\/em><\/p>\n<p>Se almorzaba a las doce o a la una y se com\u00eda a las cinco, cen\u00e1ndose a las nueve de la noche. El comedor, que hasta entonces no ten\u00eda mayor importancia, pas\u00f3 a ser una de las piezas de m\u00e1s Consideraci\u00f3n de la casa, haciendo las veces de sala. Despu\u00e9s del almuerzo, se dorm\u00eda la siesta en verano. En la mesa se pon\u00edan en el centro uno o dos C\u00e1ntaros de plata, del que se serv\u00edan la bebida los comensales. Los ingleses introdujeron la costumbre de poner un vaso o copa en cada asiento, de cambiar platos a cada plato y de brindar al final.<\/p>\n<p>Las comidas de anta\u00f1o comenzaban generalmente por la sopa de fideos, de arroz o de pan, a la que se le agregaba uno o dos huevos cocidos por invitado. Segu\u00edale el puchero de cola o de pecho, con chorizo, verdura y garbanzos, acompa\u00f1ado de una salsa cocida o cruda de tomates y cebollas; la carbonada, que en el verano llevaba choclo, peras o duraznos; el quibebe, que era zapallo machacado, al que a veces se le agregaban papas, repollo y arroz; el s\u00e1balo de r\u00edo frito o guisado; las empanadas y pasteles de fuente, con carne O pichones; la humita en chala y el pastel de choclo; el asado de Vaca a la parrilla; la pierna de Carnero mechada; el pavo relleno, engordado en la huerta de la casa, que se mandaba asar en la panader\u00eda pr\u00f3xima; las alb\u00f3ndigas de Carne con arroz; el locro; las ensaladas de verdura; etc\u00e9tera. la verdura era escasa, pero abundaban el Zapallo y la barata. Las papas se tra\u00edan de Francia y&#8217; m\u00e1s adelante de Irlanda, generaliz\u00e1ndose su uso con la incorporaci\u00f3n a nuestra vida urbana de los ingleses y otros extranjeros, difundi\u00e9ndose entonces el beef-Steak con papas y el t\u00e9, que muchos clasificaban de agua Caliente y de remedio, pues durante muchos a\u00f1os se vend\u00eda en las boticas. Los postres eran igualmente sencillos: La mazamorra, el arroz con leche, yema quemada, las torrejas, los pasteles de dulce de leche o membrillo, la sidra callota, tomate, batala grande, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Los vinos eran escasos. No se conoc\u00eda mucho el Champa\u00f1a, pero se beb\u00eda buen vino tinto espa\u00f1ol, el priorato, carl\u00f3n, jerez y oporto. El vino del pa\u00eds era malo. Se llamaba misto] a un arrope diluido en agua. Los pulperos ten\u00edan el Carl\u00f3n, Carl\u00edn y Carlete, que vend\u00edan a distintos precios, siendo los dos \u00faltimos bautizados en mayor o menor cantidad.<\/p>\n<p>El refinamiento de los gustos, la variedad de Cocinas, el abundante uso de salsa y condimentos, agregado todo eso a la falta de frescura de los art\u00edculos de consumo, por m\u00e1s que las autoridades se preocupen de ello, son la causa de la infinidad de enfermedades del tubo digestivo que tanto abundan en nuestros d\u00edas. La atm\u00f3sfera c\u00e1lida, lo mismo en el verano que en el invierno, influye poderosamente en la alteraci\u00f3n de los alimentos, y, como consecuencia, en la salud p\u00fablica. Si a esta se agregan los comerciantes poco escrupulosos que venden sus productos sin ninguna clase de precauci\u00f3n que les preserve de las descomposiciones microbianas, tenemos factores importantes que contribuyen a envenenar el organismo humano de toxinas que encuentran campo propicio en el intestino y son causas del malestar general que sufre la poblaci\u00f3n, la cual continuamente recurre a drogas para su curaci\u00f3n, sin buscar la causa originaria, que es la que decimos<\/p>\n<p><em>Manuel A. Bilbao (Buenos Aires, 1871-1935). Gerente de banco, dirigente de la Uni\u00f3n C\u00edvica Radical y autor de dos libros que recogen memorias de la ciudad: Buenos Aires desde su fundaci\u00f3n hasta nuestros d\u00edas (1902) y Tradiciones y recuerdos de Buenos Aires (1934), al que pertenece el texto \u201cComidas\u201d. Recopilaci\u00f3n de \u00c1lvaro Ab\u00f3s para \u00abEl Libro de Buenos Aires\u00bb.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espectacular, deliciosa cr\u00f3nica de Manuel Bilbao, sobre las costumbres alimenticias porte\u00f1as a muy poco de tener que soportar las invasiones inglesas y a pasos, en el tiempo, de la Revoluci\u00f3n de Mayo. Dice A principios del siglo XIX el desayuno general era el mate cocido o con bombilla, acompa\u00f1\u00e1ndosele a veces de un buen churrasco. [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":7147,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8],"tags":[],"series":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3576"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3576"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3576\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7156,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3576\/revisions\/7156"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7147"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3576"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3576"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3576"},{"taxonomy":"series","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/wp-json\/wp\/v2\/series?post=3576"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}