{"id":29,"date":"2015-12-20T08:08:20","date_gmt":"2015-12-20T11:08:20","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=29"},"modified":"2016-01-03T00:27:24","modified_gmt":"2016-01-03T03:27:24","slug":"republica-cromagnon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/republica-cromagnon\/","title":{"rendered":"A once a\u00f1os de Cromagnon: La Cultura de la Muerte"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\"><\/h2> <figure id=\"attachment_6241\" aria-describedby=\"caption-attachment-6241\" style=\"width: 517px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/cromagnon03.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-6241\" src=\"http:\/\/diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/cromagnon03-300x238.jpg\" alt=\"clic sobre la imagen para agrandar\" width=\"517\" height=\"413\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-6241\" class=\"wp-caption-text\">Im\u00e1genes de las v\u00edctimas de Rep\u00fablica Croma\u00f1\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nos acercamos a un aniversario significativo de la espantosa muerte de 193 personas en un galp\u00f3n en el que miles de pibes y chicas se juntaron para ir a escuchar y ver tocar a una banda de rock. Nos vamos a dedicar, en estos d\u00edas, a la recordaci\u00f3n y homenaje a las v\u00edctimas, con im\u00e1genes y cr\u00f3nicas que hagan un panorama en el tiempo, abarcando la reflexi\u00f3n obtenida en estos nueve a\u00f1os y la perplejidad que nos inund\u00f3 el 30 de diciembre de 2004 y los d\u00edas subsiguientes. La siguiente es la observaci\u00f3n de nuestro m\u00e1s experimentado redactor, quien marc\u00f3 la cancha de tal modo que nosotros, los argentino, como sociedad, no estamos para nada exentos de responsabilidades cuando nos abarcan hechos luctuosos.<\/p>\n<p>La nota fue titulada La Cultura de la Muerte, fue escrita por Roberto C. Neira* y proviene de los tiempos adyacentes a la cat\u00e1strofe del barrio de Once. Roberto fue columnista para el programa Ensamble 19 en FM Premium de Buenos Aires y luego redactor de la web hom\u00f3nima, antecesora de Diario 5 y del mismo grupo de medios.<\/p>\n<p>Los argentinos viven desde hace d\u00e9cadas bajo la curiosa convicci\u00f3n de que todas las cosas tienen una doble naturaleza: una cosa es cuando se las mira y otra cuando no se las mira. Esta extra\u00f1a conclusi\u00f3n deriva de lo visible natural y de lo invisible transfigurado en la mente de quien cierra los ojos para no ver la realidad.<\/p>\n<p>Si en este momento clausur\u00e1ramos nuestra visi\u00f3n, podr\u00edamos imaginar una Argentina potencia, l\u00edder entre los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, exportadora de cerebros y tambi\u00e9n de alimentos, plet\u00f3rica de trabajo, con docentes culturalmente bien preparados y mejor pagados, visitada masivamente por turistas de todo el mundo que terminar\u00edan por rendirse a nuestros pies para declamar que la Argentina es \u00abel mejor pa\u00eds del mundo\u00bb, que la ciudad de Buenos Aires \u00abes la m\u00e1s bella del mundo\u00bb, que los argentinos son \u00ablos m\u00e1s inteligentes y serviciales\u00bb, y, si lo desea, podr\u00eda agregar a estas consideraciones todos aquellos etc\u00e9teras que le sea posible reunir y que son parte de la mentalidad com\u00fan de los habitantes de este pa\u00eds. Por lo tanto, a ojos cerrados, la Argentina es un pa\u00eds que merece la pena ser vivido y disfrutado, donde no tenemos las plagas que existen en otros pa\u00edses, como la droga, corrupci\u00f3n, crimen, prostituci\u00f3n, inseguridad, pobreza, calamidades, pestes y guerras&#8230; Pero cuando abrimos los ojos descubrimos que la Argentina es todo lo contrario a lo que proyectan nuestras c\u00e9lulas cerebrales en la oscuridad y, ni siquiera as\u00ed, tomamos conciencia de d\u00f3nde estamos parados y c\u00f3mo vivimos. Por el contrario, el an\u00e1lisis de cualquiera de estas manifestaciones es rechazado por absurdo ya que para los argentinos, entre otras cosas, vivir respetando las leyes, conservando la identidad cultural, imponiendo la justicia, defendiendo los derechos de los ciudadanos, discutiendo libremente los problemas de la poblaci\u00f3n con las autoridades, cumpliendo los requisitos que impone el derecho al trabajo y viviendo una vejez tranquila y sin sobresaltos, es una utop\u00eda digna de la mente m\u00e1s fantasiosa, porque parecer\u00eda mucho mejor vivir en esta suerte de anarqu\u00eda, haciendo lo que nos place sin temor a ser castigados y transgrediendo todas las normas que la ley impone a la sociedad para que un pa\u00eds no se convierta en tierra de can\u00edbales. De este modo, descubrimos por qu\u00e9 una mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n transita por la vida inmersa en un com\u00fan trasfondo de idiotez que lleva a considerarla como residuos de una mentalidad hist\u00f3ricamente primitiva y exacerbada hasta l\u00edmites inconcebibles desde tiempos remotos. Y en esto tiene mucho que ver la clase pol\u00edtica y diferentes sectores de la poblaci\u00f3n, que en estos \u00faltimos 15 a\u00f1os han sido bendecidos por la varita m\u00e1gica del capitalismo de mercado que conocemos bajo el nombre de \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb y cuya \u00fanica ambici\u00f3n es controlar los resortes del poder enmascarados detr\u00e1s de las instituciones democr\u00e1ticas, que lo son solo en apariencia y que han servido de disfraz para confundir a la gente y obtener los votos necesarios para conducir a la rep\u00fablica a la decadencia m\u00e1s profunda de que se tenga memoria desde el nacimiento de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tragedia de \u00abRep\u00fablica de Cromagnon\u00bb, el boliche del barrio del Once que seg\u00f3 la vida de casi 200 personas, en su mayor\u00eda j\u00f3venes y dej\u00f3 cientos de heridos, muchos en per\u00edodo cr\u00edtico, puede ser, seg\u00fan uno lo quiera mirar, consecuencia de la imprevisi\u00f3n o del destino, pero jam\u00e1s va a liberar a los argentinos de su propia culpa, la que como integrantes de una sociedad debemos afrontar y que pende sobre nuestras cabezas a la espera del mazazo final que tarde o temprano llegar\u00e1 de la manera m\u00e1s cruenta si subsisten, entre nosotros, las ra\u00edces cr\u00f3nicas que identifican a los habitantes de nuestro pa\u00eds con un hato de arrogantes y presuntuosos masoquistas, potencialmente suicidas, que se r\u00eden de las leyes y desaf\u00edan la muerte a cada paso pensando que a uno nunca le va a tocar. Lamentando la terrible cat\u00e1strofe que se vive en varios pa\u00edses asi\u00e1ticos como consecuencia del \u00abtsunami\u00bb, \u00bfa qui\u00e9n m\u00e1s que no sea la naturaleza se le podr\u00eda achacar semejante desastre?. Sin embargo, los argentinos que, por suerte, carecen de esos aluviones, no cesan desde hace tiempo en provocar por si mismos \u00abpeque\u00f1as\u00bb cat\u00e1strofes cotidianas que, a pesar de concluir con saldos de v\u00edctimas muy inferiores a aqu\u00e9llos, proporcionalmente con nuestra poblaci\u00f3n, las cifras alcanzan promedios sorprendentes. En la Argentina, todos los d\u00edas, mueren m\u00e1s ciudadanos en accidentes o como consecuencia de la inseguridad, que en Irak como resultado de una guerra entre la primer potencia mundial y grupos de rebeldes. En una palabra, si en otras regiones del planeta, hay v\u00edctimas provocadas por la naturaleza, en nuestro pa\u00eds el 90% de las muertes por accidentes o como consecuencia de hechos como el del recital del 31 de diciembre son evitables y derivan de la inconsciencia, de la transgresi\u00f3n de las leyes, de la imprudencia y de la falta de controles. Se trata de una \u00abcultura de la muerte\u00bb que est\u00e1 desde hace tiempo conviviendo entre nosotros (1) y que cada d\u00eda que pasa logra perpetuarse con mayor profundidad en el seno de la sociedad, tal como sucede en Colombia, Palestina, Afganist\u00e1n o Irak. Las vidas humanas en la Argentina son solo n\u00fameros de una tr\u00e1gica estad\u00edstica y solo importan a quienes han sufrido la p\u00e9rdida de un familiar o de un amigo, el resto de los argentinos asiste imp\u00e1vido a esta secuencia como si todo sucediera fuera de nuestras fronteras y lejos de estas tierras. Hoy fue \u00abRep\u00fablica del Cromagnon\u00bb y, con raz\u00f3n, caer\u00e1n todas las culpas sobre su propietario, Omar Chab\u00e1n, para ocultar la imprevisi\u00f3n de las autoridades, la irresponsabilidad de los j\u00f3venes que utilizaron fuegos de artificio en un lugar cerrado y el desatino de padres y madres de asistir a estos lugares con beb\u00e9s y criaturas. Qu\u00e9 podr\u00eda sucedernos ma\u00f1ana, no lo sabemos&#8230;<\/p>\n<p>La pregunta es: \u00bfhasta cu\u00e1ndo?<\/p>\n<p>(1) La \u00abcultura de la muerte\u00bb que invade a los argentinos est\u00e1 formidablemente explicada en \u00abMontoneros, la soberbia armada\u00bb de Pablo Giussani (Edit. Sudamericana-Planeta).<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Nos acercamos a un aniversario significativo de la espantosa muerte de 193 personas en un galp\u00f3n en el que miles de pibes y chicas se juntaron para ir a escuchar y ver tocar a una banda de rock. 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