{"id":16502,"date":"2017-09-24T00:09:52","date_gmt":"2017-09-24T03:09:52","guid":{"rendered":"http:\/\/diario5.com.ar\/?p=16502"},"modified":"2017-09-11T00:12:26","modified_gmt":"2017-09-11T03:12:26","slug":"la-calle-florida-estreno-de-un-macedonio-joven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diario5.com.ar\/es\/la-calle-florida-estreno-de-un-macedonio-joven\/","title":{"rendered":"La Calle Florida: Estreno de un Macedonio joven"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"sub-title-primary\"><\/h2> <figure id=\"attachment_6706\" aria-describedby=\"caption-attachment-6706\" style=\"width: 607px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/florida_antigua.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-6706\" src=\"http:\/\/diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/florida_antigua.jpg\" alt=\"\" width=\"607\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/florida_antigua.jpg 265w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/florida_antigua-260x186.jpg 260w, https:\/\/www.diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/florida_antigua-160x115.jpg 160w\" sizes=\"(max-width: 607px) 100vw, 607px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-6706\" class=\"wp-caption-text\">Florida y toda Bs As antes del centenario no ten\u00edan los edificios elegantes que crecieron como hierbas durante la intendencia de Torcuato de Alvear<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>En el a\u00f1o en que se centra este relato, Macedonio Fern\u00e1ndez ten\u00eda 18 a\u00f1os. Justamente en ese a\u00f1o lo public\u00f3. Y su desarrollo como escritor lo tuvo en la madurez. Su humor e iron\u00eda son literariamente deliciosos y dejan entrever mucho m\u00e1s de lo que, se intuye, escribi\u00f3 en primera intenci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><em>Como muchas de las lecturas especiales publicadas en\u00a0Diario 5, \u00abla Calle Florida\u00bb (original de El Progreso, 1892) <strong>es estreno para internet<\/strong>. Nos sentimos orgullosos de presentar este material. \u00a0Diario 5 se convierte, \u00a0nota a nota, informe tras informe, en un referente de las webs especiales de la Ciudad de Buenos Aires.<\/em><\/p>\n<p><em>Los invitamos a disfrutar de un\u00a0paseo por el pensamiento de un s\u00edmbolo con escudo mayor de las letras porte\u00f1as.<\/em><\/p>\n<p><em>C.A.<\/em><\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>La calle Florida (1892) \/\u00a0Macedonio Fern\u00e1ndez<\/h2>\n<figure id=\"attachment_6706\" aria-describedby=\"caption-attachment-6706\" style=\"width: 190px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-6706\" src=\"http:\/\/diario5.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/macedonio1.jpg\" alt=\"Macedonio\" width=\"190\" height=\"255\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6706\" class=\"wp-caption-text\">Macedonio<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"color: black;\">\u00bfQu\u00e9 es la calle Florida? \u00bfQu\u00e9 significa? Tratemos de averiguarlo. Ante todo, v\u00e1monos a la calle Florida, porque no hay cosa como encontrarse<\/span> <span style=\"color: black;\">en el lugar del suceso, para ignorar lo que ocurre. Suponga pues el lect0r que estoy en la esquina de Victoria y Florida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Desde luego veo una columna (el nombre no es propio porque todas las columnas que he visto son perpendiculares y sirven para sostener algo, en tanto que \u00e9sta es tan horizontal como el dormir y no sostiene m\u00e1s que el sombrero de cada uno) que se prolonga interminablemente hacia el Norte, formada por una mezcla heterog\u00e9nea de cosas y personas, estas \u00faltimas metidas en trajes de todo g\u00e9nero y de toda clase de g\u00e9neros, que viene y va, se mueve y se detiene con acompasado movimiento,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">La primera observaci\u00f3n que se presenta a mi esp\u00edritu es que s\u00f3lo personas de muy poca ocupaci\u00f3n pueden perder tres y cuatro horas en tan ins\u00edpido entretenimiento. Apuntada esta observaci\u00f3n, Clasifiquemos:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">All\u00ed veo venir una hilera de j\u00f3venes de rostro alegre y ademanes despreocupados con los brazos entrelazados como si no pudieran tenerse solos, acompa\u00f1ando sus pasos con risotadas y mirando atr\u00e1s y adelante, a derecha e izquierda, cual personas que temen que les animen un golpe repentino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Si pasa una se\u00f1orita sin protector, cae sobre ella un hurac\u00e1n de piropos, unos burlones, otros sentimentales y todos impertinentes, que son celebrados con general hilaridad. Como se ve\u00a0 pues, estos tales pierden el tiempo lastimosamente<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Aqu\u00ed vienen dos personas de diferente n\u00famero singular, es decir un matrimonio y digo n\u00famero singular. porque como a cada c\u00f3nyuge se la llama <i>mi cara mitad<\/i> es claro que dos mitades forman una sola unidad y m\u00e1s si se tiene en cuenta que el matrimonio es un v\u00ednculo tan estrecho como cualquier estrecho de los que se encuentran repartidos por sobre la faz de la tierra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Pues como iba diciendo ven\u00eda el mencionado matrimonio caminando con cuatro piernas, no obstante ser una sola persona, como acabo de demostrar (lo que significa que ei matrimonio es un animal cuadr\u00fapedo) y trayendo ambas mitades dos caras tan mustias y tristes, con dos lenguas tan silenciosas que en estas circunstancias me fund\u00e9 para creer que eran esposos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Iban pues caminando con tardo y aburrido paso, deteni\u00e9ndose ante los escaparates, abriendo tama\u00f1a boca para dejar escapar un bostezo, mensajero del fastidio: \u00a1C\u00f3mo se divierten! pensaba yo,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">En la esquina de enfrente se hallaba parado un joven que me pareci\u00f3 ser el modelo perfeccionado del <i>high-life<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Est\u00e1 sostenido por un tr\u00edpode formado por sus dos piernas y un bast\u00f3n de grueso calibre, el cual no siempre serv\u00eda de pie, sino que a veces giraba entre los dedos de las extremidades superiores, lo Cual lo hac\u00eda parecerse mucho a un molino de viento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Esta semejanza trajo a mi esp\u00edritu involuntariamente el recuerdo de las extravagancias de la inmortal creaci\u00f3n de Cervantes y naturalmente pens\u00e9 que si el Caballero de la Tris te Figura hubiera pasado en aquel instante por all\u00ed no habr\u00eda dejado muy bien parado al sujeto de que hablo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Este individuo era m\u00e1s ropa que persona; ten\u00eda los pies y las manos metidas en cabritilla negra, las dem\u00e1s prendas del vestido eran del mismo color y otro tanto suced\u00eda con la cornisa del edificio, vulgo sombrero, de modo que por lo oscuro parec\u00eda un razonamiento escol\u00e1stico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Su nariz conduc\u00eda un par de lentes colocados a manera de vidrieras delante de los ojos; de los lentes pend\u00eda una cadena que iba esconderse entre los repliegues del ropaje; otra sal\u00eda de un bolsillo de chaleco y de met\u00eda en el vecino y finalmente otra de m\u00e1s robustos eslabones amanec\u00eda por debajo del saco, con lo cual parec\u00eda una exposici\u00f3n de cadenas; o, si se quiere, el s\u00edmbolo de la libertad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">No permanec\u00eda un momento quieto: unas veces cambiaba de posici\u00f3n, pero sin salir nunca de posiciones de retrato; otras echaba el sombrero a la nuca o arreglaba los pu\u00f1os de la camisa, o limpiaba los lentes con el pa\u00f1uelo o dec\u00eda alguna tonter\u00eda a alguna joven que pasaba, o se paseaba fingiendo prisa o simulaba esperar a alguien, mirando a lo lejos; pero lo que m\u00e1s le preocupaba era el arreglo de su persona, no por vanidad, no lo piensen ustedes, sino por amor al arte, por sentimiento est\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">Estuve mir\u00e1ndolo un rato y considerando el p\u00e9simo uso que hacen de su existencia estos seres llamados lechuginos, que no conocen m\u00e1s instrumentos que el peine y el cepillo, que gastan deplorablemente el tiempo en bailes y clubes y teatros y caf\u00e9s contemplando plat\u00f3nicamente alguna belleza de balc\u00f3n, tc. Antes de terminar este art\u00edculo dir\u00e9 al lector que se me ocurre una dudilla y es la siguiente: Esta multitud de individuos que se pasea todas las noches por la calle Florida \u00bfes aristocr\u00e1tica, burocr\u00e1tica o democr\u00e1tica?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">A primera vista parece democracia, puesto que para ella no hay diferencia entre arroyo y vereda; casi todos van por los adoquines de madera; pero por otra parte el lujo y el boato que ostentan me induce a creer lo contrario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">En fin, en mi humilde opini\u00f3n, es <i>burrocracia<\/i> o <i>aburrocracia<\/i>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: black;\">El lector resuelva.<\/span><\/p>\n<h5><strong><span style=\"color: black;\">Macedonio Fern\u00e1ndez (Buenos Aires, 1874-1952). Poeta, narrador, humorista, cuestionador de la realidad, fue fiscal y abogado del foro porte\u00f1o, profesiones que dej\u00f3 un tiempo despu\u00e9s de morir su esposa Elena de Obieta, para dedicarse a la escritura y a la reflexi\u00f3n sobre la Vida. Fue un habitante discreto y enamorado de su ciudad natal. \u201cLa calle Florida\u201d se public\u00f3 en El Progreso, el 25 de septiembre de 1892 y est\u00e1 recogido en Papeles Antiguos (Buenos Aires, Corregidor 1981) y en las Obras completas, Tomo I, publicadas por la misma editorial.<\/span><\/strong><\/h5>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o en que se centra este relato, Macedonio Fern\u00e1ndez ten\u00eda 18 a\u00f1os. Justamente en ese a\u00f1o lo public\u00f3. Y su desarrollo como escritor lo tuvo en la madurez. Su humor e iron\u00eda son literariamente deliciosos y dejan entrever mucho m\u00e1s de lo que, se intuye, escribi\u00f3 en primera intenci\u00f3n. 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