• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 23 de septiembre de 2021

El conflicto de la Villa Papa Francisco en TV

PorMarcelo Zanotti

Ago 31, 2014

villa_papa_fcoLos noticieros de los canales de TV han bajado notablemente el espíritu de cobertura periodística en el caso del desalojo de una 700 familias en el conflictivo predio donde se estableció un asentamiento de personas que necesitan un lugar para vivir. La débil, infantil y desproporcionada excusa de que allí se cometió un crimen dejó perpleja a una parte de la sociedad que asistió con indignación a esta medida que, en el final de esta nota evidencia cómo el poder alimenta la desigualdad.

El programa Bajada de Línea, conducido por Víctor Hugo Morales dio un paso muy grande en pos del equilibrio político que significa no reconocer favoritismos hacia quienes antes no lo hacía, sino, por el contrario, extender críticas hacia el poder del gobierno nacional, con el que se muestra afín desde hace aproximadamente unos cuatro a cinco años.

El desalojo de las personas que ocupaban el predio de la identificada Villa Papa Francisco, la triste imagen registrada por la TV de las topadoras arrasando todo lo que encontraba a su paso en las casas construídas en el lugar, las quejas de las mujeres que contaban que, con sus hijos en brazo debían rescatar apenas lo que podían ya que la Policía Metropolitana y la Gendarmería se encargaban de destruír las viviendas.

La premisa de las autoridades policiales y los gendarmes era que quienes debían ingresar a buscar sus pertenencias una vez que se ponía en marcha el «operativo que cumplía con la orden de allanamiento», sólo estaban autorizadas a «hacer dos viajes». Cumplidas estas idas y vueltas (lista de por medio) quedaban tras una reja que las inhabilitaba a ingresar a la zona de viviendas.

El engaño, aparentemente, estuvo a la orden del día, ya que hubo personas a las que no se les había anunciado ni siquiera que tenían esa opción. Y más allá de ese engaño, las mujeres afectadas remarcaron que la saña de los uniformados que cumplían órdenes supuestas de la justicia e innegables de la política, consistía en que se debía rescatar «lo que se pueda», teniendo que optar cada damnificado entre retirar ropa o sus mascotas o algo «de valor» (es claramente una ironía insultante pensar que las personas que estaban en esa situación pudiesen tener «algo de valor» en el sentido que se le suele dar en las clases más holgadas que la de ellos).

Morales, al momento de profundizar las motivaciones que movilizan a los gobiernos que dan las órdenes (y cuando era de esperarse que haría recaer su crítica exclusivamente en el Gobierno de la Ciudad) señaló por igual a la administración porteña y a la nacional. El programa, para dar claras muestras del sistemático plan de sostén de poder por parte de los detentores de los que el periodista llama «el poder real», ofreció imágenes de apoyo tomadas de un documental realzado por Osvaldo Bayer, la película «La hora de los Hornos» y otras tomas de archivo en las que se presentan documentos con fuertes y claras muestra de la desigualdad entre la clase más débil, representada en esta oportunidad por los desalojados de  «La Francisco» y la que es señalada como «los dueños de la Argentina», también representada por un sector, aunque no circunstancialmente, sino siempre: los miembros de la Sociedad Rural Argentina.

El caso es que a nadie se le ocurrió entrar con topadoras al country El Carmel, y reventar todas las casas que allí se han construído, tras la muerte de María Martha García Belsunce. Ahora nos damos cuenta del error que se cometió. Debieron haber desalojado ese predio a la fuerza. Deberían haber tirado abajo el Museo Metropolitano de Palermo Chico cuando se conoció que el director Roberto Nakkache, le descerrajó un tiro al vice director de la entidad, Rafael Saiegh, quien aparte era su cuñado. Las autoridades están en deuda con la sociedad argentina. Todavía el Museo está en pie. Y con el mismo criterio, varios edificios de Barrio Norte en los que se han cometidos múltiples crímenes ya tendrían que estar recibiendo el golpe de maza… incluso hay una manzana de Belgrano que ya tendría que haberse convertido en una plaza.

Es una interesante política de incentivo a la descentralización: en la medida en que se cometen crímenes, vamos volteando propiedades, sean pequeñas construcciones en villas de emergencia, PH en barrios históricos o rascacielos en Puerto Madero. Aparte, quizás podría ser un buen remedio contra la tendencia al crimen que lamentablemente se observa últimamente, como parte de la inseguridad: surgiría el análisis de los potenciales asesinos u homicidas de inhibirse de matar, ya que, al hacerl0, sin perjuicio de ir preso, también se le podría demoler la casa. El inconveniente puede crecer, ya que sinos llegásemos a encontrar con esas noticias penosas de crímenes dentro de la misma cárcel (lamentablemente cada tanto aparece una noticia de esa índole) pues no les quedará más remedio al Gobierno Nacional y al Gobierno de la Ciudad que demoler también la cárcel.

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