La línea 90 vuelve a su identidad

Pordiario5

Sep 9, 2014

linea90Finalmente volvió «El 90». La confusión generada con la línea de colectivos que une la Plaza Constitución con la conocida terminal de la calle Griveo, en las cercanías de la Av General Pazy y Av. San Martín, en el barrio de Devoto, ha tenido características laberínticas desde que la empresa original de explotación de la concesión, Empresa de Transportes Obispo San Alberto, se vio obligada a alejarse de la administración.

La 90 original de E.T.O.S.A. dejó de operar en 1987, luego atravesar un período crítico en el que de perdió ostensiblemente toda calidad en su servicio, al punto de llegar a contar con una flota mínima de coches no aptos, por su antigüedad y falta de mantenimiento, como para dar las  «vueltas» recorrido necesarias, las que conformaban un nivel de exigencia altísimo y requerían que las unidades estuvieran activas en forma permanente. El resultado fue el colapso.

Es claro que Obispo San Alberto no estaba dispuesta ni posibilitada a una inversión a favor de su servicio de ómnibus. De inmediato (previa presión de usuarios sobre la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Ares en la intendencia de Facundo Suárez Lastra para evitar la desaparición de la línea) la administración de la 90 pasó a manos de la empresa «Los Constituyentes», que tradicionalmente se encargó (y aún lo hace) de la explotación de la Línea 111. Para quienes estamos atentos y nos inclinamos por la exigencia a las empresas de transporte de pasajeros a que brinden un servicio que cubra las necesidades lógicas de los usuarios, la 111 no es una flota que se destaque por la jerarquía de sus vehículos. Esa misma premisa nos dejaba la certeza de que la 90 (para ese entonces se identificó 11 ex-90) no contaría con lujosos coches ni mucho menos pero la Empresa «Los Constituyentes» se erigió en salvadora de un servicio de pasajeros importante en la Ciudad de Buenos Aires, al que administró durante cuatro años, poniendo al servicio de la 90 sus ruidosos frontales Mercedes Benz con carrocerías pesadas.

Cuando apareció Empresa San Isidro S.A. para la explotación de la vapuleada línea 90, sólo los entendidos en colectivos comprendieron que el nuevo «aportante» de coches para ese servicio era «La 168», una línea de buena performance, con aceptable frecuencia y un recorrido «largo» en comparación con lo conocido hasta ahora: La Boca-San Isidro. Como para mejorar la «chapa» de lo que le había tocado en suerte a La Noventa, estaba bien.

A partir de 1991, la por entonces «vieja» línea 90 pasa a identificarse con el 168 y con el sólo diferenciador de dar por sentado que todos lo usuarios pasarían a notar que se trataba de un nuevo ramal de E.S.I.S.A, que  dejó buena impresión para la explotación del sufrido colectivo de la ruta Constitución-Griveo durante los primeros años

Desde 2006 se observó que buena parte de los «168 Griveo» no tenían ni un tercio de la cobertura de servicio y nivel de frecuencia de la tradicional «168 Boca-San Isidro». La baja de calidad coincidía con el chisporroteo de compras de líneas por parte de las grandes empresas, como DOTA, NUDO y La Nueva Metropol». Esta última, al hacerse cargo de la 151 en 2010, le cambió la fisonomía a la alicaída línea de la Empresa M.O.D.O, con cuyo nombre continuó operando el clásico recorrido Constitución-Puente Saavedra.

Ya en el inicio de 2013, La Nueva Metropol era la operadora de la línea de colectivos protagonista de esta historia. Lo que aportó el definitivo rulo de confusión al historial fue que LNM cambió toda la identificación de colores de la línea, pero no el ultimo y erróneo número que utilizaba, el 168. Resultado había un 168 rojinegro, el clásico de la Boca y un 168 blanco con ribetes azules y rojos, hermanados a los colores de la 151.

Un verdadero festival de la confusión que demuestra el poco tacto de empresarios, personal de  La Nueva Metropol y MODO, funcionarios del Gobierno de la Ciudad, asesores del Ministerio de la Transporte de la Nación y los calientasilla de la CNTRA, organismo de bajísimo nivel de rendimiento real en la cobertura y satisfacción de las necesidades de los pasajeros y usuarios de trasnportes varios. Esa comisión, una montaña que no va a Mahoma, un organismo notablemente discapacitado para todas las funciones que se le han asignado, se desentiende de todo acerca de la repetición de recorridos por parte de dos líneas de colectivos, no le asegura al denunciante de infracciones que las eventuales sanciones se van a hacer cumplir, desconoce la necesidad de recuperación de líneas de colectivos que pertenecieron a empresas que quebraron durante la dictadura la  y que deberían ser repuestas ya, bajo la administración de las empresas que ganan fortunas con líneas altamente rentables y muchas ineptitudes más.

Desde hace un mes y medio, la 90 se identifica con el número 90, identificación que había perdido hace 27 años.

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