Ciudad y Nación cambian las reglas de circulación a motociclistas

PorMarcelo Zanotti

Jun 5, 2017

Cuando esta imagen se multiplique por los miles de motos que circulan en Buenos Aires, la confusión será muy grande.
Cuando esta imagen se multiplique por los miles de motos que circulan en Buenos Aires, la confusión será muy grande.

El 15 de Junio, en los pueblos, se acabó eso de andar sin casco. Cómo lo van a implementar sin que medien burlas a los polícías que pretendan hacer cumplir las normas? Aún no se sabe. ¿Cuándo será definitivo? Podemos anticipar que será el día en que -después de una discusión que pase a mayores- algún intendente se ponga tan duro que le cueste políticamente el puesto. Listo el tema en las ciudades donde todos se conoce, Pasemos a la Ciudad gigante.

Desde el mismo día, 15 de Junio, los acompañantes deberán tener un chaleco con contraste reflectivo que deje visible la patente de la moto en la que está circulando, so pena de multas varias varias en caso de no cumplir con la ultra polémica medida.

Las quejas ya se dispararon desde múltiples sectores. La solución termina siendo un enchastre, que, si bien no afectará tanto a los miles de trabajadores de los servicios de mensajería, ya que ellos suelen trabajar solos, la Espada de Damocles cae directamente sobre las familias, parejas de novios, socios de trabajo, amigos, compañeros de colegio, músicos de una misma banda, viajeros eventuales en compañía, mozos, cocineros y bacheros que salen en dupla a la madrugada de las organizaciones gastronómicas en las que trabajan, serenos y personal de seguridad en la misma condición de horario y mil etcéteras.

Todo por los motochorros. Los ladrones que salen a cometer todo tipo de delitos de a dos – se sabe- ganan»operatividad» circulando en moto. Dentro de las estadísticas disponibles, uno de los efectos menos deseados de esas incursiones de los indeseables motorizados es el creciente saldo de muertes de inocentes que, en buena proporción de las veces, ni siquiera fueron robados o los robos sufridos fueron demasiado menores como para pagar el precio más caro que existe.

La normativa da muchas vueltas en cuanto al chaleco, la identificación, las zonas restringidas a circular en moto, de a uno o de a dos. El tema es que la ley parte de una peligrosidad apenas supuesta, estigmatizadora en las calles y demostradamente débil de eficacia, con el precedente de los cascos grabados en la Provincia de Buenos Aires en 2014. La nueva ley no establece una habilitación al personal de seguridad que, al obtener evidencia delictiva in situ, convierta al móvil en raíd delictivo en blanco directo de fuego, como solución en cuotas. Recién los próximos tratamientos en las legislaturas del país, incluso el Congreso Nacional, lo plantearán.