• Diario 5 -Buenos Aires, sábado 25 de septiembre de 2021

Las divisiones que hoy se hacen notar en el periodismo no son las correctas

PorMarcelo Zanotti

Mar 12, 2020

Medio país hablando de que Alberto Fernández fue a dar clase a la Facultad de Derecho, es «un centro de Messi para el cabezazo de gol» en este medio de comunicación, lamentablemente demasiado exclusivo para freethinkers, cuando quienes no lo son, deberían acudir a esta páginas para ir empezando a ganar un poco de criterio.

Bueno, ok. El Presidente concurrió a la la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires a dar un clase. Ajá. ¿Y?

La noticia fue tal, la primera vez que Fernández fue allí a tomar un examen. ¿Ahora, otra vez vamos a estar observando que él hace eso? Cada presidente argentino ha demostrado que podía mantener durante el ejercicio del poder, parte de sus actividades previas. Alguno corría en Ferrari, uno iba a programas humorísticos, estuvo el que iba a ver partidos de Banfield, los que viajaban al Calafate, el que armaba retiros espirituales y el que va a la Facultad de Derecho a ejercer como profesor, igual que antes. Cualquiera que lo ve desde afuera (vaya uno a saber cuál es el «afuera»), lo puede plantear como que si se corresponde con sus propias convicciones, estamos hablando de un ejemplo a seguir.

Somos nosotros los que nos tenemos que dejar de comentar pavadas. A ver… quiénes creemos nosotros que son los periodistas que se regodean con la noticia tangencial? ¿los que están a favor del gobierno? ¿Los que están en contra? No. Los que están al pedo o los formuleros que leen twitters de mediáticos por radio y encima los analizan y los tituleros de los diarios que se creen pulitzerables por jugar con las palabras, entre otros. Merecen un capítulo estelar los cuasi analfabetos que se engolosinan con un generador de caracteres de TV, para armar zócalos desconceptuaizados y con errores ortográficos hasta en el nombre del entrevistado que tienen en pantalla.

Muchachos, quieren hacer algo trascendente en los medios de mucha llegada el público? Dedíquense al seguimiento de los precios de manera metódica y ordenada. En países con problemas inflacionarios, caso Grecia, los medios de comunicación jugaron un papel importante en la salida de la crisis de los 2000. Los generadores de precios nunca se sintieron tan observados como en esa etapa. Ningún diario dejó de identificar a los sectores y hasta las marcas que subían sus valores más allá de los que cualquier observador atento considerara equilibrados. Presión bien entendida.

En la Argentina, el periodismo ni siquiera está dividido entre derecha e izquierda. Digamos que sigue la «grieta» que va de Kirchnerismo a Macrismo. O sea, híbridos ideológicos. Nadita. Más que mantener férreas convicciones, claramente trabajan para intereses. Y la mayoría de ellos, gratis. ¿Gratis? Obvio, porque ellos mismos creen que están haciendo valer sus convicciones. ¿Pero, entonces, no son gente inteligente? Para no hacer explota un misil de soberbia, dejaremos sentado que se trata de gente inteligente. Tienen grandes capacidades para el tratamiento de grandes temas institucionales, de comprensión de variables de la economía y hasta son buenos en la deducción de las roscas políticas. Además son gente informada en temas energéticos, ecológicos, sociales y culturales. ¿Y entonces?

Entonces, quienes realizamos diversas actividades intelectuales, quedamos expuestos a situaciones que nos pueden llegar a exigir adoptar alguna actitud, que casi siempre mantenemos. Las variables y motivos son múltiples: si durante nuestra adolescencia fuimos simpatizantes del Club Atlanta y hoy nos sentimos atraídos por Chacarita, es probable que podamos ejercer ese cambio sin problemas. Pero si cuando fuimos de Atlanta nos manifestamos ultra fanáticos del club y se lo contábamos a toda persona que quisiera escucharlo o no, algo pasará por nuestro pensamiento y percepción de la mirada ajena hacia nosotros si hoy se nos ocurre mostrarnos hinchas de Chacarita, el gran rival de Atlanta.

En proyección, el periodismo liviano y defensor de intereses, aplica -entre otras complejidades- esa regla. Mostrarse desarraigado, cambiante y migratorio de conceptos no es para cualquiera. Incluso si se trata de personas muy inteligentes. Volemos a la última pregunta ¿Y entonces? Entonces hay que bancársela y eso es mucho más difícil que ubicarse en algún margen de la famosa grieta argentina actual. La actual división del periodismo pasa por ser seria y sustentablemente profesional, o ir por el mundo gritando por supuestos ideales de los -muchas veces- ni siquiera nos henos puesto a pensar si coinciden con alguno de los nuestros, si es que alguna vez los tuvimos.