• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 11 de julio de 2024

Una genialidad de la que, cada vez, se van descubriendo nuevos detalles y que va dejando de tener ese exclusivo significado para el Brasil y, año tras año, nos va abarcando a todos.

El genio, Tom. Antonio Carlos Jobim fue el compositor brasileño más inspirado. Libre de sus monumentales colaboraciones con Vinicius de Moraes, quien desparramaba poesías para sus otras angeladas melodías, esta vez, el elegante Jobim, se encargó del producto completo y pergeñó -en 1972 y en solitario- la joya que fue votada por más de 200 especialistas como la mejor canción de la historia musical del Brasil. ratificándose en su popularidad. A aquella convocatoria de Folha do São Paulo de 2001 que coronó a «Aguas…», le siguió -13 años más tarde- una encuesta de la revista Rolling Stone, en la que el tema quedó como el segundo elegido, detrás de la también inconmensurable «Construcción», de Chico Buarque.

Hoy., 20 de marzo, es exactamente la fecha que debe entenderse como la referida en la letra: «son las aguas de marzo, cerrando el verano… es la promesa de vida de tu corazón».

Y estamos adentro. Estamos muy dentro del mensaje. Los argentinos venimos «cerrando el verano» con devastadoras lluvias en los últimos años. Por supuesto que la multipremiada bossa nova fue concebida por el mago carioca cuando ni mínimamente se pensaba que íbamos hacia un cambio climático que destrozaría los comportamientos planetarios que equilibraban la vida de todos. Y, encima, esa carga de responsabilidad insoslayable para el Brasil, en la catástrofe que se desencadena todos los días a partir de un desmonte sin precedentes en el Amazonas.

Y aquí estamos, en Buenos Aires, cerrando el verano, una vez más, apelando a esas extraordinarias notas agudas del piano y ese original silbido que nos circunda la mente como un ave que está a punto de descansar placenteramente en una rama fresca.

Reveamos la letra original, traducción y algunas ayudas para entenderla.

Y, por supuesto, la legendaria versión filmada que Tom grabó con Ellis Regina, uno de los momentos musicales más celebrados de la historia de la música. Enhorabuena.

Garrafa de cana es, definitivamente, cachaça.

Se le dice «Tocón» a la zona del tronco de un árbol que queda unido a la raíz al ser talado. Alude a la soledad del tocón después del hacha.

Otro árbol que nombra la canción es el «Perobá», también llamado «Palo Rosa», mientras que la «Caingá» es una planta con sus flores.

Y cuando nombra «Matitaperê», se refere al crespín o crispín, cuya expresión completa en portugués es «Matita Pereira». Aquí ingresamos en una de las historias legendarias brasileñas. Sací era un mulato con algunas discapacidades físicas y de quien se dice que llevaba una gorra mágica roja. Aparecía y desaparecía. La canción alude a que en esos actos de «fuga», podía convertirse en Matitaperê.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *