• Diario 5 -Buenos Aires, miércoles 21 de febrero de 2024

Rincones oscuros de nuestra historia

Las internas de la Asamblea del Año XIII

Los miembros de la Asamblea del Año XIII se saludaban y abrazaban. Habían sancionado la Libertad de vientres. El primer gran paso para la eliminación de la esclavitud en las Provincias Unidas del Río de la Plata, estaba dado. Era la tarde del 2 de febrero de 1813.

¿A quién había que avisarle de manera urgente semejante noticia?

Al coronel José de San Martín, quien guiaba sus columnas de soldados con rumbo Norte, a la vera del Río Paraná, con la intención de sorprender al ejército realista. La mayoría de los hombre de ese batallón eran esclavos y afroétnicos. Negros.

¿Qué podía significar la noticia de lo que había pasado en la Asamblea?

Una noticia maravillosa para ellos.

¿En qué podía redundar, a modo de efecto, ese momento de alegría?

En un fervor de altísima adrenalina a a hora de salir a combatir.

El chasqui alcanzó al grupo del coronel jefe en cercanías de la Ciudad de Rosario. Testigos del paso de los soldados lo fueron guiando. Con más precisión, el hombre llegó al Convento de San Lorenzo y le dio el documento a San Martin.

Al día siguiente, sus efectivos arrasaron con las tropas realistas y aseguraron que ya no volverían a reubicarse en toda la Pampa Húmeda

Esta es apenas una pequeña parte de la historia de cómo fue que en la Argentina la población negra desapareciera por completo, al ubicárselos, en la primera fila de choque en todas y cada una de las batallas, primero por la Independencia y luego en los sangrientos enfrentamientos entre unitarios y federales.

Nadie habla del mayor y más disimulado genocidio de la historia americana.

¿Por qué?

Porque involucra a los próceres que veneramos.

La hipocresía que envuelve nuestra propia institucionalidad, apesta

 

 

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