• Diario 5 -Buenos Aires, sábado 24 de febrero de 2024

Desde la Ciudad de Buenos Aires y con motivo del Día Internacional contra el Cambio Climático, el 24 de octubre, nos sumamos a las ideas propuestas por diferentes medios de comunicación locales y vecinales en tantas ciudades del mundo comprometidos con esta misión mancomunada y silenciosa.

 

Ahorro de energía en casa.

Mejorar la iluminación del hogar sustituyendo las ya viejas bombitas «de alto consumo» por bombitas LED y evitar un uso irracional de la luz artificial y aprovechar la luz del día cuando sea posible es el primer punto que se recomienda.

Siempre que no signifique una complicación para los sistemas digitales, es mejor apagar los aparatos eléctricos cuando no estén en uso. Un ejemplo claro es el cargador del teléfono móvil, ya que sigue consumiendo algo de energía.

Por otro lado, es posible comprobar que la temperatura de una heladera moderna esté correctamente regulada y fijada en 5ºC en el para el refrescado estándar y -18ºC en el congelador o freezer. Esas son las temperaturas adecuadas y eficientes.

En la Argentina, hoy no es común instalar reductores volumétricos en la ducha y aireadores en los grifos para ahorrar una cantidad importante de agua. Pero en unos años, será algo habitual (ni qué hablar si desde la política los hacen obligatorios).

 

Caminar, andar en bicicleta o tomar el bondi.

Siempre que sea posible, el desplazarse en transporte público, bicicleta, vehículos eléctricos o a pie, para evitar la contaminación del aire y el consumo energético nos hace subir puntos como población proecológica.

En cuanto a la alimentación, se sabe que resulta más saludable un mayor consumo de verduras, frutas, legumbres y frutos secos, al tiempo que la reducción de carne y derivados de la leche va en la misma dirección, ya que se necesitan toneladas de agua y recursos energéticos para producir carnes y productos lácteos.

En esta tercera década del S XXI, centenares de entidades de salud del mundo con fuerte apoyo de la ONU se nos sugiere que consideremos  nuestros medios de viaje, tanto para muestra vida profesional como para la personal. Como viajar en avión consume enormes cantidades de combustibles convencionales, que contaminan el aire que respiramos, están comenzando a expandirse los mensajes que recomiendan -siempre que sea posible- optar por reunir a colegas virtualmente en lugar de volar. Y cuando se aspira al encuentro físico, apelar al transporte terrestre (*). Se nos pide ser conscientes del enorme impacto que tiene viajar en el medio ambiente.

En la medida en que ganemos conciencia sobre todos estos temas, también tiraremos menos comida. La concientización sobre la pérdida de alimentos es algo cada vez más difundido. No hay que ser un erudito para comprender que la porción de la sociedad que puede alimentarse a diario, no debe desperdiciando toneladas de comida por persona. Justo en los tiempos en los que la Argentina sufre una inflación a un ritmo disparatado y muchos salen a «stockearse», el mundo reflexivo dice: «Comprá sólo lo que realmente necesitás». La parte complementaria de esto es la responsabilidad que debemos asumir poniendo cuidado con las cantidades y no dejar demasiado tiempo la comida en la heladera, porque puede estropearse.

 

Reducir, reutilizar, reparar, reciclar.

Ese es el lema principal de la conocida Economía Circular. Necesitamos reducir el consumo, reutilizar y reparar objetos, y reciclar siempre. Sólo cuando no sea posible reciclar, esos residuos podrán destinarse a soluciones de eliminación de residuos para convertirlos en energía.

Todavía en la Argentina estamos un poco rezagados con este asunto, pero llegará el momento de que en las viviendas el cambio de fuente de energía sea lo más común. Pasarnos al suministro eléctrico de energía solar será entrar, definitivamente, en el futuro.

En los países centrales hay posibilidades de tomar el servicio de las llamadas «empresas de energía verde», que, supuestamente, cuidan del medio ambiente.

Pasarse a un vehículo eléctrico todavía no es tendencia. Pero en el fondo, todos sabemos que los vehículos eléctricos no son sólo el futuro, sino el presente y que están aquí para quedarse. Muchos gobiernos de todo el mundo están ofreciendo subvenciones en efectivo para promover el uso de estos bichos, que tienen períodos de autonomía cada vez más largos.

Como consumidores, estamos cada vez más cerca de poder obligar a las marcas a recurrir al diseño ecológico. Pero para ello hay que tener conciencia y saber.El ideal es que, desde cualquier país, se pueda elegir siempre artículos ecológicos y de productores locales. Después, está la lucha contra el mercado, que tiene mucha capacidad de convencernos (y de mentirnos).

Naciones Unidas fomenta la adopción de medidas audaces contra el cambio climático. Cada vez surgen más medios que hacen correr la voz acerca de la necesidad de tomar medidas climáticas.

Para obtener información más detallada sobre estilos de vida bajos en carbono, consulte el Informe sobre la brecha de emisiones 2020 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

 






















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