• Diario 5 -Buenos Aires, domingo 25 de febrero de 2024

En la Argentina, el enfoque y la contribución activa de los archivos que se ocupan del pasado (reciente o no tanto) desempeñan un papel vital en el trazado al derecho a la información que exigirán las generaciones futuras. La celebración es mundial.

En la última década, varias organizaciones y coaliciones civiles declararon que no basta con luchar por la causa del derecho de acceso a la información de la sociedad y los medios de comunicación simplemente en simples casos individuales que despiertan la simpatía de la sociedad civil y los medios de comunicación. Es necesario que este derecho, que consideramos un derecho humano fundamental, sea reconocido a nivel de cada nación, internacional y global por igual.

En la Argentina, el tironeo político permanente (la grieta, si así queremos llamarlo) colabora sin querer y sin demasiada conciencia.

Este derecho tiene varios nombres y parientes: “Acceso a la Información Pública”, “Libertad de Información” o “Derecho a Saber”. Este último se erigió en muy popular en alguno países que sufrieron muchas guerras. Son nociones correspondientes, pero todas se relacionan con la información pública y no con la vida privada de los individuos.

El nivel más alto de reconocimiento internacional es el apoyo de la UNESCO y el Día Internacional del Acceso Universal a la Información (IDUAI) declarado en 2019. En la celebración global del año pasado, llevada a cabo en Tashkent, Uzbekistán, el tema principal de la conferencia central fue «La inteligencia artificial y la libertad de información». Este año, nos encontramos con una actualización que en estos momentos es tratada en Oxford, Reino Unido,

El tema de la celebración global de este año es «la importancia del espacio online para el acceso a la información». Suena a que se invirtieron las temáticas entre 2022 y 2023. Pero confiamos en que se arribará a resultados que nos hagan avanzar en este súper derecho en todos los países del mundo.

En cuanto a las declaraciones, el progreso parece continuo, sin embargo, existen varios países donde este derecho está restringido ya sea por medios legales, burocráticos o tecnológicos. La Federación Internacional de Periodistas, por ejemplo, en vísperas de proclamar la IDUAI, publicó la lista de aquellos países que habían cerrado medios de comunicación o bloqueado el acceso a Internet; Estas listas se pueden preparar incluso hoy en día.

La libertad de información se relaciona principalmente con la información actual y los documentos actuales: ¿cómo pueden unirse aquí los archivos que preservan documentos del pasado? En primer lugar, es evidente que los documentos que habían sido accesibles cuando estaban vigentes no pueden cerrarse al público sólo porque fueron transferidos a un archivo. En segundo lugar, la gestión de la información digital está desdibujando los límites entre los documentos actuales y los históricos. En tercer lugar, el acceso a la información sobre el pasado reciente tiene en sí mismo un importante valor actual para la sociedad.

Muchas organizaciones, universidades, fundaciones de medios de comunicación y empresas vinculadas a los temas comunicacionales se esfuerzan por facilitar el acceso a documentos de la historia reciente. Algunos en el mundo recopilando documentos de la Guerra Fría y las violaciones de los derechos humanos por parte de todos los gobiernos involucrados.

Existen estándares internacionales para el seguimiento de una información específica. Los ejemplos m´ças claros de la actualidad son los refugiados que bregan por instalarse en Europa. programa de tratamiento de información y archivos de la Central European University, la Blinken Open Society Archives (Blinken OSA), al mostrar eventos, minorías y puntos de vista que están subrepresentados en los archivos públicos, y al presentar aspectos que faltan en los principales medios de comunicación y en el discurso común, incluso con las notas personales del archivero, se hace necesario dar a conocer la información y los documentos que se tengan como una especie de “contraarchivo”. Proporcionar investigaciones presenciales y en línea sin restricciones facilita el acceso a la información por medios técnicos que hoy están al alcance de una evidente mayoría.

La mayor organización europea responsable de los derechos y la cultura, el Consejo de Europa, después de preparativos y negociaciones de varios años, adoptó, en 2000, la Recomendación sobre una política europea de acceso a los archivos.

Las pandemias y las guerras crean entornos desfavorables para la prevalencia de la libertad de información; sin embargo, su importancia se manifiesta más durante esos períodos. En la Argentina, el enfoque y la contribución activa de los archivos que se ocupan del pasado (reciente o no tanto) desempeñan un papel vital en el trazado al derecho a la información que exigirán las generaciones futuras.

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