• Diario 5 -Buenos Aires, domingo 19 de mayo de 2024

Las huellas dactilares cambiaron la ciencia forense, guiaron la aplicación de millones de leyes en mundo y definieron al 100% la identificación personal.

Se impone la singularidad. No hay dos individuos, incluidos los gemelos idénticos, que tengan las mismas huellas dactilares. Las huellas dactilares son el medio de identificación más fiable e individualizado que se haya encontrado.

Sabemos que son invaluables en las investigaciones criminales. Pueden vincular a un sospechoso con la escena del crimen o con un objeto específico, proporcionando pruebas críticas ante un tribunal. Hacer coincidir las huellas dactilares de un sospechoso con las encontradas en la escena del crimen, casi siempre resulta una prueba poderosa.


 

Juan Vucetich, el ingenio de un genio.

A fines de 1912, el creador de lo que se conoció como el Sistema Dactiloscópico Argentino se retiró de la policía luego de 24 años de servicio y emprendió una gira promocional que lo llevó por varios países europeos, China, India, Japón, Indochina, los Estados Unidos de América, Cuba y los vecinos Uruguay y Brasil.

El cuadro de situación nos lo permite ver la docente e investigadora Mercedes García Ferrari (CONICET)

Este viaje fue la culminación de muchos años de esfuerzos de difusión, que habían puesto a Vucetich en contacto con un amplio abanico de juristas, científicos y autoridades policiales de los cinco continentes, y habían promovido la implementación de su sistema en muchas de las jóvenes repúblicas de América. América y en algunas ciudades europeas.

Varios investigadores han subrayado la importancia de la dimensión transnacional de la historia de la identificación.2 Hoy es evidente que la rápida difusión global lograda por diversas tecnologías de identificación no es un desarrollo reciente de finales del siglo XX.

A principios del siglo XII, por ejemplo, se expandió el uso de sellos y, a finales del siglo XIX, los departamentos de policía de todo el mundo adoptaron cada vez más la fotografía, la antropometría y las huellas dactilares con fines de identificación legal.

En el caso de las huellas dactilares, se difundieron ampliamente dos sistemas de clasificación: el sistema inventado por Edward Henry de la policía bengalí en la India, utilizado en todo el Imperio Británico; y el creado por Juan Vucetich, adoptado en particular por países de América Latina.

Ambos fueron casos de innovaciones que surgieron en lugares periféricos, muy alejados de sus centros contemporáneos de producción científica, aunque con estrechos vínculos con ellos.

Si bien la difusión del sistema de Henry se ha estudiado ampliamente, la del sistema de Vucetich ha recibido menos atención por parte de los historiadores. Los estudios de Julia Rodríguez sugieren que su surgimiento debe interpretarse como parte de un complejo proceso de intercambios atlánticos. Esta dimensión transnacional no sólo es clave para un análisis de la circulación de teorías y técnicas entre Europa y las Américas, sino también para una comprensión de los intercambios de conocimiento dentro de las Américas.

En América Latina, las prácticas de identificación se armonizaron más rápidamente a través de las fronteras que dentro de los estados nacionales, y ciudades de diferentes países adoptaron las mismas prácticas antes de difundirlas dentro de las fronteras.

Este proceso fue particularmente intenso a lo largo de la costa del Atlántico Sur, ya que el espacio trazado por las rutas marítimas que conectaban la región con Europa fue rápidamente visto por las autoridades policiales como un área de intervención conjunta más allá de las fronteras nacionales. Vucetich jugó un papel clave en este singular Desarrollo de prácticas de identificación en América Latina.

No se limitó a inventar un sistema de clasificación de huellas dactilares.
También fue el principal arquitecto de una vasta red de policías, juristas y científicos latinoamericanos, y un nodo esencial de comunicación con Europa.

Dentro de una importante serie de publicaciones de investigación llamada Prácticas de identificación y registro en una perspectiva transnacional, en el capítulo llamado «Difusión del sistema de dactiloscopia argentino a principios del siglo XX: dimensiones locales, regionales e internacionales», Mercedes García Ferrari se enfoca en el trabajo de Juan Vucetich, las diferencias de su sistema con otros reconocidos en el mundo y cómo el sistema del legendario antropólogo y policía croata-argentino se fue imponiendo país por país.

García Ferrari remarca que su capítulo «examina los contextos específicos que dieron forma a la difusión de la dactiloscopia en América Latina y considera el lugar de Vucetich en los debates internacionales sobre identificación».

Las primeras oficinas de identificación de América Latina A finales del siglo XIX, Argentina fue pionera en el uso de nuevas tecnologías de identificación.

La antropometría era un procedimiento muy innovador en aquella época, ya que la primera oficina de identificación se había creado recientemente, en 1882, en la Prefectura de Policía de París.

Y fue en 1889, justo cuando este sistema creado por Alphonse Bertillon recibió el aplauso unánime en el Segundo Congreso Internacional de Antropología Criminal.

Un registro de los diarios de la época -rescatados por la investigadora- dan cuenta de que los logros de Vucetich no eran un hyego de niños:

“Con la adopción por parte del gobierno chino de su sistema de dactiloscopia, el señor Juan Vucetich ha logrado otra victoria más.
Ayer nuestro Ministro del Interior recibió un telegrama de Pekín informándole que China había inaugurado oficialmente su servicio de toma de huellas dactilares con la asistencia del Ministro de Justicia chino. y culturalmente hablando.
Pocos eran los vínculos que unían a las dos repúblicas, y este telegrama confirmó la difusión global del sistema de clasificación dactiloscópica desarrollado en una pequeña oficina de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

 


Las huellas dejan huella en todas partes

Se utilizan en verificaciones de antecedentes para diversos fines, incluido el empleo, autorizaciones de seguridad, inmigración, en la tecnología y la seguridad personal. Aplicando una comparación de huellas dactilares se arriba a las autenticaciones biométricas de cualquier tipo de documentación que requiera un control. Hoy, dispositivos como teléfonos inteligentes y computadoras portátiles incorporan escáneres de huellas dactilares para permitir a los usuarios desbloquear sus dispositivos de forma segura y acceder a información confidencial.

Hay países que utilizan las huellas dactilares como parte de sus procedimientos de control fronterizo y de inmigración. Ayuda a verificar identidad de viajeros y detectar personas con antecedentes penales o violaciones de inmigración.

Las huellas dactilares se utilizan para identificar víctimas de desastres naturales o siniestros cuando otras formas de identificación no son posibles debido al estado de los cuerpos.La técnica queda involucrada, también en la emisión de pasaportes, licencias de conducir y tarjetas de identificación nacionales.

Aparte de prevenir robo de identidad y fraudes, las huellas dactilares se utilizaron en investigaciones históricas y arqueológicas para identificar a los autores de documentos antiguos o a los creadores de obras de arte antiguas.

Para los servicion médicos, las huellas dactilares pueden vincular a los pacientes con sus registros. Eso garantiza un tratamiento preciso y reduce el riesgo de errores en la atención. Lo mismo ocurre con la identificación de niños y programas de seguridad. Los padres pueden mantener registradas las huellas dactilares de sus hijos en caso de emergencias o casos de niños desaparecidos.

La huella es la herramienta más sólida de la ciencia forense.


Juan Vucetich realizó las primeras fichas con huellas dactilares en 1º de septiembre de 1891. En todo el mundo, hoy es el día de la Dactiloscopía.

 

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