• Diario 5 -Buenos Aires, martes 21 de mayo de 2024

El adoquinado italiano es la más efectiva técnica tradicional utilizada para crear una superficie duradera y visualmente atractiva para caminos y calles peatonales. Los cubos, llamados «engastes»(*), están hechos de granito, basalto u otras piedras naturales.

Estos adoquines se colocan en varios patrones, como en espiga o tejido de canasta, que requieren del talento de un colocador con alto sentido matemático y estético. A los adoquines ordenados, también se los conoce en el mundo como «pavimento italiano».  Arrasan con el paso del tiempo y soportan el tránsito pesado. Sigue siendo uno de los pisos más elegidos para calles y senderos parquizados.

Un cordón de granito se usa para bordear o delinear caminos y calles para peatones. Consiste en una línea o banda de piedras de granito, correctamente engastadas y colocadas a lo largo de los bordes del pavimento, dividiéndolo del embaldosado de las veredas.

La Distinción visual que ofrece el entramado de adoquines no puede ser igualado por ningún otro piso callejero. El color y la textura contrastantes del cordón de granito ayudan a diferenciar los caminos peatonales del resto de la calle, llamando la atención sobre las áreas designadas para caminar. Todo posible «pintarrajeo» de señalización, es posterior.

Estamos acostumbrados a utilizar el cordón como elemento de seguridad y orientación. En cualquier lugar del mundo actúa como guía visual para peatones, porque indica el claro límite con el tránsito de vehículos.

Dado que el granito es un material muy duradero (por no asegurar que es eterno) y que puede soportar tránsito pesado y cualquier condición climática, resulta seguro y eficiente establecer -con este material- un borde a lo largo de los caminos.

No es necesario ahondar demasiado en el efecto estético, ya que el uso de piedras de granito agrega un elemento noble, fácilmente higienizable u atractivo al diseño general, aportando jerarquía al paisaje urbano.

El adoquinado italiano y los cordones de granito fueron una característica de las calles de la Ciudad de Buenos Aires durante más de 100 años: Del mismo modo, se usan en varias ciudades destacadas del mundo, aunque con la diferencia de que existen políticas de Estado para evitar su deterioro e inminencias de reemplazo.

Obtener esta valiosa piedra para moldear elementos de uso urbano tiene -hoy- un valor definitivamente inalcanzable e injustificable para un país en decadencia generalizada, como la Argentina.

El granito no tiene reemplazo. Donde se perdió un bloque, se construye un cordón de cemento. Ni siquiera se lo arma con hormigón y canto rodado, como para dar cierta sensación de durabilidad. La necesidad de pintar -casi siempre de color amarillo- algunos tramos del cordón por cuestiones de señalización, apenas disimulan la brutal baja en la calidad del cordón de la vereda cuando es remoldeado con material.

(*) Engaste: La misma expresión aplicada, en Joyería, al trabajo de combinar una línea de piedras preciosas en anillos, dijes colgantes, aros y pulseras, dando por errónea la palabra «encastre».

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *