• Diario 5 -Buenos Aires, domingo 19 de mayo de 2024

El eterno problema con los que viajan con la mochila colgada

Llevar una mochila cargadas en la espalda mientras se usa el transporte público, se considera una práctica común y aceptable. Muchas personas confían en este tipo de equipaje montable, para llevar sus pertenencias mientras viajan, y es una forma conveniente de transportar artículos personales.

Sin embargo, es importante tener en cuenta nuestro entorno y ser considerados con los demás cuando llevemos una mochila en el transporte público.

Si estamos atravesando una etapa de la vida en la que se incluye el uso de una mochila, sea por tener que llevar elementos para nuestros estudios o por trabajo y en nuestro ritmo diario de tener que movilizarnos por el área urbana, debemos subir a colectivos, trenes, subtes o al premetro, debemos elegir un bolso de espalda que sea apropiado para el espacio disponible en el transporte público. Es indefectible que estemos atentos y ganemos conciencia de que el uso de mochilas de gran tamaño podrían ocupar demasiado espacio o causar molestias a los demás.

Si no nos aseguramos de que nuestra mochila no obstruye el movimiento de otros pasajeros ni bloquee los caminos, estamos cometiendo un daño que debería ser considerado una contravención. Es claro que hay personas que no toman en cuenta los espacios llenos de gente, incluyendo las horas pico, que no se preocupan por colocar su mochila de manera que minimice la interferencia con los demás.

Si bien los trogloditas de siempre afectarán a los demás sea con lo que sea, vale la pena que -como lo hacemos desde este medio desde hace varios años-  tomemos en cuenta todos cada ítem posible de escrache a los desconsiderados.

El cuidado consiste en evitar al girar o moverse de modo que evitemos golpear accidentalmente a otros pasajeros con la mochila. Por supiuesto que para las personas a las que, en general les importa im pito a la vela nada del resto de los mortales, pedirles que se tomen este trabajo es equilavalente de pedirle dátiles a la Santa Rita*. Es fundamental – en el caso del saldo existente de personas educadas y consideradas- estar atentos a nuestros movimientos y procurar mantener el equilibrio para evitar cualquier contacto innecesario. Hay dos opciones lógicas posibles: evitar balancearse o apoyar la mochila, tanto en el suelo como en algún espacio que lo permita.

Lo lógico (más bien. lo obvio) es quitarse la mochila. En situaciones en las que el transporte público está muy concurrido, como durante las horas pico, puede considerar quitarse la mochila y sostenerla en la mano o colocarla entre las piernas para liberar espacio y evitar golpear a otros accidentalmente.Seguridad personal: si bien llevar una mochila a la espalda generalmente es seguro, tenga cuidado con los carteristas o cualquier actividad sospechosa. Mantenga sus pertenencias seguras y sea consciente de su entorno en todo momento, especialmente en áreas concurridas.

Llevar una mochila a la espalda mientras se utiliza el transporte público es aceptable siempre y cuando seamos considerados con los demás. En esto cuentan el tamaño, la posición y los movimientos de la mochila para evitar incomodar, poner en peligro o asustar (eso también es molesto) a los demás pasajeros.

Mochila montada en transporte público, No!

Insistimos: Mochila colgada durante el viaje, no, no y no.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *