• Diario 5 -Buenos Aires, domingo 25 de febrero de 2024

Todas las biopics están dejando efectos colaterales en las personas de las que derivan personajes que fortalecen y condimentan los argumentos de estas series

Reed Hastings, CEO de Netflix

Es habitual en las producciones de biopics, hoy tan incorporadas al gusto del público de plataformas de streaming, que los guiones pasen por varias revisiones, incluso habiendo un protagonista central en vida y participando del proyecto, como es el caso que nos ocupa. No importa cuántos capítulos tengan estos productos, ni cuál sea la inversión o la cantidad de profesionales involucrados: luego de levantar las copas entre productores, directores, autores, guionistas y eventuales inversores de refuerzo para celebrar el inminente inicio de rodaje de una miniserie correctamente planificada, todo puede cambiar.
Pero ¿quién o quiénes tienen ese poder de retrasar los planes de una poderosa estructura como Paramount, Disney, Netflix, Amazon Prime o HBO?
Los «otros».




Las personas incorporadas, nombradas o aludidas por la historia a contar, suelen ser consultadas y se les hace conocer el guión para que puedan devolver alguna sugerencia. No requiere demasiada explicación que las empresas que van a difundir detalles de la vida de personas que interesan al gran público, deban manejarse con cuidado quirúrgico, más aún en la actual era de la industria del juicio.
¿Por qué esta costumbre de salir a «retocar» el argumento, si ya todo estaba más o menos previsto?

Precedentes a recordar:

Guerra de egos en miniserie sobre Fito Páez
Dr. Carlos Ruiz, abogado de José Francisco Pérez Lima

1. La posición de patán en la que la serie de Netflix sobre la vida de Luis Miguel ubica al personaje que encarna a José Pérez, el road manager uruguayo-argentino que acompañó al cantante desde sus giras de presentación latinoamericana de 1982/83 hasta promediar los 90s, es una de las más arriesgadas jugadas que se pueden realizar en una producción de ficción basada en hechos reales. Si bien alguna vez fue noticia que LM había «echado a su equipo» en 2002, Nunca en años se había conocido ninguna denuncia contra nadie en el entorno comercial de Luis Miguel y un día, sin decir agua va, millones de personas descubren que un asistente de su ídolo resulta ser un ladronazo de novela, valga el búmerang semántico.

Cuenta Carlos Allo que conoció a José Francisco Pérez en 1992, lo entrevistó periodísticamente y mantuvo comunicación periódica hasta 1997. El editor de Diario 5 recuerda que José, en su trabajo durante las giras de Luis Miguel, era muy enérgico, rápido y efectivo para administrar la cotidianeidad del equipo, especialmente, en los hoteles. Pérez era el encargado de recibir material musical de compositores argentinos, que Allo le enviaba a las oficinas de Publishow Internacional, en la Av de las Fuentes 35, Lomas de Tecamachalco, Naucalpán, en el Estado de México, muy cerca de la propiedad que Luis Miguel compraría después, en la elegante propiedad de Av de la Fuentes 121.

Guerra de egos en miniserie sobre Fito Páez
El brillante actor rosarino Juan Ignacio Cané en el papel con el que la serie sobre Luis Miguel destruyó la imagen moral de José Francisco Pérez Lima, conocido como «José Pérez».

Fueron muy pocos los medios de comunicación que se encargaron de informar que una de las hijas de José A. Pérez, en medio de la conmoción familiar que generó ver su padre involucrado en sucias acciones, amagó con un impulso suicida. Netflix y el abogado de Pérez, Carlos Ruiz Venegas, mantienen en hermético salvoconducto el acuerdo que aún se negocia, dada la continuidad de la serie, aún disponible en la plataforma y con importantes niveles de audiencia on demand.

A Alejandro Asensi la serie de Luismi lo hace «zafar bastante» del papelón mayor. Lo convirtieron en Mauricio Ambrosi, encarnado por Fernando Guallar.

En la serie del cantante mexicano, de entrada tuvo mal olor la decisión de que a Pérez se lo identifique de lleno con su nombre y apellido, mientras que se le dejó una ventana de salvataje de identidad a Alejandro Asensi, manager devenido en pareja de la propia hija de Luis Miguel, Michelle Salas, sin perjuicio de ésta también elevara sus quejas a la producción de la serie por propinarle, según ella, una forma «innecesaria, irrespetuosa y desafortunada» al retratarla como mujer.

2. En «Maradona, Sueño Bendito», dan por sentado que Diego pronunció la frase «Estos fascistas de la Lazio me quieren humillar». ¿Iba a hacerse esperar la reacción del club romano? Más allá de que miles de italianos afirman sottovoce que en la institución y sus tifosi se respira fascismo, la obvia respuesta es No. Otro dolido en el mundo del fútbol fue el crack alemán Bernd Schuster, quien decidió dejar de ver la serie por considerar una mentira que en 1982 Maradona y él se dedicaran a salir de noche y tener conductas poco compatibles con la vida de un deportista y provocándole un perjuicio al Barcelona FC de entonces.




Guerra de egos en miniserie sobre Fito Páez
Claudia Villafañe no cerró definitivamente la negociación con Amazon Prime Vídeo.

Amazon Prime -al igual que en el caso de Netflix con José Pérez- mantiene abierta la negociación con Claudia Villafañe, dado que la cifra que se le terminará pagando a la ex esposa de Diego Maradona por los abundantes puntos del guión que no la satisficieron moralmente a partir de su cotejamiento con la realidad de hechos argumentados en la serie, va in crescendo proporcionalmente al público que sigue sumándose al streaming.

Como último botón de muestra sobre el valetodo de las biopics, uno de los puntos más comentados por los medios, al lanzarse nada menos que el primer capítulo de la serie sobre Maradona: Podría decirse que el error de fecha sobre el año en que la serie sobrevuela con sus escenas la muerte del general Perón, ubicándola en 1969 en vez de 1974, no generó quejas personales de nadie pero le bajó la confiabilidad historiográfica a la producción. Decepcionante para algunos y ofensivo para ciertos otros, la escena fue una invitación a ver el resto de los episodios con desconfianza o -directamente- abandonarlos.

La serie de Fito

Iván Hochman hará el Fito adolescente y Germán Offenhender promete un rol emotivo para encarnar la infancia del músico

Ciertos nombres que conformarán el vasto universo que rodea a Fito Páez, han ingresado en la zona del ego herido por lo que   «El amor después del amor» pueda llegar a decir de ellos. La serie contará la vida del multifacético creador rosarino. Algunos artistas recibieron el guión y cuando leyeron lo que los involucraba, se clavaron en la disconformidad.

La enorme cantidad de correcciones que le llega a la productora Mandarina por parte de otrora semidioses del rock aludidos por la trama, exaspera a Netflix. A fines de 2021 trascendió que ejecutivos de la plataforma, ya han hecho saber entre sus colaboradores más interactivos de todo el mundo, es decir, las productoras de contenidos que la proveen de propuestas de biopics, que acelerará su proceso de «ficcionización» de personajes secundarios en detrimento de los relatos estrictamente atados a la realidad. Esto elevará el nivel de empatía de los personajes centrales con más público y la generaría expulsiones arbitrarias de los guiones de los personales que -en la realidad- se tornan conflitivos a la hora de firmar una autorización para que se los aluda.

Miembros de la Trova Rosarina, como Silvina Garré, Adrián Abonizio y Jorge Fandermole presentaron sus respectivas desaceptaciones a cómo fueron tratados en el guión que seguía las indicaciones de Fito. Se generaron vaivenes, tardanzas y tediosas sesiones de corrección de textos, antes de que todos firmen el documento que le provee a la productora el visto bueno para avanzar con el rodaje. Fabiana Cantilo quedó, también, en la nómina de los «Correctores».

Si bien se trata de artistas de mucho reconocimiento, queridos por el público y con la historia suficiente como para no andar jugando a las escondidas con esa seguridad en sí mismos, que en su momento todos demostraron tener, esta vez, parecen haber flaqueado. Rubén Goldín aceptó lo que le tocó ver del argumento.

Silvina Garré se opuso a la escena en la que Páez le hace marcaciones musicales y Fabi Cantilo bochó la que le resultó incómoda cuando trata su devenir con ciertas sustancias. Fandermole y Abonizio condenaron cómo la serie expone las discusiones en el reparto de composiciones para los discos de Juan Carlos Baglietto, mascarón de proa de la Trova desde la guerra de Malvinas y en la transición a la Democracia definitiva.

El Guion redactado por Juan Taratuto lleva toda la guía de Fito Páez. La Dirección es de Felipe Gómez Aparicio y Gonzalo Tobal
Los protagonistas en el rol del músico son Iván Hochman y Gaspar Offenhenden.

Son Productores de esta zaga Juan Pablo Kolodziej, Mariano Chihade y Mario Cella, para Mandarina Producciones en sociedad con Netflix para la distribución por streaming.


Mañana, cómo la serie tratará lo referido a Charly García y otra primicia: quién será el actor que cumplirá ese rol.

Guerra de egos en miniserie sobre Fito Páez

Guerra de egos en miniserie sobre Fito Páez

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Guerra de egos en miniserie sobre Fito Páez

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