• Diario 5 -Buenos Aires, miércoles 22 de septiembre de 2021

¿Hay o no hay vida en Marte? II

Pordiario5

Ago 5, 2011

Los científicos de USA ocultaron la verdad durante años
¿Hay o no hay vida en Marte? II
Por Roberto C. Neira*

«HAY VIDA EN MARTE…»
¿Por qué se silenciaron los resultados?

El problema que originó el silencio absoluto sobre los descubrimientos de 1965 en la superficie marciana derivaban de una especulación que circuló de inmediato entre los científicos, y, que, por temor al ridículo, prefirieron callarla. Muchos de ellos estaban convencidos de la existencia de vida por distintas razones, pero algunas de estas razones resultaban muy difíciles de creer:

Si las primitivas formaciones – decían- llegaban a tener una contextura más desarrollada, se aproximarían sorprendentemente a la de los seres terrestres. Por consiguiente, se los podría encontrar en los lugares donde la temperatura es elevada y donde la presión atmosférica hubiese permitido que el agua alcanzara su estado líquido.

Surgieron también las más diversas hipótesis acerca de otro tipo de vida marciana capaz de prosperar en lugares sumamente fríos y carentes de agua.

¿Será así el recibimiento a los viajes tripulados de los norteamericanos?

Estos elementos deberían producir su propio calor, como asimismo su propio líquido, a partir del hidrógeno y el oxígeno existentes en su medio ambiente. Además, tendrían enormes dimensiones, como para no perder su calor interno, y estómagos a toda prueba: todos los habitantes de Marte serían petrófagos (o sea, comedores de piedras), o cristófagos (comedores de cristales).

Respecto de su fisonomía, explicaban que la cantidad de lluvias meteóricas que azotaban la superficie marciana permitía suponer que los seres en cuestión se encontrarían cubiertos por una suerte de armadura externa, semejante a la de los insectos terráqueos.

Podemos considerar entonces que una de las razones más poderosas para que los científicos norteamericanos ocultaran la información sobre los descubrimientos en Marte fue estrictamente por razones militares (guerra fría). Cuarenta años atrás el planeta técnicamente estaba dividido entre las dos superpotencias, Rusia y los EE.UU., que se adjudicaban mutuamente la tenencia de armas poderosas que podían destruir al mundo.

Otra razón tenía que ver con que durante más de treinta años, la misteriosa aparición de OVNIS (platillos y objetos voladores no identificados), conmovían a los seres humanos en todas las latitudes. Si se le hubiera agregado a estas misteriosas apariciones la confirmación de la existencia de algún tipo de vida en la superficie marciana, el peligro del caos se cernía sobre la humanidad.

¿Para qué sirvieron los últimos viajes a Marte?

Las dudas sobre la posibilidad de encontrar vida en Marte, aparentemente, continúan persistiendo en el mundo científico a pesar de haberse encontrado vestigios como los mencionados en anteriores exploraciones.

Un artículo publicado en el diario Clarín del 30 de marzo de 2004 (pág. 32 y 33) demuestra que las noticias sobre posibles indicios de vida y las especulaciones sobre micro-organismos y volcanes son las mismas que se publicaron hace 25 años. La mayoría de los datos de la atmósfera marciana coinciden con los expresados en los viajes del Mariner IV y de la Viking I.

Con el increíble avance desarrollado por la ciencia en la segunda mitad del siglo XX, cualquier hijo de vecino pudo haber imaginado en 1980 que, veinticinco años después del viaje a Marte de la Viking I, si bien, quizás, no se hubiese dado la posibilidad de concretar viajes tripulados, íbamos a disponer de mayores conocimientos sobre las características del planeta y de la comprobación de vida anunciadas en 1965 y en 1980.

Hoy, la única novedad es el descubrimiento de gas metano sobre la superficie de Marte, aunque las cantidades detectadas son mínimas: aproximadamente diez partes por cada mil millones. Sin embargo, como se oxida con rapidez y necesita una fuente que lo produzca se especula de nuevo con que el origen puede provenir de alguna forma de vida.

Lamentablemente, en lo que concierne a la investigación espacial se avanzó muy poco. Y si, por el contrario, se avanzó mucho, el secreto de esa información continúa siendo manipulado por las grandes potencias.

Lo real es que en estos últimos 25 años se dilapidaron recursos, seguramente multimillonarios, que fueron otorgados a la NASA y últimamente a la ESA (Agencia Espacial Europea) para comprobar los mismos datos que se habían recogido un cuarto de siglo antes.

Si bien es cierto que la ciencia sufre una crisis en el espíritu de sus representantes muy semejante al momento de desaliento que afectó a los investigadores del siglo XIX, los científicos han comenzado a inquietarse por los frecuentes retornos al mismo punto de conocimiento; algo así, como vivir un estado de saturación del descubrimiento.

Sienten vértigo al pensar en los enormes recursos que exigen a la sociedad para arrancar a la realidad una parte ínfima de información suplementaria. Los angustia la idea de que la mente llegará pronto al límite de sus capacidades de abstracción y de complejidad, incluso con la ayuda de las más modernas tecnologías. Evidentemente, se trata de una actitud claudicante que deberían cambiar por el bien de la humanidad.

Aunque aseguran que esta posición extrema no es general, se nota que está motorizada por el interés en el impulso tecnológico más que en el científico. Por lo tanto, si estas condiciones no cambian, en poco tiempo más, la ciencia va a resultar muy cara para lo poco que se viene obteniendo

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(*) Roberto C. Neira es docente, escritor, periodista y fotógrafo. Fue editor de los Suplementos «Turismo» y «El Cronista Exportador» de El Cronista Comercial; colaboró en la edición de suplementos de «Diarios Bonaerenses» y en diversas publicaciones especializadas; tuvo a su cargo la producción periodística de «Diario 5» (FM 103.5 PREMIUM) y colabora actualmente con numerosas publicaciones nacionales y extranjeras.
CRÓNICAS DEL PENSAMIENTO
es una producción de Neira – Di Leone & Asociados
(Servicio Internacional de Prensa)
Directores: Roberto C. Neira y Beatriz Di Leone
Buenos Aires – Argentina
Solicite el Informe Semanal a : neiracomunicaciones@argentina.com Edición Nº 2 de Mayo 2004.
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