• Diario 5 -Buenos Aires, domingo 26 de septiembre de 2021

15 años sin el Baby

PorCarlos Allo

Jul 27, 2015

babylopezfurstFue un músico y un hombre fundamental para la cultura de la Ciudad de Buenos Aires. El sólo hecho de haber participado de cuanto disco de cantante incipiente de boleros, de artistas de estilo crooner y popular. Fue uno de los más brillantes compositores de música para cine y publicitaria de jerarquía. Fomentó el conocimiento de George Gershwin a los iniciados al jazz y fue múltiple en cualquier estudio de grabación a la hora de resolver Potarreglos para cualquier género.

Recibió múltiples homenajes durante estos 15 años, pero jamás ninguno de ellos podrá movilizar a la colonia de músicos como aquel que lo recordó cuando pasó apenas un año de aquel triste 27 de julio de 2000. Fue el 7 de julio del año siguiente. Rescatamos de aquella oportunidad, algunos apuntes con los que procuraremos describir con el mayor celo posible la fuerte carga de pura energía del concierto de homenaje. Aquel tributo al Baby fue emoción, talento y magia.

 

TRIBUTO AL BABY: EMOCION, TALENTO Y MAGIA

Por Carlos Allo para Revista Jazz & Blues/ 21 de agosto de 2001*

Fue ver cómo soñaban entre ellos… todos al mismo tiempo. Cada uno recordando detalles distintos, diferenciando cada una de las épocas en las que compartieron escenarios, noches de conversación entre amigos, proyectos mutuos… Estaban los que se jactaban de la amistad con que el gran artista los cobijó, quienes no se detenían en otro recuerdo que confesar lo que habían aprendido con él y los que -habiéndolo conocido apenas- ocuparon el terreno de la admiración desinteresada y abierta…

Con ese clima se fueron sucediendo los momentos musicales del homenaje a Rubén “Baby” López Fürst, para conmemorar el primer año de su fallecimiento, en la Sala Martín Coronado del Teatro Municipal General San Martín en la noche del 7 de agosto.

Ernesto Acher y Jorge Navarro comandaron un super encuentro nada habitual de músicos de jerarquía que generó tantas emociones que ni ellos mismos podían manejar sus manifestaciones afectivas ante un auditorio de 1.800 personas que vibraron en cada capítulo a la par de cada intérprete, viviendo el recuerdo y disfrutando plenamente de la música que desparramaron todos los grupos formados especialmente para esa noche.

Y sirvió para sellar la imagen definitiva que merece el recuerdo de López Fürst.

Porque Santiago Giaccobe se encargó de aclarar que si al Baby se lo considera un músico de jazz se lo limita: “Fue un excelente músico en todo lo que hizo”, dijo el pianista que tomó el lugar del homenajeado para interpretar temas del trío que el Baby conformó junto a Luis Cerávolo y Javier Malosetti. El joven bajista también se arrimó al micrófono para dejar testimonio de su condición de privilegiado al contarle al público que fue “bendecido dos veces”, en alusión a la oportunidad que se le dio de haber tocado en ese trío y a la de estar presente esa noche en el San Martín para rendir tributo al líder.

Porque Navarro, su más notable socio en los laberintos musicales que recorrió Rubén, luego de hacer tomar conciencia sobre la condición de pianista brillante de López Fürst, recordó su rol de guitarrista y nos dejó pensando en cuán tocado por la varita mágica era aquel músico que perdimos: “Era aún mejor guitarrista que pianista”, dijo Jorge Navarro invitando a sacar más cuentas sobre las capacidades del Baby.

Porque cuando son tantos, tantos los artistas de prestigio, de reconocimiento internacional, de estirpe demostrada día a día, que se agolpan para develar los secretos que guardan acerca del culto a la amistad fogueado por aquel compañero de ruta, uno termina por entender que estamos ante un icono de la talla romántica de Pichuco, inviolable motor para la amistad entre los artistas que lo rodeaban, que cuando extendía su mano, se vislumbraba el lazo sublime de la lealtad. Eso dejó flotando Roberto Fats Fernández en el aire de la Martín Coronado cuando antes de interpretar el Parafats compuesto y dedicado por López Fürst, al trompetista, dijo emocionado: “…Baby, tengo algunos bosquejos para vos… algún día prometo terminarte un tema…”

Tanto protagonismo tuvo el fuego de la amistad para los anfitriones que uno de ellos, Néstor Astarita, se abstuvo de expresar nada con palabras para evitar su propia sobrecarga, mientras que Jorge “Negro” González no tuvo pruritos en mostrarse entre apenado y jactancioso ante la audiencia con un “Ustedes no lo conocieron”, a la hora de cerrar su participación en el escenario (se le perdonó).

Alejandra Martín junto a Ricardo Lew, por un lado, y luego Donna Caroll con Oscar López Ruiz aparecieron para recordar la faz creativa musical del Baby para el ámbito de la publicidad. Las historias contadas alrededor de la virtud perfeccionista del jefe delataba el pergamino vitalicio que ambas guardan por haber sido las elegidas para realizar esas producciones en las que se debía sumar calidad artística y efectividad comercial. De todos modos las damas se despacharon con clásicos del jazz en versiones propias.

Cada uno de los que subió al escenario tuvo una función para representar un momento en la carrera del Baby López Fürst y eso también dejó una inmensa vista panorámica de su carrera, iniciada a los 15 años. Enrique Varela, Norberto Machline, Héctor Basso, Guillermo Peratta y Oscar Ciccero homenajearon a los Picking Up Timers, de los tiempos de adolescencia del Baby; luego vino el momento de recordar a los Blue Strings, con el propio Héctor López Fürst, hermano de Rubén, más Walter Malosetti, Ricardo Pellican y la primera participación en la noche del Negro González, quien se quedó en el escenario hasta reunirse con Manuel Fraga, Astarita y Fats en el capítulo siguiente.

El final tuvo todo el notable toque de show en un estilo en el que Acher queda sospechado de ideólogo: mientras él mismo explica al público los detalles de la formación de la orquesta Gershwin se levantan los telones que extienden el escenario y los 34 músicos aparecen y se mueven en el escenario buscando ubicación. La orquesta permite ver a músicos de la categoría solista como Elías Gurevich como primer violín , Jorge Pérez Tedesco entre los cellos o en la línea de clarinetistas a Hugo Pierre. Acher va al podio de dirección, Navarro se sienta al piano y arranca como corolario de una noche ya muy fuerte la Suite de Porgy & Bess arreglada por el Baby.

Emoción, recuerdos, reconocimientos, sueños y magia se combinaron en un encuentro que dejó público afuera por lo limitado de la Sala Martín Coronado para lo que significó semejante despliegue artístico con acceso gratuito. El remate de la noche fue ver al Baby en video: algo así como el golpe de knock out para muchos de los presentes que todavía no habían soltado lágrimas. La última referencia que se escucha sobre el multifacético López Fürst, ya en el recuerdo imborrable, sale de boca del propio Ernesto Acher: “Si vivo eras inigualable, ahora sos irremplazable”.

*Madrugada de mi cumpleaños Nro 40.

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