• Diario 5 -Buenos Aires, jueves 23 de septiembre de 2021

14 de junio

PorCarlos Allo

Jun 14, 2015

malvinas_14dejunioMuchos éramos jóvenes de edad y también nos abarcaba la juventud de pensamiento. Estábamos aprendiendo todo de la vida… y de golpe… De golpe la Argentina cambiaba definitivamente. Aunque en ese momento no se pensaba hasta dónde podía llegar ese cambio, el país sentía que ya nada sería igual. Ese 14 de junio de 1982 significaba que muchos jóvenes que habían sido forzados, primero, a enfrentar la condición de ser soldados y, luego, a perder una guerra, ingresaban en un túnel de injusta marginación.

Esos jóvenes, hoy, llevan el emblema Malvinas en sus corazones, de un modo que nadie puede igualar… con el honor y con el dolor… con la rabia… Lo llevan en sus corazones con la certeza de que nadie como ellos pagó por el camino de regreso a la democracia definitiva. Porque lucen el honor que pudieron lucir sus jefes y cargan con el dolor que sus jefes no cargaron.

…y acerca de la rabia, cualquiera diría que quedan igualados con sus jefes; pero no. La rabia de estos jóvenes argentinos fue y sigue siendo haber perdido Malvinas, mientras que la de sus jefes fue y sigue siendo la rabia de perder el Poder. Ellos no podían perder dos veces la guerra. Por eso necesitaban reivindicaciones. Muchas. Muchas, porque corrían el riesgo de que la sociedad argentina, algo vulnerable en su memoria, los dejara en la páginas grises de la historia.

La primera reivindicación refería a que en nuestra memoria fueran por siempre “Los Chicos de la Guerra”… (como en la película de Bebe Kamin, pero en la realidad… en la calle, en la vida argentina de todos los días…). Y la reivindicación mayor, la real, la definitiva, la que cualquier argentino inteligente, con sentido de la justicia, con idea del derecho y con energía para defender su bolsillo, fue el establecimiento de los diferentes formatos de las pensiones a los soldados.

En 1982, el avaro sistema social de los militares estableció el llamado “Subsidio Extraordinario” sólo a los soldados “que resultaren con una inutilización o disminución psicofísica permanente”. Por suerte la democracia en 1984 cubrió, con el primer beneficio, a todos los soldados. En 1988, ese beneficio pasó a ser Pensión Graciable y en 1996, se convirtió en Pensión de Guerra. Finalmente, en 2004, ANSES se hizo cargo del otorgamiento, liquidación y pago de las pensiones. El monto de las pensiones de guerra pasó a ser de tres (3) veces el haber mínimo de las prestaciones a cargo del Régimen Previsional Público del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones.

El tiempo y la justicia dirán qué lugar les corresponde a los soldados que reclaman esas pensiones, no habiendo sido combatientes en la Islas Malvinas directamente, sino reclutados en el continente durante el conflicto.

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